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La UCV adapta clases y evaluaciones para alumnos con necesidades específicas durante el confinamiento

  • Actualmente, 113 estudiantes precisan de este apoyo educativo
Imagen: Efe.
Madrid

El servicio de atención a las personas con discapacidad de la Universidad Católica de Valencia (UCV) trabaja durante la crisis desatada por el coronavirus para garantizar que todos los alumnos con necesidades específicas puedan seguir las clases en la modalidad no presencial. Actualmente, 113 estudiantes precisan de este apoyo educativo.

Los profesionales se centran en garantizar que el contacto con los alumnos sea fluido y directo y en hacerles saber que siguen estando disponibles para cualquier cosa que necesiten, detalla la institución académica en un comunicado.

El objetivo es que "por lo menos, en este aspecto no acusen la no presencialidad", para lo que los especialistas median entre estos alumnos y sus profesores para velar por el principio de igualdad de oportunidades respecto a sus compañeros.

Es necesario 'organizarse bien y encontrar ratitos de desconexión, de liberar energía haciendo ejercicio'

Bajo este prisma, todas las adaptaciones persiguen que estas diferencias esenciales "sean las mínimas posibles para conseguir que nadie se quede atrás", como ha subrayado uno de estos expertos, Pablo Brotons.

El servicio tiene censados actualmente a un total de 113 alumnos con alguna discapacidad, de los que alrededor de 60 necesitan adaptaciones a lo largo del curso. Cada uno tiene unas características especiales, por lo que la atención siempre es individualizada.

Es muy común encontrar estudiantes con diagnósticos similares pero que demandan adaptaciones diversas, ya sea por las características personales de cada uno o también en función de la titulación que están estudiando.

La nueva situación derivada de la pandemia, con el confinamiento y el cambio de modalidad de las clases, "se puede hacer especialmente complicada para los alumnos con necesidades especiales". Muchos de ellos necesitan la rutina diaria que les marca el hecho de tener que salir de casa para ir a las clases y los horarios bien organizados, "algo terapéutico para ellos".

"El escenario durante todo el día es el mismo (sus casas) y esto lo van acusando. Han perdido también un factor importantísimo, la relación con los compañeros y sus profesores. Uno de ellos nos decía el otro día que esta situación le estaba devolviendo a su burbuja, lo que le crea ansiedad, encerrándose en sí mismo. Aunque la tecnología puede acortar distancias en un cierto sentido, nunca será lo mismo que el trato directo", ha expuesto el especialista.

Los casos de los 60 alumnos de la UCV son muy diversos, con lo que "no se puede generalizar". Hay muchos estudiantes con TDAH o dislexia, pero también con síndrome de Asperger, hipoacusia o alguna enfermedad congénita.

Alumnos con TDAH o epilepsia ante la modalidad telemática

En el caso de un diagnóstico de TDAH, "se hace muy duro estar todo el día en casa y centrar la atención de manera continuada en un ordenador". Si además el alumno tiene varias clases seguidas, el cansancio derivado del esfuerzo que deben realizar para mantener la concentración "se va acumulando y es casi imposible para ellos seguir la clase". Es necesario, por tanto, "organizarse bien y encontrar ratitos de desconexión, de liberar energía haciendo algún tipo de ejercicio".

También hay circunstancias en las que la exposición a pantallas durante tanto tiempo está desaconsejada, por ejemplo, en alumnos con problemas epilépticos, con lo que "es casi imposible que puedan seguir el ritmo que se marca para el grupo". Para ellos es necesario "una cierta flexibilidad en los plazos de entrega de los trabajos porque no pueden estar tantas horas delante de la pantalla".

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