Banca y finanzas

Anarquistas vs Wall Street: la bomba en la sede histórica de JP Morgan en 1920

  • La detonación de un carruaje provocó casi 40 muertos y 400 heridos
  • El caso nunca fue esclarecido: sus huellas todavía se pueden ver
  • La 'mala vida' del edificio: de escenario de Batman a bolera de lujo
Bain News Service, Biblioteca del Congreso de EEUU

Esta semana se han conocido detalles del hackeo a JP Morgan en 2014, en el mayor golpe de este tipo de la historia. Pero la institución estadounidense ha sido en otras ocasiones objeto de ataques, destacando el que hace ahora 95 años sufrió en su propia sede: una bomba que acabó con la vida de 38 personas a las puertas de su edificio histórico en pleno Wall Street.

A mediodía del jueves 16 de septiembre de 1920, un carruaje se paró en la puerta de la sede del banco, en el número 23 de la propia calle del muro, estalló y, además de los cerca de 40 muertos, provocó alrededor de 400 heridos, en lo que sería el mayor ataque terrorista de EEUU durante 75 años.

La bomba era enorme: 45 kilos de dinamita y unos 230 kilos de metralla junto a un detonador. Nada más estallar, tanto el carruaje como el caballo saltaron por los aires, pero el conductor había escapado. Cientos de ventanas reventaron y otros vehículos de los alrededores quedaron destrozados.

Un caso abierto

Pese a hacerse en pleno día, a la hora del descanso para comer (lo que incrementó el número de víctimas), el episodio nunca fue esclarecido. La policía de Nueva York, los servicios secretos y la oficina de investigación (antecesor del FBI) se encargaron de la investigación, pero tuvieron muchos problemas. La falta de un objetivo claro y la cantidad de víctimas inocentes hicieron que se considerara la posibilidad incluso de un accidente.

Además, la potencia del explosivo dejó los restos del artefacto inservibles, los componentes de la bomba eran fácilmente adquiribles y ninguno de los testigos pudo dar información de utilidad. Por si fuera poco, la Bolsa de Nueva York decidió continuar con su actividad al día siguiente, por lo que toda la calle fue recogida y limpiada para que el negocio se retomara, destruyendo pruebas.

Pero pronto se entendió que el objetivo claro eran Wall Street y JP Morgan, quizá el mayor símbolo de la época en el mundo financiero. Y que se tenía que buscar entre los principales enemigos del capitalismo. Al día siguiente, en un buzón cercano se encontraron panfletos con propaganda anarquista, con lo que las autoridades descartaron definitivamente la hipótesis del accidente y se centraron en buscar al culpable.

Sin embargo, tras tres años de investigación, no consiguieron nada. En 1944, el FBI reabrió el caso sin éxito, y concluyó que probablemente el culpable pertenecía a un grupo de anarquistas italianos que había sembrado el terror en 1919, con una serie de bombas que detonaron en siete ciudades distintas en un intervalo de apenas 90 minutos.

Galleani, un anarquista italiano

Este grupo era los denominados Galleanistas por ser discípulos de Luigi Galleani, un anarquista de larga trayectoria. Nacido en 1861 en una clase media, en la universidad comenzó su actividad política, tuvo que escapar de Italia en varias ocasiones. Tras pasar por Francia, Suiza y Egipto, llegó a EEUU en 1901. Gracias a su oratoria, pronto se involucró y lideró diversas luchas obreras, editando un panfleto, Crónica Subersiva, que llegó a tener una circulación de 5.000 ejemplares.

La publicación duró 15 años, hasta que en 1918 fue cerrada tras la aprobación de la denominada Ley de Sedición, que prohibía atacar al gobierno o ir contra la participación de EEUU en la I Guerra Mundial. Galleani no se quedó cruzado de brazos, y al año siguiente mandó una serie de paquetes bomba a los políticos y jueces que habían promovido y aplicado la ley. La investigación llevó a las autoridades a una imprenta donde trabajaban discípulos suyos y Galleani y ocho de sus secuaces fueron arrestados y deportados a Italia.

En 1995, un galeanista llamado Mario Buda presuntamente admitió a su sobrino haber fabricado y detonado la bomba en la sede de JP Morgan. De hecho, habría permanecido en el escenario del crimen entre la multitud, pero ni siquiera llegó a ser interrogado. JP Morgan se negó a reparar los restos de metralla en la fachada del edificio atacado, y hoy en día, fijándose un poco, se pueden observar las cicatrices del atentado.

La sede en 1914, año de su construcción

Una 'bolera' de lujo en un edificio histórico

El número 23 de Wall Street, esquina con Broad Street, es quizá el símbolo más reconocible de Wall Street más allá de la propia Bolsa de Nueva York. Ha aparecido en películas como El Lobo de Wall Street o en El caballero oscuro: la leyenda renace, de la serie de Batman, y fue aquí donde el Kennedy originario comenzó las andaduras de la dinastía maldita.

Sin embargo, hace tiempo que dejó de pertenecer a JP Morgan; en 2008 fue adquirido por China Sonangolempresa conjunta entre la petrolera nacional de Angola y un banco de inversión de Hong Kong (presuntamente con lazos con el gobierno chino), aunque no ha tenido un inquilino fijo en los últimos años.

El último proyecto es de Latitude 360, empresa dedicada al entretenimiento, restauración y deportes. Un histórico edificio de estilo renacentista, en pleno corazón financiero de Nueva York y que fue testigo del mayor atentado en Nueva York hasta las Torres Gemelas, convertido en poco más que una bolera.

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Comentarios 4

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http://haciaelcolapso.blogspot.com.es/
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Another false flag.

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#1
pepe
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No si los culpables de la pobreza todos sabemos quienes son hace decadas.

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ELECCIONES POR FAVOR
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SI RAJOY HUBIERA NACIDO EN ESA EPOCA, ENTRE SUS DIOSES ESTARIA JP MORGAN.

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#3
Flipo
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Rojos asesinos y arruina países, como siempre. Los que se justifican y auto llaman demócratas

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#4