Economía

La regla para conseguir un fondo de emergencia ante imprevistos lo antes posible

  • Aplicar un presupuestos personal de 'suma cero' puede ayudarnos a conseguir lo más rápido posible ese fondo ante imprevistos

Al hablar de finanzas personal siempre hay un diablo que está trastocando todos nuestros planes: los imprevistos. Y un imprevisto puede ir desde la avería de un coche a quedarnos sin empleo. Ahí es donde entre en función el llamado 'fondo de emergencia', un remanente de dinero ahorrado y no invertido para poder tirar de él con la máxima sencillez posible para, como su propio nombre indica, atajar cuando aparece una emergencia.

¿Pero cuánto dinero debe tener un fondo de este tipo? Depende de cada situación personal, pero en general los expertos recomiendan tener de 3 a 6 meses de gastos guardados para poder tirar de ellos. Hay personas que van más hacia los 12 meses, pero tener un año completo en una cuenta de ahorro sin ninguna retribución puede ser perjudicial a largo plazo.

Lo primero que hay que hacer es determinar qué son los gastos esenciales y qué parte de nuestros ingresos destinamos a ellos. Los gastos esenciales son, básicamente, los que son necesarios para el funcionamiento diario. Entre ellos se encuentran el alquiler o hipoteca, primas de seguro, otros préstamos (coche/educación)... Y hacer una estimación de gastos variables: alimentación, medicinas, electricidad, viajes, facturas de teléfono...

No hace falta decir que la frugalidad es la clave para sobrevivir a una emergencia. De ahí que los gastos en ropa, salidas a cenar, suscripción a un gimnasio, etc., suelan quedar fuera de la gama de esa idea de emergencia.

Cómo crear un fondo de emergencia y a ser posible rápido

Para conseguir de forma más o menos rápida, o todo lo que nos permita nuestros ingresos, este fondo de emergencia, podemos acudir a técnicas de finanzas personales como los presupuestos de 'suma cero'

Ideada por los creadores de la aplicación You need a budget (Necesitas un presupuesto), esta metodología busca asignar cada euro que ingresamos a un gasto concreto o, mejor dicho, a la planificación de un posible gasto.

La propuesta es sencilla: a final de mes todos nuestros ingresos deberían estar asignados. No debe sobrarnos nada de dinero. Esto puede parecer perjudicial al principio, pero lo cierto es que parte de nuestros ingresos han ido destinados a huchas de imprevistos que pueden ser tan segmentadas como queramos: averías del coche, mejoras en casa, gastos en tecnología, caprichos...

Ahí es donde debe aparecer esta 'hucha' de fondo de emergencia. Si todo lo que conseguimos asignar son 50 euros al mes, iremos poco a poco, pero la idea es presupuestar todo (incluso lo que nos podemos gastar en ocio o ropa en un mes) y todo lo que sobre que vaya al fondo de emergencia hasta completa los meses con los que nos sintamos seguros.

Otro consejo importante es utilizar una cuenta separada. Esta cuenta debe aparcarse con el principio de "fuera de la vista, fuera de la mente": de este modo, es poco probable que caigas en la tentación de gastar ese dinero.

Por último, es evidente que recortar gastos siempre va a ir a favor de conseguir un fondo de emergencia lo antes posible.

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