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Las claves para empezar a gestionar inversiones en Bolsa

En un entorno de tipos de interés ultrabaratos, muchos pequeños ahorradores están viendo que los depósitos en bancos no valen nada y se están planteando otras formas de inversión para rentabilizar sus ahorros como es el caso de la Bolsa.

De hecho, los mercados financieros están recibiendo este 2015 muchos inversores que hacía tiempo que no se atrevían ni a mirar la evolución de la Bolsa y, más concretamente, el Ibex 35 español, que acaba de superar resistencias que desde hace 5 años no podía batir, fruto de la combinación de varios factores: los bajos tipos de interés, los resultados empresariales mejores y crecientes, la reactivación de pedidos y contratos de las empresas y el potencial relativo de revalorización frente a otros índices americanos o europeos que están muy por encima en la serie histórica.

Pero, ¿cómo se pueden gestionar las inversiones en bolsa para no tener que lamentar futuras situaciones desagradables? Lo mejor es tener claras una serie de claves para saber cómo actuar en el actual entorno macroeconómico.

1. Define tu perfil de riesgo

El inversor/ahorrador debe ser sincero consigo mismo y saber hasta qué punto está preparado para asumir ciertas pérdidas. La inversión en Bolsa no está hecha para todo tipo de personas, sobre todo, si se prima la "seguridad"antes que la rentabilidad. Realmente, "seguridad cero no existe, y si no que se lo digan a los impositores de muchos bancos en Irlanda, Grecia o Portugal, aunque sí existen garantías de depósitos con sus limitaciones", según explica Javier Luzón, director del Master MBA de la Universidad San Jorge en Zaragoza a elEconomista.es

2. Define tu horizonte temporal

¿Cuándo voy a necesitar ese dinero que quiero invertir? ¿En un mes, en un año? Eso va a dar la pista de qué valores pueden ser más idóneos para la inversión, y sobre todo, permitirá no hacer ventas precipitadas de posiciones invertidas en valores que puedan tener un mayor recorrido. Hay valores que están en fase alcista pero muy cerca de resistencias importantes, por lo que en un horizonte temporal corto pueden tener un alza de precio que se vea frenada o interrumpida. Sin embargo, otros valores pueden haber roto recientemente una resistencia de muchos años atrás y tener un precio objetivo a alcanzar en un periodo más largo.

3. Define cuánto capital a invertir en Bolsa

Nunca hay que invertir todos los ahorros en renta variable. Hay que construir lo que los expertos llaman una cartera equilibrada, no sólo con acciones sino con otros productos financieros, fondos, renta fija, bonos de empresas... valorando entre otras cosas, las necesidades de disponibilidad de esos ahorros. Además, la opción de invertir a través de entidades financieras es clara, pero cada vez existen más modalidades de inversión que se pueden hacer con otras entidades que gestionan necesidades de empresas que están empezando y necesitan crecer, start-ups... por lo que puede ser un buen momento para participar también en pymes o mricopymes como socios inversores catalizadores del proyecto.

4. Asesoramiento sí, formación también

Muchos de los pequeños inversores se asesoran a través banca privada, bancos de inversión, asesores financieros... Sin duda, es la mejor opción para aquellos que carezcan de la formación adecuada o simplemente no dispongan de tiempo para gestionar su propia cartera.

Pero una vez dicho esto, siempre conviene tener claras dos cosas: por una parte la independencia del asesor que te está aconsejando y las propuestas de inversión, ya que nos tiene que razonar el porqué de cada propuesta y explicar los riesgos que conlleva cada una; y, por otra parte, las propuestas de inversión tienen que permitir rentabilizar mis ahorros sin que los beneficios que pueda obtener se los lleven las comisiones a pagar a dichos agentes.

Por ello, en la medida de lo posible una formación complementaria siempre puede venir bien para la interpretación de los datos y escenarios que se planteen y que son cambiantes por naturaleza.

5. Definir si haces la inversión personalmente o se delega

Cada vez más personas realizan sus compras por Internet y el mundo de las inversiones en Bolsa no es una excepción. Hoy en día con unas simples claves de acceso del banco es posible empezar a operar online. Esto da mucha versatilidad al pequeño y mediano inversor, generalmente cada vez más preparado e informado, que desea hacer operaciones rápidas y no depender de terceras personas para poner las órdenes de compra-venta.

Esta facilidad, también puede ser un arma de doble filo si se toman decisiones alegremente, pues aunque las comisiones que ahora se cobran por esta operativa son bastante razonables, a su vez han supuesto quitar una barrera a inversores menos avezados que desean hacer dinero fácil con el consiguiente riesgo asumido indebidamente.

6. No hay fronteras, hay oportunidades

Hoy en día las bolsas internacionales también están accesibles para el pequeño inversor. Muchas de las multinacionales que cotizan en Bolsa son empresas implantadas en nuestro país, lo que le da un mayor acercamiento y sus cuentas anuales, hechos relevantes, adquisiciones o fusiones, son más conocidas por el público en general.

Estas multinacionales, que cotizan en otros países (USA, Alemania, Francia, Inglaterra...) pueden ser en momentos determinados una oportunidad de inversión si sus indicadores de beneficios, crecimiento, rentabilidad así lo señalan.

Afortunadamente, las comisiones por estas inversiones no suelen representar un porcentaje demasiado alto que limite la inversión, aunque en general sí que son algo más caras que las propias nacionales.

7. La palabra mágica: el stop-loss

Sea cual sea la inversión realizada y el grupo de acciones que componen nuestra cartera, nunca nadie en la historia ha acertado el 100% de las decisiones de compra. Por ello, "hay que asumir que en alguna de ellas se entrará en pérdidas en contra de nuestra voluntad", añade Javier Luzón, quien señala que "algunos suelen culpar de sus pérdidas al asesor, al gestor, al periodista económico, a todos menos a sí mismo, que es quien realmente ha tomado la decisión última".

Por ello, al menos una salida a tiempo, con unas pérdidas razonables (stop-loss), permitirá "una salida digna que no nos bloquee emocionalmente y que nos permita seguir trabajando con el suficiente capital para invertir en otros valores evitando la descapitalización".

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