Deporte y Negocio

El juez deja en libertad a los detenidos por la 'Operación Oikos' pero mantiene la búsqueda de pruebas de amaño

  • A los reincidentes de la primera fase se les han puesto medidas cautelares
  • Sin embargo, el resto solo se ha quedado con cargos por corrupción y blanqueo
  • El juez basa sus investigaciones en una hoja con nombres y datos económicos
El contable del Huesca, Carlos Laguna, en los juzgados. Foto: EFE.

Los detenidos el pasado martes en una segunda fase de la 'operación Oikos' por supuestos amaños en el fútbol comparecieron ante el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Huesca, para después ser puestos en libertad con cargos tras negarse a declarar. Todos estaban citados en relación con el supuesto amaño de un partido de Segunda División de LaLiga de la temporada 17/18 entre el Reus y el Valladolid.

El primero en comparecer fue el contable de la Sociedad Deportiva Huesca, Carlos Laguna, y posteriormente lo hicieron el expresidente del club oscense, Agustín Lasaosa, el exjefe médico del equipo, Juan Carlos Galindo, el actual defensa del Real Zaragoza Javier "Pichu" Atienza, el constructor Jesús Sanagustín, el jugador del Deportivo Íñigo López y su representante, Rodrigo Fernández.

Todos los representantes legales de estos investigados aconsejaron a sus respectivos clientes no declarar mientras esta parte del sumario continúe secreta a fin de conocer las nuevas pruebas obtenidas por la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía Nacional, y comparecer de forma voluntaria una vez levantado el veto.

Así lo confirmaron a los medios de comunicación los letrados de Lasaosa y Galindo, José María Fuster y Bernardo del Rosal, respectivamente, quienes manifestaron, además, su extrañeza por la detención de sus clientes al estar procesados por esta misma causa y estar ya a disposición del instructor.

Medidas cautelares para los reincidentes, pero no para los nuevos detenidos

El juez decidió mantener las medidas cautelares acordadas para los detenidos en la primera fase de la operación, obligación de presentarse en el juzgado y fianzas, pero no las contempló para los arrestados en la segunda fase, Atienza, el contable y el constructor, a pesar de imputarles cargos por corrupción entre terceros en el ámbito deportivo y blanqueo.

Según informaron fuentes judiciales, el propio instructor fue quien informó previamente a estos investigados de que no iba a tomar ninguna medida cautelar contra ellos a pesar de seguir estando a disposición del juzgado.

La operación policial motivó la práctica de nuevos registros en las dependencias del club oscense y en las del constructor en busca de documentación y de soportes informáticos que pudieran determinar la existencia de pagos en negro o de facturas hinchadas.

La búsqueda de información se apoya en una hoja con los nombres de varios detenidos y cantidades económicas

Las fuentes citadas señalaron que los agentes volvieron a reclamar al contable del Huesca las mismas facturas y documentación que ya habían entregado a la UDEF en la primera fase de la operación, así como otra nueva que no acreditaría en ningún momento la existencia de una "Caja B".

Esta pieza separada de la Oikos se apoya en una hoja manuscrita hallada en el despacho del expresidente del Huesca en la que se citan los nombres de varios de los detenidos junto a diversas cantidades económicas conceptuadas como fondos o préstamos.

También permanece bajo secreto una tercera pieza referente a los teléfonos encriptados que utilizaban algunos de los detenidos, enviados meses atrás a la empresa de Singapur que los vende para que facilitara el desencriptado de los datos.

Las fuentes consultadas han cuestionado que esta empresa pueda facilitar por orden judicial los datos de dichos teléfonos, valorados cada uno en más de doce mil euros, al fundamentarse su negocio en el secreto de las comunicaciones de los clientes.

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