Economía

El coronavirus provoca una contracción del PIB de EEUU del 4,8%, la primera en 6 años y la más profunda desde 2008

Nueva York

Tras un sólido arranque del año, el impacto de la pandemia del coronavirus en el mes de marzo hizo mella en la mayor economía del mundo. De esta forma, el Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos se contrajo en el primer trimestre un 4,8%, la primera vez que esto ocurre desde los tres primeros meses de 2014, cuando la actividad del país registró un crecimiento negativo del 1,1%. La contracción es además la mayor desde el cuarto trimestre de 2008, cuando la actividad registró un crecimiento negativo del 8,4%.

"El PIB real del primer trimestre refleja un sólido crecimiento durante gran parte del trimestre, pero una fuerte caída en la actividad en las últimas dos semanas de marzo cuando comenzaron los cierres de negocios no esenciales relacionados con COVID-19", explica Veronica Clark, economista de Citi.

La contracción del PIB en el primer trimestre dejó notar las contribuciones negativas de los gastos de consumo personal (PCE), la inversión fija no residencial, las exportaciones y la inversión en inventario privado que se compensaron en parte por las contribuciones positivas de la inversión fija residencial, el gasto del gobierno federal y los gobiernos estatales y locales. Las importaciones, que restan en el cálculo del PIB, disminuyeron.

El gasto del consumidor, que comprende el 67% del PIB total, cayó un 7,6% en el trimestre, ya que todas las tiendas y servicios no esenciales fueron obligados a cerrar. "El consumo de servicios, que normalmente es uno de los componentes más estables del PIB en todo el ciclo económico, registró una caída sin precedentes del 10,2%" apunta Paul Ashworth, economista jefe de EEUU para Capital Economics. Ashworth además señala en una nota a sus clientes que quizás lo más notable, dadas las circunstancias, es el gasto en atención médica, que sufrió uno de los mayores descensos, representando el 40% de la disminución general del consumo.

Por su parte, el índice de precios sobre el gasto de consumo personal, la lectura favorita de la Reserva Federal para medir la inflación, aumentó un 1,3%. Excluyendo los precios de los alimentos y la energía, el índice de precios PCE aumentó un 1,8%.

La Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés) del Departamento de Comercio, encargada de elaborar el informe, señaló en una nota técnica que la lectura inicial probablemente es inexacta. Según explican, el coronavirus ha provoado cambios rápidos en la demanda, ya que muchas empresas optaron por trabajar en remoto o cancelar sus operaciones mientras los consumidores cancelaron, restringieron o redirigieron sus gastos".

Es por ello que consideran que los efectos económicos de la pandemia de COVID-19 no pueden cuantificarse en la estimación del PIB para el primer trimestre de 2020 porque su impacto generalmente está integrados en los datos de origen y no pueden identificarse en estos momentos.

Las infecciones del coronavirus en EEUU han sobrepasado ya el millón mientras los efectos de las distintas órdenes de confinamiento instauradas por los distintos estados del país han llegado a frenar hasta el 95% del PIB entre mediados de marzo y mediados de abril.

Esta situación ha provocado que el número de personas que se acogen a los subsidios por desempleo se hayan disparado, con más de 26 millones de estadounidenses buscando algún tipo ayuda estatal, a la que se suman otros 600 dólares semanales que ofrece el gobierno federal. En tan solo cinco semanas, la economía de EEUU destruyó todos el empleo generado desde que comenzase la recuperación tras la Gran Recesión provocada por la Crisis Financiera.

No obstante, los efectos de la pandemia en la coyuntura económica del país se notarán de lleno en el trimestre en curso, especialmente entre los meses de abril y mayo. Es importante recordar que, según el Departamento de Trabajo de EEUU, el país cerró el mes de marzo con una destrucción de empleo de 701.000 posiciones y una tasa de paro del 4,4%. Las estimaciones actuales indican que ésta podría alcanzar niveles no vistos desde la Gran Depresión de los años 30.

Para paliar esta situación, la administración Trump juntos a los legisladores republicanos y demócratas en el Capitolio han aprobado estímulos fiscales que superan ya los 3 billones de dólares. De hecho se espera que, la próxima semana, congresistas y senadores sigan ahondando en sus conversaciones para orquestar una próxima fase de estas ayudas, que podrían oscilar entre los 500.000 y el billón de dólares más.

Más allá, la Reserva Federal, que el miércoles culmina su reunión de dos días de política monetaria, no solo ha llevado los tipos de interés a un rango del 0% y el 0,25% también ha instaurado una serie de programas de compras de activos que no solo centran su atención en bonos del Tesoro y activos respaldados por hipotecas sino que, con ayuda del Departamento del Tesoro, también garantiza el flujo de liquidez a estados, municipios, empresas y consumidores. Desde comienzos de marzo, su balance ha crecido en más de 2 billones de dólares hasta un récord de 6,62 billones de dólares, el equivalente al 30% de la economía del país.

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