Deporte y Negocio

La crisis institucional del Barcelona cruza el charco y llega a 'Forbes'

  • La publicación no pasa por alto la dimisión de Jordi Mestre
  • El directivo se fue por desavenencias con la junta de Bartomeu
  • La política deportiva, la economía y el cortoplacismo, las razones
Josep Maria Bartomeu, presidente del Barcelona. Imagen: Cordon Press.

El Barcelona es un club en tensión. Y no solo por un mercado en el que trata de pescar dos peces tan grandes como son Antoine Griezmann y Neymar. Las tiranteces vienen de dentro del club, en un proceso que no ha pasado desapercibido para la afamada revista Forbes, que analiza lo que ha sucedido entre las bambalinas de la entidad culé en las últimas semanas.

La publicación se refiere a la dimisión del vicepresidente deportivo Jordi Mestre y lo que ello ha conllevado. El dirigente se marchó del club por las diferencias existentes entre su visión de lo que debía ser la marcha futbolística del club y lo que mantienen el presidente del club, Josep Maria Bartomeu, y varios de sus hombres cercanos.

La pérdida de protagonismo de La Masia y la apuesta por un Griezmann que rechazó a la entidad hace un año y por un Neymar que se fue hace dos con gran estrépito y con el que el club aún tiene un litigio judicial pendiente han sido dos puntos clave para la dimisión de un Mestre que también era gran valedor de Pep Segura, manager general y coordinador del área deportiva.

La marcha de Mestre ha dejado aún más dividida a una junta partida por la mitad. Forbes se refiere a la contraposición de un sector que apuesta por ganar como sea la Champions League (convertida ya en una obsesión), algo que la otra parte critica al hacerse sin ningún tipo de miramiento y atendiendo solo al cortoplacismo.

Esta manera de emprender acciones, criticada por Mestre, por parte de la junta ha tenido una contrapartida. Un club que ya rozaba el límite de gasto salarial recomendado (fue el primero de la historia en superar los 500 millones de euros) y que tuvo que recurrir a un estrambótico trueque de porteros con el Valencia (Jasper Cillessen por Neto Murara) para cuadrar sus cuentas puede someterse a un nuevo problema económico.

El verano parece exigente para el Barcelona, que ya pagó 75 millones de euros por Frenkie de Jong. Y tras el holandés vienen curvas: 120 millones de euros de la cláusula de Antoine Griezmann que el club intentó negociar y que, ante la negativa del Atlético, provocó la búsqueda de financiación con los gastos. En esta vorágine, As informaba de que los trabajadores del equipo habían llegado a cobrar tres días tarde las nóminas del mes de junio.

A este cóctel se añadiría la intentona por Neymar, arrinconado y declarado en rebeldía en el PSG. El brasileño, que querría volver al club, podría sumerger al Barcelona en un nuevo gasto, y este sería probablemente el mayor: en París no están dispuestos a perder mucho dinero después de convertir al '10' en el jugador más caro de la historia con 222 millones de euros.

De concretarse alguno de estos movimientos, la junta tendría que afrontar la venta de uno de los dos fichajes más caros de la entidad, que apenas han tenido tiempo para asentarse y que han sido criticados de manera más o menos periódica. Philippe Coutinho y Ousmane Dembélé, después de costar 270 millones de euros de manera combinada (145+125), podrían ver la puerta de salida para dejar espacio a nuevas estrellas. Un proyecto de idas y venidas que ha generado un verdadero cisma en Can Barça.

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