Banca y finanzas

El 30% de los inmuebles de BBVA está pendiente aún de traspaso a Cerberus

  • Más de un año después, el FGD y la Generalitat tienen que dar su 'ok'
Foto: Archivo.

La operación de venta de todos los inmuebles de BBVA al fondo Cerberus está siendo lenta. Después de que haya transcurrido más de un año desde que ambas instituciones alcanzaran el acuerdo, el banco tiene en su balance todavía casi el 30% de los pisos, edificios, locales y suelos que formaban parte de la perímetro de la transacción.

En concreto, 17.485 activos están pendientes aún de traspaso al fondo, cuyo valor asciende en torno a los 900 millones de euros, según datos de la propio grupo financiero. A finales de diciembre de 2018, BBVA había transferido al fondo 43.900 inmuebles por un importe 2.828 millones, además de la plataforma de gestión Anida. Con estas cifras, que son netas de provisiones, los volúmenes de la operación se situarán por debajo de las previsiones iniciales, que fijaban en torno a los 4.000 millones.

En octubre pasado anunció las autorizaciones de Competencia y del Ministerio de Economía a la venta, pero entonces no había obtenido el visto bueno ni del Fondo de Garantía de Depósitos ni de la Generalitat de Cataluña para abordar la desinversión de manera completa.

EPA y derecho de tanteo

El primero tiene que dar su beneplácito porque una parte de los activos están cubiertos por el Esquema de Protección (EPA) de pérdidas que concedió al grupo en el marco de la adjudicación de Unnim. El Govern, por su parte, tiene derecho de tanteo preferente sobre los adjudicados que están en Cataluña, de acuerdo con la normativa autonómica sobre movilización de viviendas provenientes de ejecuciones hipotecarias. Ambos filtros están en fase de resolución y se espera que haya vía libre a la operación durante la primera mitad de este año, ya que el FGD ha encontrado la fórmula para evitar déficit patrimonial y la Generalitat cuenta con un estado delicado en sus finanzas.

Cerberus ha constituido Divarian para asumir los activos adquiridos al banco. Gracias a la alianza sellada, el banco tiene un 20% del capital de esta firma, por lo que estará ligado de alguna manera a la carga inmobiliaria que pretende limpiar de su balance.

BBVA cerró el año pasado con una cartera de adjudicados de 1.934 millones tras las dotaciones realizadas (4.310 millones brutos), por lo que una vez se culmine la venta a Cerberus el banco aún tendrá en su haber en torno a 1.000 millones netos de activos inmobiliarios, que corresponden a los pisos, edificios y terrenos que ha tenido que quedarse por impagos o por canjes de deuda de sus clientes desde que selló el acuerdo con Cerberus en noviembre de 2017.

A pesar de que la operación se está llevando a cabo con un cierto retraso, el recorte significativo de estos improductivos está siendo valorado positivamente por los expertos y los inversores. Es una de las palancas de fortaleza del banco que los analistas están destacando en los últimos días en sus informes con motivo de los resultados anuales que presentó el viernes. Las ganancias de BBVA fueron las más altas desde que comenzó la crisis en 2007.

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