Economía

La economía de China se podría estar 'apagando' más rápido de lo que se cree

  • El consenso de Bloomberg ha reducido las expectativas de crecimiento de China
  • Varios analistas creen que la desaceleración del PIB podría ser incluso mayor
  • Pekín va en serio: pone en marcha un programa piloto del impuesto a la propiedad
Un dragón chino. Foto de Alamy

La economía de China podría estar perdiendo impulso más rápido de lo que los inversores creen. Las políticas 'largoplacistas' del presidente Xi Jinping para reducir la dependencia del sector inmobiliario y regular otros sectores clave (tecnología, educación, finanzas...) parecen ir en serio en esta ocasión y, probablemente, se mantendrán vigentes aunque la economía muestra mayores signos de debilidad. Todo ello podría mellar el crecimiento a corto plazo con mayor intensidad de la esperada.

Además, cabe recordar que estas medidas están produciendo una serie de consecuencias que se podrían ver reforzadas por los nuevos brotes de covid, que está limitando la producción y el funcionamiento de la economía del 'gigante asiático', según advierten desde Bloomberg.

Todo ello está llevando a que se produzca una cascada de revisiones a la baja del crecimiento económico en China, que queda reflejado en el consenso de Bloomberg. No obstante, la situación podría ser incluso peor después de que el país publicase que el PIB se había casi 'congelado' en el tercer trimestre del año tras avanzar un 0,2% trimestral. 

Más despacio que España

Ahora mismo, el consenso de Bloomberg ha reducido el crecimiento de China para 2021 hasta 8,2%, mientras que para 2022 el consenso habla de un crecimiento del 5,2%. De confirmarse la expectativas de crecimiento, el PIB de China avanzaría más despacio que el de España (se prevé un crecimiento del 5,8% en 2022) por primera vez en décadas.

Rebaja de las previsiones de crecimiento de PIB

Desde Natixis, Bank of America, Citigroup creen que que la expansión no alcanzará este año el 8,2% previsto por el consenso de los economistas. La desaceleración de la actividad podría mantenerse precisamente hasta el próximo año, lo que podría llevar a China a crecer por debajo del 5%, advierten los expertos de estas entidades financieras. Si no se tuviera en cuenta el año de la pandemia de 2020 (China creció solo un 2,3% mientras que el resto del mundo se hundía), un PIB avanzando al 5% sería el crecimiento más débil en tres décadas.

Los analistas Bank of America creen que la reestructuración económica podría ir en serio en esta ocasión. Las políticas adoptadas por el Gobierno para reducir el apalancamiento del sector inmobiliario, alcanzar la neutralidad de carbono en 2060 o lograr una economía más igualitaria (redistribuyendo la riqueza), pese a ser beneficiosas a largo plazo, tendrán un impacto importante en el crecimiento en los próximos años. "Si es así, el flujo de datos de China podría confundir incluso a los pesimistas, y estamos en guardia ante el desarrollo de este escenario".

Pekín está decidido a cambiar su modelo económico que en los últimos años se ha basado en el crédito y en la expansión del sector inmobiliario. Una señal de que esta vez Pekín va en serio se ha producido hace escasas horas. Pese a la explosión controlada en el sector inmobiliario chino, el Gobierno está implementando un programa piloto para aprobar un impuesto a la propiedad, lo que agudizará los problemas del sector inmobiliario a corto plazo y el hará mella en el crecimiento del PIB.

El máximo órgano de toma de decisiones del parlamento chino aseguró este sábado que se empezará a implementar un impuesto inmobiliario piloto en algunas regiones, según informó la agencia oficial de noticias Xinhua.

Este impuesto podría ayudar a enfriar los precios de la vivienda de un mercado que lleva años en "riesgo de burbuja", pero que no termina de explotar. El auge de la vivienda es uno de los principales propulsores de la desigualdad económica en el país, lo que ha llevado a las autoridades a tomar algunas de las últimas medidas para incrementar la accesibilidad de este bien.

Este impuesto a la propiedad, que lleva tiempo debatiéndose y analizándose, podría impactar de forma importante en la actividad inmobiliaria. Kiyong Seong, economista de Societe Generale, señala en una nota al respecto que con esta medida se prevé una fuerte disminución en los ingresos por ventas de tierras de los gobiernos locales en 2022, lo que podría obligar al banco central a bajar los tipos de interés para amortiguar el impacto en la economía.

El impuesto se aplicará a las propiedades residenciales y no residenciales y a los propietarios de tierra en zonas urbanas. Sin embargo las tierras consideradas como rurales (aunque sean edificables) quedarán exentas de este impuesto, aseguran desde Xinhua.

Un impuesto a la vivienda

La idea de este impuesto a los propietarios de viviendas surgió por primera vez en 2003, según explican desde la agencia Reuters, pero su aplicación se ha ido posponiendo precisamente por las preocupaciones sobre el impacto en la demanda de inmuebles, los precios de las viviendas, la riqueza de los hogares y los futuros proyectos inmobiliarios, de los que dependía tanto la economía del país. Algunas investigaciones aseguran que la vivienda (analizado de una forma amplia: construcción, inmobiliarias...) podría suponer cerca del 30% del PIB chino.

Este impuesto quizá no llega en el mejo momento, puesto que ahora mismo las propias fuerzas del mercado ya estaban enfriando el precio de la vivienda. "En un intento por respaldar un crecimiento frágil, el gobierno de China debería mantener un apoyo fiscal suficiente. A su vez, los gobiernos locales deberán encontrar una nueva fuente de financiación o aumentar la emisión de deuda para compensar esta disminución en los ingresos por ventas de tierras".

El experto de Societé Generale cree que "la introducción del programa piloto de impuestos a la propiedad indica que las autoridades están buscando un enfoque más equilibrado de la economía".

Ahora mismo, la economía de China está luchando en varios frentes a la vez. Wei Yao y Michelle Lam, también de Societé Generale, sí creen que Pekín podría reducir el ritmo de transición hacia una economía más sostenible por el fuerte lastre que está suponiendo para la economía. Ahora mismo "la producción industrial está viendo muy afectada por la crisis energética de septiembre. La recuperación del consumo está siendo tibia, a pesar de la rápida contención de los brotes del verano", explican estos expertos.

Por otro lado, la inversión se ha suavizado en medio de la desaceleración de la vivienda y la construcción de infraestructura deja bastante que desear. El crecimiento del crédito también se ha reducido, dejando todo lo anterior a las exportaciones como el único punto positivo.

Si el cambio de modelo se sigue produciendo al mismo ritmo, la economía de China crecerá por debajo del consenso de mercado este 2021. Sin embargo, lo peor podría estar por llegar con un 2022 en el que el crecimiento del PIB caiga por debajo del 5% por primera vez desde 1990 (sin tener en cuenta el año del covid).

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Comentarios 1

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Y ahora nos quejamos porque los chinos estan haciendo lo que les hemos pedido machaconamente "reducir sus emisiones de CO2". No se puede "nadar y guardar la ropa".

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