Aragón

Los sectores del porcino y piensos serán los más beneficiados con el macrocomplejo de BonÀrea en Épila

La puesta en marcha del macrocomplejo agroalimentario y logístico de BonÀrea en la localidad zaragozana de Épila, que supondrá la creación de 4.000 puestos de trabajo y una inversión de alrededor de 400 millones de euros, se espera que tenga un impacto positivo en el sector. Entre los más beneficiados, está el porcino y los piensos, aunque también se podría extender a las aves y huevos o frutos secos.

El macrocomplejo agroalimentario y logístico de BonÀrea que se proyecta en el municipio de Épila está contando inicialmente con una buena acogida en el sector agrícola y ganadero por las consecuencias positivas que puede tener para dinamizar esta actividad productiva, además de presentar otros beneficios como la vertebración del territorio dentro de una comunidad en la que hacer frente a la despoblación es uno de los mayores retos.

En general, las organizaciones agrarias ASAJA, UAGA-COAG y UPA han valorado positivamente la puesta en marcha de este proyecto por las importantes cifras de inversión -alrededor de 400 millones de euros-, y de generación de empleo con 4.000 puestos de trabajo directos, pero también por los posibles efectos positivos que puede tener para el sector agroalimentario de la comunidad autónoma.

"De cara al ganadero, se abre una puerta para criar ganado", ha explicado el presidente de ASAJA Huesca, José Fernando Luna, a elEconomista.es, además de indicar que este proyecto puede suponer "un pistoletazo importante para el valor socio-económico de la agroalimentación" y por la posibilidad que abre para demostrar la importancia de la agricultura y ganadería en la comunidad aragonesa.

"Siempre reclamamos valor añadido. Puede venir bien y ser un motor de desarrollo si se cumple lo anunciado. Por otras zonas cercanas, vemos que tener industrias agroalimentarias cerca permite tener más valor añadido, se ahorran costes de transporte y se reparten, llegando también al origen", añade José Manuel Penella, secretario general de UAGA-COAG, a elEconomista.es

"Cualquier inversión en la comunidad siempre que sea sostenible económica y medioambientalmente es positiva. BonÀrea es una empresa agroalimentaria importante y ya hay muchos ganaderos en Aragón que trabajan con ellos en sistemas de integración", ha indicado José Manuel Roche, secretario general de UPA Aragón, a elEconomista.es, quien señala que el proyecto puede tener un impacto económico positivo para el sector ganadero, puesto que "no se habla de macrogranjas como en otras autonomías. Siempre hemos reclamado más valor añadido en Aragón para el sector del porcino porque aquí se cría y engorda, pero luego la mano de obra" se genera en otras autonomías como, por ejemplo, Cataluña.

Los sectores más beneficiados

Dentro de los sectores que pueden verse más beneficiados figura el porcino porque, además la zona de instalación del macrocomplejo de BonÀrea "no está tan explotada para granjas", añade José Manuel Penella, de UAGA-COAG, quien afirma que la puesta en marcha de este centro alimentario y logístico de BonÀrea en Épila "no es casualidad porque la zona de Valdejalón es agrícola y hay menos explotaciones del sector porcino", al igual que en el área de Cariñena. "Además, está el embalse de Mularroya, que garantiza el agua", que es un aspecto relacionado directamente con la industria agroalimentaria.

"Mucha gente joven se incorpora ahora al sector del porcino con granjas integradas y es importante este proyecto porque se puede asegurar con esta inversión que va a seguir la producción y comercialización de cerdo. El porcino puede ser rentable", añaden desde UPA Aragón.

Además del porcino, también hay expectativas puestas sobre el sector de los piensos, puesto que el grupo cuenta ya con una planta en la localidad de Bujaraloz "en la que tienen capacidad de aumentar la producción. Una buena ganadería necesita buena alimentación y se precisa de trigo, maíz, cebada, soja...", ha indicado José Fernando Luna de Asaja.

Las consecuencias positivas también pueden producirse en otros sectores como el de frutos secos porque "puede haber empresas asociadas con las que se trabaja en BonÀrea como es el caso de Borges" para la comercialización de frutos secos en los lineales de las tiendas del grupo empresarial, exponen desde UAGA-COAG.

Y, ante la gran variedad de los productos que comercializa BonÀrea a través de sus tiendas, los efectos positivos de su mayor presencia en Aragón podrían extenderse a su vez a otros sectores como el avícola con el pollo e, igualmente, afectar de forma positiva al sector cunícola que "lleva dos años pasándolo mal por los costes de producción y, el que una superficie pudiera potenciar la venta de estos canales, sería bueno", añade José Manuel Roche, quien apunta la posibilidad de que también el sector lácteo se beneficie.

Otras repercusiones

Las organizaciones agrarias coinciden en señalar que los beneficios de este proyecto en Épila no solo se percibirán en materia económica, sino que también socialmente va a ser importante, aparte de la generación de empleo.

"Parte de la sociedad critica la expansión de las explotaciones de cerdo, pero no solo contaminan, sino que también conllevan mano de obra. La oposición ha ido creciendo, pero con este proyecto se puede ver la importancia" del sector y del empleo que genera, ha añadido el responsable de ASAJA Huesca.

Además, al ser un proyecto que se localiza en un municipio aragonés y fuera de los grandes núcleos de actividad empresarial en Aragón, puede contribuir a fijar población y vertebrar el territorio.

No obstante, también hay cautela sobre la puesta en marcha del proyecto. "Vamos a pedir que la Diputación General de Aragón sea clara y transparente en las ayudas que se concedan", además de que no se produzcan "agravios o deslealtad por parte del Gobierno de Aragón con quienes ya estén instalados" en la comunidad aragonesa, concluye José Fernando Luna, de ASAJA.

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