Deporte y Negocio

La salida de Pepe del Besiktas o cómo el crash de la lira ha pinchado la burbuja del fútbol turco

  • Pepe se ha marchado pagando la nómina de algunos empleados del club
  • La debacle de la lira dispara el coste de los salarios denominados en euros
  • Las acciones del Besiktas se hunden más de un 60% en lo que va de año
Pepe se ha marchado del Besiktas ante los problemas económicos del club. Reuters

La crisis cambiaria que ha sufrido Turquía durante este año ha tenido consecuencias directas en el fútbol profesional del país. La fuerte depreciación de la lira ha dejado al borde del precipicio a los grandes equipos de la Superliga, que durante años acumularon enormes deudas (muchas en euros) y que además tienen gran parte de sus gastos corrientes denominados en euros, como las nóminas de los jugadores extranjeros. Los grandes equipos de Turquía se encuentran hoy en una situación compleja que está motivando la marcha de algunas de sus estrellas, tal y como le acaba de suceder al Besiktas.

La salida de Pepe del equipo de Estambul ha sido paradigmática: tan solo año y medio después de recalar en la entidad, el Besiktas le ha tenido que liberar de su compromiso con la escuadra en medio de múltiples rumores acerca de un último favor del futbolista, el pago de nóminas a los trabajadores con sus propios recursos.

El adiós del portugués, al que podrían seguir más, es significativo y pone la guinda a una crisis deportiva y económica de un equipo que está bajo la supervisión de la UEFA desde que en 2015 fuese sancionado por el organismo europeo por incumplir el Fair Play financiero, con la consecuente imposición de multas y la reducción de inscripciones en competiciones europeas.

De hecho, la evolución del club en la relación ventas/compras de jugadores ilustra la necesidad del Besiktas de aligerar su carga salarial y conseguir efectivo: después de nueve temporadas con saldo negativo, a partir de la sanción de la UEFA, en tres de los últimos cuatro ha recaudado unos 40 millones de euros con las salidas de futbolistas como Tosun, Negredo, Fabri, Sosa o Demba Ba.

No son los únicos: Fenerbahçe y Trabzonspor acordaron en 2016 un calendario para reducir su deuda y cumplir con los objetivos de estabilidad y todavía soportan restricciones en el mercado de fichajes y de inscripción de fichas porque estas condiciones de la UEFA solo se han visto cumplidas parcialmente.

El Galatasaray, el equipo más laureado y el último del 'top 4' de Turquía, tampoco escapa a esta situación: el pasado mes de junio rompió el pacto con la UEFA para conseguir la sostenibilidad y, después de una sanción en 2016 que conllevó su expulsión por un año de las competiciones europeas, ha vuelto a incumplir el Fair Play financiero. Completan la nómina de señalados el Bursaspor (que fue expulsado de torneos continentales en el curso 15/16) y el Karabükspor, que recibió multas y restricciones de fichas.

La lira intensifica los problemas

Los años de burbuja suelen dejar una resaca dolorosa. Durante años, este 'top 4' gastó cientos de millones de euros en fichajes y salarios de jugadores de renombre mundial. Ahora, los equipos turcos de la Superliga acumulan una deuda que supera los 2.300 millones de euros, según Deutsche Welle. De esa cantidad, algo más de 1.600 millones de euros pertenecen a los Fenerbache, Besiktas, Galatasaray y Trabzonspor, los cuatro grandes. Aunque no se tienen datos exactos, probablemente gran parte de ese pasivo esté denominada en euros, lo que complica sobremanera su devolución. 

Las acciones de Besiktas y Galatasaray, los dos equipos turcos que cotizan en bolsa, se han desplomado al son de la lira. Los títulos del 'Galata' acumulan una corrección del 43% desde principios de año, mientras que los del Besiktas pierden más de un 60%.

La crisis cambiaria que ha vivido Turquía ha hundido a la lira frente a muchas divisas, entre las que se encuentra el euro. La moneda turca se ha depreciado un 26% frente al euro desde principios de año, pero en los momentos más críticos de esta crisis la caída llegó a superar el 40%.

Los grandes equipos de Turquía obtienen casi todos sus ingresos en liras turcas a través de los derechos televisivos, la venta de entradas y la publicidad. Al contrario que los grandes equipos europeos, los turcos tienen concentradas sus vías de ingresos en el mercado doméstico, mientras que gran parte de sus gastos son en divisas extranjeras, sobre todo euros. Los salarios de los jugadores internacionales están denominados en euros, una condición que suelen imponer los propios futbolistas ante el miedo de que la divisa local sufra fuerte fluctuaciones, tal y como ha ocurrido este año.

A los grandes equipos del país les ha pasado lo mismo que a las empresas y bancos del país. La crisis cambiaria ha hecho que la deuda en divisa extranjera sea una losa mucho más pesada. Cuanto más se depreciaba la divisa de Turquía, más liras necesitaban los clubes para cumplir con sus obligaciones. Este tipo de crisis suelen desembocar en un fuerte crecimiento de los precios (inflación) que a su vez supone una losa sobre el consumo y la economía del país en general. Todo ello afecta de una forma muy similar tanto a clubes como a empresas.

Emre Deliveli, un economista turco, advertía este verano a medios locales de que "los clubes de fútbol tendrían problemas para pagar los salarios que estaban denominados en euros". El coste salarial se llegó a incrementar en verano hasta un 40% por el desplome de la lira.

Ante esta compleja tesitura, la Unión de Clubes, que reúne a los equipos de la Primera División del fútbol turco decidió en septiembre que se pagase a todos sus jugadores locales en liras turcas. Una decisión que también se tomó como un intento por frenar la caída de la moneda nacional.

A pesar de estas medidas y del fin de la sangría de la lira, los problemas siguen vigentes. Aunque el desplome de la divisa turca se ha detenido, su cambio contra el euro sigue muy por debajo de los últimos años. Los grandes clubes se encuentran en pleno proceso de desapalancamiento, un camino arduo que, probablemente, tendrá consecuencias en su rendimiento deportivo.

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Interesante... El Imperio Otomano vuelve a sufrir

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