Banca y finanzas

El Banco de España baraja subir el capital a la banca para que tenga hucha en ciclos adversos

  • El organismo analiza los "costes  y beneficios" de imponer una hucha extra de solvencia
  • De Cos no descarta la recesión técnica en la eurozona y augura un repunte de la morosidad

Los riesgos que sobrevuelan sobre una economía en desaceleración aconsejan a la banca acopiar huchas cuando disfrutan de altas rentabilidades para enfrentar potenciales deterioros si cambia el ciclo. "Sigue siendo necesario que las entidades lleven a cabo una política prudente de planificación de provisiones y de capital", demandó este viernes el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, en el VI Foro de Banca de elEconomista.es y la consultora Accenture. Alentó a las entidades a destinar parte "del incremento de los beneficios" a refozar su capacidad de resistencia para "afrontar en mejor situación los peores escenarios de riesgo".

Dicha capacidad podría, a la largo, "resultar crucial para que las entidades hagan uso efectivo de estos colchones y, de esta forma, apoyen la financiación de la economía y se conviertan en último término, en un estabilizador adicional a la política monetaria o presupuestaria".

'Colchones' voluntarios


El refuerzo puede encararse con una construcción de huchas voluntarias o vía imposición regulatoria. Los supervisores se encuentran capacitados, de hecho, para exigir construir los llamados colchones anticíclicos y desveló que el Banco de España analiza en la actualidad "los costes y beneficios" de adoptar una medida así.

Se trata de una herramienta que el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea que lidera "ha valorado positivamente" y que han decidido activar "diversas autoridades" en los últimos años, "aun cuando no se perciban señales de desequilibrio de crédito" que los activarían per se. Al respecto recordó que el último examen de resistencia realizado al sector probó que la banca española estaba capacitada para generar de forma orgánica capital.


Durante su intervención reconoció que la calidad crediticia del sector ha mejorado hasta situar la morosidad en mínimos de 2008; que la rentabilidad ROE alcanza el 12,6%, y que la solvencia CET1 "se mantiene 50 puntos básicos por encima de su nivel prepandemia".

"No obstante, esta confianza en nuestro sistema bancario es compatible con mantener una vigilancia atenta a los efectos de una potencial materialización de los riesgos identificados", explicó.

Desde la óptica económica, el crecimiento del PIB en España se ha ido desacelerando "sin que pueda descartarse, incluso, una recesión técnica en el área euro" (de crecer el 0,6% en el primer trimestre, la economía española ha pasado al 0,4% y 0,3% en los siguientes). "En un contexto de menor crecimiento y elevados tipos de interés, es esperable un deterioro de la calidad crediticia cuya rapidez y severidad dependerá de la materialización de los riesgos identificados", señaló.


El Banco de España ha constatado ya, de hecho, un "repunte" de los impagos en la financiación a hogares. La tasa de dudosos se mantiene en ratios del 2,9%, pero observa un aumento de la carga financiera que soportan los hogares "en todos los quintiles de renta". En las empresas la presión vendrá además de "un menor dinamismo de la facturación" y dificultades para repercutir en precios sus mayores costes.

La banca enfrenta un freno en el fuerte impulso actual del margen financiero (crece por encima del 26%) porque han trasladado gran parte de la subida de tipos al crédito y es "razonable" pensar que "se produzcan ajustes adicionales al alza de su coste de financiación".

La contracción actual del crédito juega en contra, al igual que el riesgo de sufrir ajustes de valoración en inversiones a tipo fijo cuando el escenario cambio como pueden ser los bonos. Además, avisó sobre un eventual cambio en la percepción del riesgo de los agentes que "podría generar correcciones de valor a la baja en algunos activos financieros", causando pérdidas.

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