Economía

¿Ha cambiado el teletrabajo nuestra forma de vestir en la oficina? Esta encuesta deja un resultado claro

  • La broma recurrente del teletrabajador en pijama parece ser una realidad...
  • ...Ahora la duda está en cuánto se queda del confort en la vuelta a las oficinas

Las personas con experiencia en el teletrabajo, aquellas que ya lo desarrollaban antes de que el coronavirus lo hiciera casi obligatorio, tienen entre sus máximas vestirse para realizar el trabajo en casa como si fuéramos a la oficina, evitando así el 'síndrome del pijama' y que estemos con una constante sensación de no arrancar nunca, lo cual afecta a la productividad.

Sin embargo, no cabe duda de que durante este tiempo quién más quién menos, todo aquel que ha teletrabajado ha acabado haciéndolo algún día en pijama, o con chándal por defecto. Ahora que miles de personas pueden empezar a regresar a la oficina, queda la duda de ver si estos cambios de hábitos en nuestra vestimenta se quedarán o no. O al menos hasta qué punto.

En LinkedIn, el equipo de la red social profesional ha formulado una encuesta a la que han respondido más de 22.000 personas sobre si creen que el chándal o el pijama hará que cambiemos nuestras costumbres a la hora de arreglarnos para volver a la oficina.

"Tras más de un año teletrabajando en chándal o en camisa con pantalón de pijama, se acerca la hora de volver a la oficina. ¿Qué ropa llevaremos en el trabajo? Para muchos, ahora el confort se impone al estilo, las prendas cómodas eclipsan a los pantalones ajustados y los tacones o trajes han pasado a mejor vida", se puede leer en el enunciado de la encuesta.

Un 64% opina que el confinamiento ha cambiado nuestra forma de vestir para trabajar

La respuesta es claramente mayoritaria para los que opinan que sí que va a cambiar o ha cambiado la forma de vestir de los trabajadores, con un 64% del total. Un 29% restante opina que no, mientras que un 7% marca que "tiene dudas" al respecto.

Entre los comentarios, donde se pedía a los votantes que justificaran sus respuesta, se pueden ver opiniones de todo tipo.

"No deberíamos de cambiar nuestros hábitos de vestimenta para ir a la oficina. Deberíamos tener un protocolo de vestimenta. No podemos ir a la oficina en chándal ni con deportivas, chanclas o alpargatas. No vamos a la playa ni a la piscina", opina una usuaria.

Otra por su parte cree que el mayor cambio se verá en el calzado, donde igual se dejará de imponer la necesidad autoimpuesta de zapatos. Otro usuario opina que "uno puede ir sport, cómodo y a la vez vestir con estilo y elegancia. Nuestra manera de vestir refleja nuestra personalidad, de ahí la importancia de cuidar nuestra imagen cuando visitamos o atendemos presencialmente a nuestros clientes".

Muchas usuarias femeninas de LinkedIn han aprovechado la encuesta para reivindicar que debe dejarse atrás la auto-exigencia estética que también en el trabajo sigue siendo habitual para muchas trabajadoras.

"Las mujeres en particular somos asediadas permanentemente con la imagen la falda tubo y otras prendas que no hacen más que incomodarnos y "vender". El concepto quedó anacrónico. Las prendas funcionales y cómodas producen bienestar, y contribuyen a tener una salud plena, atributo que aprendimos a valorar con mucho esfuerzo durante esta pandemia", opina otra usuaria al respecto.

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