Alejandro Páez Varela

Contra lo que cualquier despistado pudiera pensar, dado que la reaparición mediática genera un espejismo, el futuro de Felipe Calderón es incierto y si lleva una ruta, no parece que sea hacia mejor. Durante seis años guardó silencio para permitir que Enrique Peña Nieto operara; la corrupción desmedida no llamó su atención –quizás es porque varios de los casos más emblemáticos tienen su huella– y ahora ha regresado a la prensa. Pareciera que está más colocado que nunca desde que hizo maletas y dejó Los Pinos. Pero, como digo, esa ilusión es mediática y se apoya en una cantidad importante de medios y periodistas que juegan su juego con él. Les sirve (se sirven) para plantear posiciones personales contra una administración con la que no simpatizan. Y avanzan con él hacia un camino sin salida.

Alejandro Páez Varela

Considero a Taibo II un individuo congruente con sus ideales. Cuando recomendó a Enrique Krauze y a Héctor Aguilar Camín que se fueran al exilio antes de seguir abriendo capítulos que no les convenían, se los dijo con toda honestidad: para tener la boca suelta se necesita tener la cola corta. Y Taibo cree que ambos tienen la cola larga. Mejor el exilio que seguir abriendo capítulos. “Sus trapos sucios”, dijo. De igual manera, por si alguien se asombró entonces, ha disparado al interior del movimiento de la 4T: llamó “sapos enmascarados” a los que se dicen de izquierda y son de derecha; dijo que le molestaba “gente como Germán Martínez, que se vaya ese güey”. Incluso a Alfonso Romo: “Cuando dice: ‘no afectaremos las concesiones para la industria petrolera de las transnacionales’ mi pregunta es muy sencilla: ¿quién chingados le dijo a Romo que somos ‘nos’? ¿A nombre de quién habla? […] Si le quieres hablar al oído a las transnacionales, pues muy tu pinche gusto, el mensaje que nosotros lanzamos es: ¡abajo todas las pinches reformas neoliberales! Y que escuche este mensaje Romo”. Esta frase resume en mucho a Taibo: “Dijimos que éramos Caperucita Roja y no vamos a salir ahora con que somos Caperucita Verde”.

Alejandro Páez Varela

¿Quién pierde sin México Libre? Podríamos empezar por esa pregunta que genera, necesariamente, otras preguntas. ¿Pierde el sistema de partidos? No; lo que sobran son partidos (yo eliminaría, de entrada, a Encuentro Solidario y a la Basura Verde o-como-se-llame) y ya el sistema democrático es lo suficientemente "robusto", por no decir caro. ¿Pierde la oposición? No: la hay; sólo que no tiene ni pies ni cabeza. ¿Pierde México? Respondo con pregunta: ¿Y cómo por qué?

Alejandro Páez Varela

Los videos se salieron de control a quienes los maquinaron. Eso es evidente. Pero es evidente, también, que no estuvieron todos estos años en las manos equivocadas.

Alejandro Páez Varela

En la página 650 de la edición de noviembre de 1968 de la revista Nature apareció la palabra "coronavirus". Seis párrafos. El texto, oscurecido por tanta tipografía y sin imágenes, empieza: "Un nuevo grupo de virus con el nombre de coronavirus ha sido reconocido por un grupo informal de virólogos que ha enviado su conclusión a Nature. El grupo señala que con tinción negativa, el virus aviar de la bronquitis infecciosa tiene un electrón característico de aspecto microscópico parecido, pero distinto al de los mixovirus".

Alejandro Páez Varela

Si la visita a la Casa Blanca era para restablecer las relaciones podridas que dejaron Luis Videgaray y Enrique Peña Nieto, nadie en su sano juicio podría decir que fue un fracaso. Lo dirá si tiene otro interés; si es porque no quiere reconocerle un acierto a esta administración. Pero a los empresarios les fue bien: fue un esfuerzo para echarlos a andar en medio de la peor crisis de todos los tiempos con las oportunidades que plantea el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Al cuerpo diplomático mexicano le fue bien: la mayor potencia del mundo, que es dirigida por un tipo inestable y a veces incomprensible, aceptó una reunión sin exabruptos y sin sorpresas en una relación que es desigual. Al país le fue bien: superamos la vergüenza de las humillaciones que sufrió México cuando Peña fue recibido por Donald Trump; ese estar siempre parados en un hilo delgado; ese estar esperando a ver cómo amanecerá el personaje y qué sorpresas tiene con nosotros. ¿Migrantes? ¿Muro? Y más: las drogas, cómo quedamos con los demócratas, cómo hacerles cumplir con su promesa de invertir en el sur: todo eso quedó pendiente y más, claro, porque es una relación compleja. Pero si la visita a la Casa Blanca era para mejorar la relación entre estas dos naciones obligadas por la vecindad, creo que fue un éxito y nadie debería escatimarle a Andrés Manuel López Obrador el logro.

Hay mucha hipocresía en el aire. Siempre hemos sido una sociedad simuladora, pero ahora hay además hipocresía, y está en el aire. La hipocresía es sobre todo falta de honestidad. Honestidad con uno mismo. Nos asombramos unos de los otros como si no nos conociéramos. Los grandes empresarios gritan que el Gobierno no les rebaja los impuestos, no los rescata, y piden que entre todos los mexicanos les ayudemos con el rescate pero no dicen que le deben miles de millones de pesos al fisco que es, básicamente, la única herramienta que tiene el Estado (cualquier Estado) para garantizar el justo reparto de las ganancias. La Coparmex ve lagañas en todo lo que hace el Gobierno pero no se atreve a decir que es el caldero donde se cocinan fuerzas opositoras con deseo de acceder al poder; se disfraza de empresariado para esconder intenciones políticas. Pasa lo mismo con muchos periodistas encumbrados (no todos), beneficiarios de Gobiernos pasados (poder, dinero): hacen análisis sesudos para disfrazar que, haga lo que haga, de todas maneras aborrecen a Andrés Manuel López Obrador y no necesitan ningún análisis sesudo porque lo que quieren decir es que todo está mal.

Alejandro Páez Varela

Creo que he visto demasiadas mañaneras. Ya sé cuando el Presidente dirá "Trúmp" (con acento en la ú) y no "Trún", porque lo dice de la dos maneras dependiendo de la circunstancia. Ya sé cuándo se comerá las eses del plural, como los indígenas: "mil peso", dice a veces, sin la ese. Ya sé cuando se sentirá acorralado y recurrirá a la maravillosa (por efectiva) muletilla de "no somos iguales". Nunca me burlaría de alguien que utiliza el "dijistes". Está mal dicho si consultamos a la RAE. Pero es la RAE, y estoy muy lejos de la RAE (en ánimo y en espíritu) y sé que la RAE está como guardián de lo inevitable: que la lengua evolucione. Pero el Presidente lo usa con propósito. Es para hacerse sentir del pueblo y para darle la contra a quienes se lo han criticado. He visto muchas mañaneras.

Alejandro Páez Varela

Uno de los grandes problemas que se enfrentan los simpatizantes de la autollamada "cuarta transformación" es cómo ejercer la crítica. Hablo de los que están fuera de Gobierno. Ver lo que está mal, y poderlo decir sin ser atacado o malinterpretado. Morena sería un espacio. Eso suelen ser los partidos inteligentes en el poder: unos hacen Gobierno y desde afuera, los otros generan discusión, análisis, debate; mejoran políticas públicas y preparan cuadros para siguientes administraciones. Pero Morena fue demolida por dos años de rapiña y obsesión de poder; es zona de postguerra. Allí no se generó un espacio para ordenar la crítica y darle cause y mucho menos se le cultivó. Sucede como afuera: todo lo que huela a crítica es "conservador" y "neoliberal", de entrada; o viene de alguno de los frentes de la guerra intestina y, entonces, de facto, está descalificada.

Alejandro Páez Varela

Muchas cosas cambiaron a partir de la pandemia. Otras están cambiando. Pero las más importantes son las que quedan en la agenda y deben cambiar. Y se van a resistir.