Aragón

Bodegas Aragonesas reinventa la garnacha con su vino Nabulé

Zaragoza

Los tres enólogos de la bodega han elaborado un vino único en el mercado, tras tres años de investigación, del que se van a producir 15.000 botellas.

El resultado de este trabajo es el nuevo vino Nabulé, que se basa en un nuevo concepto de vino moderno en el que tiene un gran papel, más que en ningún otro vino, la tierra y el viñedo viejo del que proceden.

El nuevo Nabulé procede de viñedos seleccionados de garnacha, de más de medio siglo, ubicados entre 500 y 600 metros de altitud. El seguimiento diario de la vid, situada en una de las zonas más altas, ha sido una de las claves para poder romper con el concepto de garnacha que se tenía hasta ahora y crear "un nuevo estilo de vida".

La vendimia se realiza manualmente y el equipo técnico lleva a cabo controles de maduración minuciosos para determinar el momento óptimo para su recolección.

La elaboración es totalmente tradicional y la extracción del mosto se caracteriza por suaves remontados. El vino permanece en depósito durante tres meses, pasando después a crianza en barrica nueva de roble francés de 500 litros. Además, los tres enólogos de la bodega -Javier Vela, Javier Baselga y Fernando Ballesteros- han realizado catas periódicas para determinar el momento óptimo de embotellado.

Debido a la peculiaridad de las parcelas de donde procede este vino y del trabajo realizado, tanto en viñedo como en bodega, se ha conseguido "un producto singular, sutil y elegante, donde prevalece el carácter terroir".

Es un vino muy aromático, con fresas intensas, largo y persistente que ha estado ocho meses en barricas de 500 litros de roble francés tostado bajo. Con una potente imagen, su producción anual es de 15.000 botellas y su comercialización se hará en tiendas especializadas. El precio por botella es de 29 euros.

Según ha explicado Enrique Chueca, director general de Bodegas Aragonesas, "tenemos como paradigma estar innovando continuamente. Dentro de esa actitud, hace algunos años nos planteamos elaborar vinos de garnacha pensando en un nuevo estilo, vinos con un gran potencial aromático y mucho más sutiles y elegantes. Una garnacha que permitiera a nuestros clientes disfrutar de la variedad en una nueva dimensión, como si se tratara de pasar del arte del retrato al arte abstracto, una nueva evolución utilizando los viñedos más viejos. Queríamos demostrar con esta iniciativa que con la garnacha se pueden alcanzar metas increíbles. Después de tres años inmersos en este proyecto, conseguimos obtener los resultados esperados en la cosecha de 2019, siendo un orgullo para todos los integrantes de Bodegas Aragonesas".

"Bodegas Aragonesas tiene muy altas las expectativas puestas en este vino. Es un vino completamente diferente a lo que teníamos hasta ahora", asegura el presidente de Bodegas Aragonesas, Rubén Frago.

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