
Los pimientos, como bien todos sabemos, son muy importantes en la dieta mediterránea porque están repletos de vitaminas (en particular C y A), minerales (magnesio o potasio) y fibra, que aportan numerosos aspectos positivos al organismo. Por lo general, son muy versátiles y pueden consumirse tanto crudos como cocidos, en ensaladas, guisos, asados...
Debido a su estado de maduración, los pimientos tienen diversos colores. Es decir, son la misma especie, pero se recolectan en distintas etapas, lo cual influye directamente en su sabor, dulzor y valor nutricional. Para los más curiosos, el rojo es el más maduro y el verde el menos.
Propiedades
Además de estos colores tradicionales, la realidad es que existen variedades con tonalidades moradas, blancas o incluso negras. Entre sus beneficios, cabe destacar los siguientes, según el portal especializado 'Tua Saúde':
- Reducen el colesterol malo. Los antioxidantes presentes impiden la oxidación excesiva de las células de grasa, lo que ayuda a reducir el colesterol LDL en la sangre.
- Previenen la anemia. Promueve la absorción de hierro -por su alto contenido de vitamina C-, lo que es ideal para la formación de la hemoglobina, un componente de los glóbulos rojos que es responsable de transportar el oxígeno por el cuerpo.
- Fortalecen el sistema inmune. Ayuda a combatir los radicales libres y a mantener las funciones de las células de defensa, fortaleciendo el sistema inmunológico.
- Previenen el envejecimiento prematuro. Por ser rico en vitamina C, un nutriente esencial para la producción de colágeno, una proteína que participa en la formación y regeneración de la piel.
- Ayudan en la pérdida de peso. Por su contenido de fibra y agua, prolonga la sensación de saciedad, disminuyendo el apetito.
- Ayudan a prevenir el cáncer. Esto se debe a que contiene compuestos bioactivos y vitaminas con acción antioxidante.
A tener en cuenta
Ante este panorama, son muchos los españoles y españolas que se preguntan dónde guardar los pimientos en sus hogares para que no se estropeen y duren más tiempo. Y lo cierto es que, según los especialistas, hay diversas opciones y todas son viables.
Con ello, cabe destacar en al nevera (entero y sin lavar en bolsas de plástico para una o dos semanas, aproximadamente), congelarlos (partiéndolo en trozos, lo cual servirá para varios meses), encurtirlos (en vinagre y especias para una conserva más duradera) o llevar a cabo conservas al vacío o asados con aceite de oliva.