Economía

El tipo máximo del IRPF español es 10 puntos superior a la media europea

  • El tramo que grava las rentas más altas llega al 54%, junto a los niveles más elevados
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El tipo marginal máximo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) español supera en más de 10 puntos la media europea. El tramo que grava a las rentas más altas alcanza en España el 54%, mientras que la media en los países del entorno europeo está en el 43,3%. España se sitúa sitúa así entre los cuatro países que más grava la renta en los últimos tramos.

Así lo apuntan los últimos informes de la OCDE y la Worldwide Tax Summaries de PwC. En Europa, solo nueve países superan la barrera del 50% en el tipo marginal máximo del IRPF. Dinamarca (55,9 %), Francia (55,4 %), Austria (55%) y España (54%) tienen las tasas impositivas sobre la renta de las personas físicas más altas entre los países europeos de la OCDE en 2021. Por su parte, Hungría (15%), Estonia (20%) y la República Checa (23%) mantienen las tasas máximas de ingresos personales más bajas.

La mayor progresividad

Por otro lado, la progresividad en el impuesto sobre la renta español es una de las más altas de la OCDE, con tipos máximos del impuesto sobre la renta de las personas físicas que, dependiendo de la comunidad autónoma, llegan al 54%. Es el caso de la Comunidad Valenciana, cuyo tramo autonómico provoca este tipo marginal máximo, muy por encima de la media de la Unión Europea, que no llega al 40%.

La progresividad en el impuesto sobre la renta español es una de las más altas de la OCDE

Además, este tipo máximo se aplica a partir de un nivel relativo de renta muy inferior. Así, mientras que en el promedio de los países de la Unión Europea pertenecientes a la OCDE el tipo marginal máximo aplica a partir de cuatro veces el salario medio, en España lo hace a partir de solo dos veces y media el salario medio.

Esto, unido a las cotizaciones sociales, eleva la cuña fiscal española por encima también de la media de la OCDE. La cuña fiscal –la suma de las cotizaciones a la Seguridad Social y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)– en la OCDE supuso el 34,6% frente al 39,3% en España, lo que posiciona a nuestro país en el grupo que países que más paga. Algunos países que presentan unos impuestos más bajos al trabajo que España son Dinamarca –con una cuña fiscal del 35,2%– o Noruega (35,8%).

Según los datos de la OCDE, el hecho de que la cuña fiscal en España supere la media de los países desarrollados se debe a las cotizaciones sociales a cargo de las empresas, que son significativamente más elevadas en nuestro país. Así, en España las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de las empresas suponen el 29,9% del salario bruto, según datos de 2020, frente al 16,3% de media en la OCDE, por lo que nuestro país es el séptimo de un total de 37 analizados con las cotizaciones sociales a cargo de las empresas más altas.

Castigo a las rentas altas

El Indicador de presión fiscal normativa sobre imposición patrimonial, elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) a partir de los datos de la Tax Foundation americana, muestra que la tributación del ahorro en España es un 40,9% peor que en el promedio de la Unión Europea y un 39% menos competitiva que en el promedio de la OCDE.

La OCDE señala que el tratamiento fiscal que tiene el ahorro en España es uno de los más lesivos entre los países avanzados, de modo que, una vez incluido el Impuesto sobre el Patrimonio, los tipos marginales sobre el ahorro superan el 100% en el caso de España, ya que, a diferencia del régimen del impuesto anterior a 1991 y el vigente en Francia en su día, en España el llamado escudo fiscal no es absoluto, sino relativo, en la medida en que se obliga a una tributación mínima del 20%.

Además, no existe ningún país de la UE-27 que tenga un Impuesto sobre el Patrimonio como el de España. En Europa, solo está presente en Noruega y en Suiza con unos tipos significativamente más bajos que en España, y en los últimos años lo han suprimido Austria y Dinamarca (1995), Alemania (1997), Finlandia (2006), Luxemburgo (2006), Suecia (2007) y Francia (2018). El Instituto IFO de Alemania ha estimado, recientemente, que la reintroducción del Impuesto sobre el Patrimonio en Alemania supondría una significativa pérdida de recaudación neta, pues implicaría una contracción, en el medio y largo plazo, de hasta el 5% del PIB nacional.

Por su parte, en Francia, en el caso del Impuesto sobre el Patrimonio, se estimó que la pérdida global neta sobre el conjunto de la recaudación podría ser del doble de los posibles ingresos obtenidos por este impuesto, como consecuencia de la contracción de la actividad que se generaría.

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