Economía

El euro no crecerá en miembros a medio plazo: el coronavirus rompe las aspiraciones de Croacia y Bulgaria

  • Bulgaria se descubre como un alumno aventajado en disciplina fiscal,
  • pero le queda mucho trabajo por trabajo en materia política
  • Croacia presenta graves problemas en la deuda antes de la pandemia
La kuna croata y la leva búlgara. iStock

Croacia y Bulgaria se habían postulado en los dos últimos años para entrar en una de las últimas fases para incorporarse al euro, vinculada a la estabilidad de sus respectivas monedas para establecer un tipo de cambio con la divisa europea. El BCE, en el análisis que realiza cada dos años para evaluar a los candidatos al euro, considera que ambos países todavía no están preparados, aunque constata importantes avances sobre la convergencia económica, apunta a que se desvanecerán por el impacto del coronavirus. Además, señala que en ambos países las instituciones están muy por debajo de los estándares de la zona euro.

El último país que ingresó en el euro fue Lituania, tras recorrer un largo camino para adaptarse a las exigencias políticas y económicas del club de los 19. Hace más de cinco años de esta incorporación. A pesar de los problemas que ha atravesado la divisa europea, en los últimos años, y del crecimiento de voces críticas, hay dos países especialmente interesados en ser los próximos estados de la Unión Europea en adoptar la moneda comunitaria.

Bulgaria y Croacia solicitaron oficialmente en 2018 y 2019 respectivamente la inclusión en el mecanismo de tipos de cambio, conocido por sus siglas en inglés MTC II, unos de los últimos sistemas de evaluación de las economías para validar la idoneidad en la incorporación al euro. El país debe mantener al menos durante dos años a su moneda sin grandes desviaciones respecto al euro, sin devaluar el tipo de cambio.

El BCE cada dos años evalúa a los posibles candidatos para entrar en el euro. Además de Bulgaria y Croacia, son analizados República Checa, Hungría, Polonia, Rumanía y Suecia. En el informe publicado hoy, la autoridad monetaria destaca que el tipo de cambio de la leva búlgara se mantuvo estable en 1,95583 levas por euro y la kuna croata, que cotizó en el marco de un régimen de flotación controlada, mostró una volatilidad muy reducida. Sin embargo, no es el único criterio que tiene el BCE en cuenta para dar luz verde a la última fase de evaluación.

La misión imposible de Bulgaria será controlar los precios

La autoridad monetaria establece tres criterios más de convergencia económica. La primera es la estabilidad de los precios. La tasa de inflación no puede exceder en más de un 1,5% la tasa de los tres Estados miembros con mejor comportamiento. El BCE para su análisis toma la referencia de la inflación en el 1,8%. En marzo de 2020, la media de doce meses de la tasa de inflación interanual de Croacia se situó en el 0,9 %, es decir, muy por debajo del valor de referencia. Mientras en Bulgaria se situó en el 2,6 %, muy por encima de los límites establecidos. Bulgaria tiene bastantes problemas para controlar la estabilidad de precios.

De cara al futuro, la sostenibilidad de la convergencia de la inflación a largo plazo en este país es motivo de preocupación, también si se tiene en cuenta el notable incremento que experimentaron los costes laborales unitarios, en particular, en el período 2017-2018. Es probable que el proceso de convergencia dé lugar a unos diferenciales de inflación positivos frente a la zona del euro, ya que el PIB per cápita y los niveles de precios siguen siendo considerablemente más bajos en Bulgaria que en la zona del euro. Para evitar la acumulación de presiones inflacionistas y de desequilibrios macroeconómicos excesivos, el proceso de convergencia debe sustentarse en políticas adecuadas. En los diez últimos años, esta tasa ha fluctuado dentro de un intervalo relativamente amplio comprendido entre el -1,7 % y el 3,8 %. El país tiene en contra que el PIB per cápita y los niveles de precios siguen siendo considerablemente más bajos que en la zona del euro, lo que para una futura integración desembocará en fuertes presiones inflacionistas.

El BCE considera complicado que consiga tener éxito en la tarea de contener los precios. "De cara al futuro, la sostenibilidad de la convergencia de la inflación a largo plazo en este país es motivo de preocupación, también si se tiene en cuenta el notable incremento que experimentaron los costes laborales unitarios", indica en su informe.

El disciplinado y el díscolo: Bulgaria es un alumno aventajado

Muy cercano a la estabilidad de precios, el BCE también controla los tipos de interés a largo plazo. No deben exceder en más de un 2% el tipo de los tres Estados miembros con mejor comportamiento en materia de estabilidad de precios. Ambos países no plantean problemas y durante los últimos años de seguimientos han mantenido la referencia de los tipos de interés, por debajo del objetivo establecidos en Frankfurt.

Otro de los criterios que aplica el guardián del euro son una finanzas públicas sólidas y sostenibles, basadas en el Pacto de Estabilidad, en el que el déficit público no puede ser superior al 3% del PIB y la deuda pública no puede ser superior al 60% del PIB. Croacia no tuvo problemas para cumplir holgadamente con el objetivo del saldo presupuestario, de hecho, en los últimos años ha registrado supéravit fiscal. Pero su nivel de endeudamiento de las administraciones públicas plantea problemas. Desde 2015, el ratio de deuda está por encima de la meta de las autoridades europeas, superando el 70% del PIB.

Croacia estuvo sujeta al componente corrector del Pacto de Estabilidad y Crecimiento desde 2014 hasta 2017, y aunque la deuda está en descenso, el BCE cree que la tendencia saltará por los aires por el impacto del coronavirus. Desde Frankfurt, recuerdan que las previsiones económicas de la Comisión Europea contemplan un empeoramiento considerable de las cifras fiscales, lo que complicará el cumplimiento del Pacto de Estabilidad a medio plazo.

Por su parte, Bulgaria, entre todos los candidatos, es el alumno aventajado en la disciplina fiscal. Cumple con los objetivos de déficit y deuda. Bulgaria no presenta desequilibrios económicos, según el BCE. Sin embargo, mientras tiene los deberes hechos en materia presupuestaria, el país encabeza las clasificaciones sobre la calidad de sus instituciones y gobernanza. No obstante, la adopción del euro no solo pasa por el visto bueno del BCE, también debe pasar por la aprobación de otros órganos políticos como la Comisión Europea y el Parlamento y pasar por la autorización de todos los Estados miembros de la Unión Europea.

Ambos países tienen problemas con los estándares de calidad de la zona euro

Los países que aspiren a entrar en el euro están obligados a adaptar su legislación y normas nacionales para garantizar la independencia de su bancos central nacional y cumplir con lo dispuesto en los constitutivos. El BCE destaca que Bulgaria no cumple todos los requisitos relativos a la independencia del banco central, a la prohibición de financiación monetaria y a su integración legal en el Eurosistema.

De hecho, el BCE que de todos los países analizados, con la excepción de Suecia, la calidad de las instituciones y de la gobernanza es relativamente baja, especialmente en Bulgaria, Croacia, Hungría y Rumanía. El marco jurídico de ninguno de los países examinados es aún plenamente compatible con los requisitos para la adopción del euro, señala.

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