Economía

La 'crisis de los camioneros' deja seco a Reino Unido

  • Las islas británicas han perdido al 39% de efectivos europeos en el sector del transporte en un sólo año
  • El número de trabajadores de la UE en Reino Unido disminuye un 5% desde 2019
El primer ministro británico, Boris Johnson. Alamy
Madrid

El caos generado en Reino Unido por la falta de suministros radica en la ausencia de trabajadores en las islas británicas. Las empresas británicas están solicitando un número récord de empleados, publicando cerca de dos millones de ofertas hasta un máximo histórico. El Brexit ha dificultado las condiciones en las que la empresas de Reino Unido han de firmar personas desde la Unión Europea, y entre los puestos más solicitados están los conductores de vehículos pesados, hasta 100.000, según datos del Recruitment and Employement Tracker (REC) para la semana del 13 al 19 de septiembre, el último registro disponible.

La ausencia de transportistas y el desplome logístico está llevando a la falta de suministro en las islas. Desde hace semanas, la petrolera británica BP lleva racionando la gasolina entre sus más de 1.200 gasolineras. La falta de conductores, especialmente nacionales, junto con el aumento de la demanda en un contexto de casi pánico, llevan dejando situaciones hasta violentas en los puntos de venta de gasolina. De igual manera, desde hace semanas las estanterías de los supermercados y tiendas tienen espacios vacíos, incluso en productos de primera necesidad. Esta problemática, las rupturas en las cadenas de suministro, es una constante desde el inicio del Brexit que ahora se ha agravado a nivel mundial y, en concreto, en un país que también ha roto con Europa.

Dificultades en el transporte

Motivado por la falta de transportistas y acusado por la opinión pública de falta de previsión, Boris Johnson confirmó la pasada semana que el programa de visados temporales para atraer a camioneros europeos ha sido un rotundo fracaso: de 5.000 plazas para este sector, apenas han logrado 127 interesados de los 300 visados que se lanzaron de inmediato. Una situación que ha obligado al Gobierno a "cambiar de estrategia" y no depender de la mano de obra extranjera, en palabras de Johnson, que ve como su hipotética solución a corto plazo ha sido un fiasco.

Entre la carencia de camareros o manufactureros de la industria metalúrgica, de momento y tirando de recursos, hasta 200 miembros de las Fuerzas Armadas de Reino Unido están ejerciendo la labor de transportistas para hacer fluir la mercancía.

El dato que engloba las trabas que ha puesto Reino Unido a los trabajadores extranjeros, sumado a la pandemia, lo aporta la Office for National Statistics (ONS). El número de trabajadores de la Unión Europea en el Reino Unido disminuyó un 5% desde el final de 2019 hasta los datos registrados en junio de 2021. El sector del transporte fue uno de los más afectados, pues el ONS muestra que se perdieron 14.000 efectivos -el 39%- al mando de los vehículos pesados en las islas sólo durante el año pasado.

Y así, ley de la oferta y la demanda. En unos pocos meses el salario se ha disparado hasta cerca de los 40.600 dólares en los camioneros, aunque Juan José Gil, representante de la Federación Nacional de Asociaciones de Transportistas de España (Fenadiser) no cree que la crisis se vaya a extrapolar a la Unión, gracias a la libre circulación.

El objetivo de Johnson, una ruptura del modelo económico, el cambio de "las debilidades estructurales que arrastramos desde hace mucho tiempo". Según apunta el think tank Institute For Government, el Gobierno británico se ha resistido a recurrir a la mano de obra extranjera, argumentando que los negocios del Reino Unido deberían invertir más en la fuerza laboral local, en vez en la foránea.

Brecha Brexit

La libre circulación entre países comunitarios facilitaba la movilidad de personas, y también la laboral y de mercancías. Con el fin de la transición del Brexit -duro, firmado por Boris Johnson-, el Reino Unido pretende controlar la inmigración con el objetivo de transformar varios cambios en su modelo económico. Los ciudadanos europeos son tratados, ahora, como iguales frente a ciudadanos del resto de países del mundo. Las brechas salariales, la burocracia en los pasaportes y acceso al país ha provocado que sectores que típicamente requerían extranjeros, como la agricultura o los transportistas, sufran especialmente lo que el premier considera un problema global.

Cuando los británicos decidieron sobre la salida de Europa, no solo tomaron decisiones políticas, sino también macroeconómicas. Sobre migración, mercado laboral y sobre su propia calidad de vida. La pandemia, además, se suma a esa lista de factores que han dejado en el aire muchos puestos de trabajo que ahora no se pueden cubrir. Y así lo recalcó Boris Johnson, firme en la clausura del congreso tory de la semana pasada: "un cambio que tomará tiempo y será difícil", pero "el cambio por el que la gente votó en el 2016 y por el que volvieron a votar con fuerza en 2019".

Los transportistas españoles se alejan por las aduanas

Juan José Gil, de la Federación Nacional de Asociaciones de Transportistas de España (Fenadismer) recuerda el bloqueo en el paso fronterizo entre Francia y Reino Unido en plena Navidad, aunque recalca que fueron los franceses. Sin embargo, afirma que ahora mismo lo que más aleja a los transportistas de España de trabajar en Reino Unido son los controles aduaneros. Aunque el Gobierno británico ha pospuesto en varias ocasiones la entrada de las aduanas de forma completa, conforme a se acordó en la salida de Europa. Este tema, aunque suavizado por el momento, es el que aleja ya no solo a los españoles, sino a todos los comunitarios.

La opción de trabajar en un país sin libre movilidad de personas y mercancía, un idioma diferente y un sistema de circulación distinto parece no figurar entre ellos. Menos, incluso, cuando para un transportista internacional no es rentable económicamente. Si entran cargados a las islas, ya no pueden salir con carga de retorno a algún país de la Unión Europea, según el acuerdo firmado entre los negociantes del Brexit.

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