Cataluña

El independentismo catalán 'rascará' 20 millones de la Cámara de Barcelona

  • El presupuesto crece desde 2015 impulsado por subvenciones y aportaciones
La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, con miembros de la candidatura Eines de País. Luis Moreno

El desembarco del independentismo en la Cámara de Comercio de Barcelona, con 31 de los 60 miembros del pleno y la totalidad del comité ejecutivo, supondrá que la candidatura liderada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Cercle Català de Negocis (CCN) podrá controlar a su antojo el presupuesto de la entidad, que para este 2019 es de 19,8 millones de euros.

El calendario electoral cameral comporta que el nuevo equipo no tome las riendas hasta el verano, por lo que su influencia será casi nula en las cuentas de este año, debido a que las fuentes de ingresos ya están en ejecución y los gastos comprometidos, pero el panorama será muy distinto para 2020, cuando el presupuesto ya será elaborado por el nuevo equipo gestor.

De hecho, las cuentas de la Cámara de Comercio de Barcelona están en ascenso desde 2015, tras el bache sufrido por el fin de las cuotas camerales obligatorias que impuso el decreto 13/2010 de José Luís Rodríguez Zapatero, y que comportaron varios ejercicios de pérdidas millonarias para la cámara barcelonesa. Tras ajustes organizativos y de personal y la llegada de nuevos ingresos, la liquidación está en números negros desde hace cuatro ejercicios.

Dos de los pilares actuales del aumento de los ingresos son las subvenciones -en su mayoría vinculadas a programas de formación- y las aportaciones voluntarias de grandes empresas, opción esta última que se introdujo a través de la ley estatal 4/2014 y el decreto ley catalán 3/2017.

En ambos casos, estos ingresos proceden de fuentes con las que el independentismo no simpatiza, aunque de momento no renunciará a ellas por falta de alternativas, que ya han anunciado que quieren buscar: De los 7,5 millones de euros de subvenciones ingresados en 2018, casi seis procedieron de la Cámara de Comercio de España, que vehicula fondos europeos hacia todas las cámaras del Estado.

Además, la Cámara de Barcelona cuenta con 14 asientos del pleno pagados por las empresas que están dispuestas a abonar 75.000 euros anuales cada una durante cuatro años, lo que hace un total de más de un millón de euros.

Estas empresas son Abertis, Aigües de Barcelona, Banco Mediolanum, Banco Sabadell, CaixaBank, CriteriaCaixa, Damm, Deloitte, Hoteles Catalonia, Indra, Magma Disseny, Naturgy, PwC y el Racc.

Su compromiso es por cuatro años, pero la renovación de la cuota es anual, por lo que podrían renunciar a su asiento el próximo año si no comparten la estrategia del nuevo comité ejecutivo y la mayoría independentista del pleno.

Hay que tener en cuenta que la gran mayoría de estas empresas trasladaron su sede fuera de Cataluña por el referéndum de independencia del 1 de octubre de 2017, y no son amigas de la inestabilidad que acompaña a los planes de secesión, mientras que la nueva dirección de la Cámara de Comercio ha explicado abiertamente su intención de poner la entidad al servicio de la consecución de la independencia, tanto a través de la movilización del empresariado soberanista -especialmente pymes y autónomos-, como de la elaboración de informes que avalen sus tesis sobre los perjuicios de formar parte de España y los beneficios de separarse, tal y como explicitaron el viernes en rueda de prensa.

Alternativas

La intención de la candidatura Eines de País (Herramientas de País), con el apoyo de la Generalitat , es reducir completamente o "al mínimo" los asientos pagados en el pleno de la Cámara. Por ello, el Govern prepara una modificación de la ley catalana de las cámaras de comercio con la que pretende "abordar sus funciones, financiación y composición".

Desde el independentismo quieren inspirarse en otras cámaras de comercio europeas y reducir también la dependencia de subvenciones públicas, por lo que piensan en un sistema de aportaciones de las empresas de Barcelona a cambio de servicios que les ofrezca la entidad, aunque todavía deben estudiar el mecanismo concreto y otras opciones, según han indicado a elEconomista desde la candidatura. También abogan por reformar el Consejo de Cámaras de Cataluña porque lo consideran "un coladero de gastos".

Reparto de subvenciones

En el capítulo de gastos hay otro apartado relevante para los independentistas y en el que querrán incidir: el de las subvenciones que otorga la Cámara, que en 2018 sumaron un importe de 464.000 euros.

El grueso de las ayudas (288.000 euros) fueron para entidades en las que la Cámara de Barcelona participa, como Fira de Barcelona (75.000 euros para el programa BIZ Barcelona), la Asociación de Cámaras de Comercio del Mediterráneo (90.000 euros), la Fundación Barcelona Promoción (33.000), la Unión de Polígonos Industriales de Cataluña (25.000), el Barcelona Centro de Diseño (15.000), la Fundación Empresa y Clima (15.000) y el comité español de la Cámara de Comercio Internacional (10.000 euros).

Del resto, la mayor parte se destinó a programas de formación y becas que sin duda serán bien recibidas por entidades y profesionales afines a los postulados de la ANC, debido a su potente red de difusión interna.

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