Economía

El Eurogrupo plantea dar créditos a los socios de hasta el 2% del PIB

  • Bruselas mantiene vivos los 'coronabonos'
  • Se acelerará la presentación del seguro de desempleo europeo
Foto: Getty
Bruselas

Poco a poco, el gran estímulo fiscal que necesita Europa frente al coronavirus COVID-19 empieza a coger forma. Aunque no es precisamente tiempo lo que tienen los socios frente a una pandemia que está colapsando sus hospitales y hundiendo sus economías.

Los ministros de Finanzas perfilaron este martes algunos de los instrumentos que presentarán a los jefes de sus Ejecutivos este jueves, para que ultimen la respuesta fiscal ambiciosa y coordinada que llevan prometiendo desde la pasada semana.

Tal y como se esperaba, la teleconferencia del Eurogrupo concluyó con un acuerdo de utilizar el Mecanismo Europeo de Estabilidad para facilitar créditos a los países de la eurozona que lo necesiten. Al mismo tiempo, no se cierra la puerta a la emisión de deuda conjunta para lidiar con las consecuencias económicas del virus, los llamados 'coronabonos'. Y la Comisión Europea indicó que está acelerando los trabajos para presentar el seguro de desempleo europeo que complemente a los nacionales para abordar las consecuencias de esta crisis.

"Estamos comprometidos a explorar todas las posibilidades necesarias para ayudar a nuestras economías a superar estos tiempos difíciles," dijo el presidente del Eurogrupo, Mario Centeno, tras la teleconferencia. "Esto involucra a todas nuestras instituciones. Esta discusión acaba de comenzar y se necesita más trabajo para llegar a la meta," añadió.

Centeno indicó que, durante la discusión, hubo un "apoyo amplio" para utilizar el MEDE y sus 410.000 millones de euros disponibles (alrededor del 3,4% del PIB de la eurozona) para ofrecer créditos a los países.

Para ello se recurrirá a uno de sus instrumentos, las líneas de crédito con condicionalidad reforzada, aunque modificada para adaptarla a la particular situación del coronavirus. La pandemia representa un shock externo simétrico que afecta a todos los socios por igual. Por lo tanto, la condicionalidad se limitará a que los países retornen a la estabilidad presupuestaria una vez pase la crisis.

Al mismo tiempo, y para evitar el estigma de utilizar un instrumento pensado para cuando las capitales encaran dificultades para financiarse en los mercados, estas líneas se ofrecerán a todos los países, aunque cada socio del euro decidirá si quiere recurrir a él.

Cada Estado miembro podrá solicitar un crédito de hasta el 2% de su PIB (no el del conjunto de la eurozona), aunque podría ser superior para situaciones graves, señaló el responsable del MEDE, Klaus Regling. En el caso de España, esto representaría unos 24.000 millones de euros.

Centeno avisó no obstante que este instrumento todavía "requiere más trabajo".

El 2% del PIB es precisamente el volumen del estímulo fiscal nacional movilizado hasta ahora por los socios del euro, el doble de lo aprobado hace una semana.

Antes del Eurogrupo, la vicepresidenta de Economía, Nadia Calviño, ya avisó que la solución de los créditos del MEDE se quedaría corta para España. "Por supuesto que no consideraríamos suficiente un mecanismo que supusiese proporcionar liquidez a aquellos países que puedan necesitarlo, o incluso con carácter precautorio, puesto que esto no supone una verdadera respuesta europea desde el punto de vista fiscal," indicó Calviño.

La ministra añadió que España lo aceptaría solo como una solución transitoria, para dar "una primera señal" a los mercados de la voluntad de trabajar en una solución europea.

La opción más ambiciosa sobre la mesa continúa siendo la emisión de eurobonos temporales, o 'coronabonos', tal y como piden Italia, España o Francia.

Tanto Centeno como el comisario de Economía, el italiano Paolo Gentiloni, coincidieron en que esta opción sigue viva.

"Exploraremos todas las posibilidades para abordar los enormes desafíos que tenemos por delante", indicó el portugués, quien añadió que ninguna opción se descartó durante el debate de este martes por la noche.

Gentiloni reconoció que "tenemos que continuar con la discusión y construir consensos".

Los socios del norte, sobre todo Alemania y Holanda, siempre se han opuesto frontalmente a la emisión de deuda conjunta. Sin embargo, esta pandemia y sus consecuencias no representan la misma crisis que la Gran Recesión y la de la eurozona. Por eso, Berlin y la Haya al menos se han abierto a discutir esta deuda común temporal, aunque continúa siendo una opción complicada.

"Sabemos que existen divisiones heredadas", reconoció Gentiloni

"Sabemos que existen divisiones heredadas", reconoció Gentiloni, quien no obstante se mostró optimista con que la unidad que están mostrando los europeos frente a la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial sirva para saltar las trincheras de cada bando.

El italiano añadió que la Comisión continúa sin tener una proyección sobre el impacto económico, ya que de momento dibujan escenarios que cambian "cada día". Aunque explicó que podrán ofrecer una estimación una vez se tenga más certidumbre sobre la evolución de la curva de afectados por el coronavirus, ya que eso impacta en las medidas de contención, y por lo tanto en la economía.

Gentiloni también señaló que la Comisión está "trabajando duro" para adelantar la propuesta de reaseguro de desempleo, prevista inicialmente para finales de año. Avisó que no existen muchos recursos en las arcas comunitarias actualmente, ya que este año termina el marco financiero actual, pero añadió que buscarán soluciones.

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