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Los empresarios aragoneses descartan la recesión pese a la ralentización de la economía

Imagen de archivo del comité ejecutivo de CEOE Aragón.
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La ralentización de la economía aragonesa se empieza a percibir y la previsión es que continúe en los próximos meses. Una evolución que, por el contrario, no conlleva riesgo de recesión.

Es la principal conclusión de la Comisión de Coyuntura de CEOE Aragón en la que se ha constatado un mayor crecimiento económico en el primer semestre del año del apuntado en las previsiones, mientras que en el segundo semestre se percibe un menor dinamismo y paulatinos signos de desaceleración, aunque moderada.

El análisis realizado por CEOE Aragón explica que los datos del Producto Interior Bruto (PIB) del segundo trimestre, publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), confirman esta tendencia, con un crecimiento una décima inferior a la del trimestre anterior (un 0,5%) y una alza interanual del 2,2% frente al 4,2% alcanzado en los tres primeros meses del año. La contracción también se refleja en las horas trabajadas, que crecen un 1,0%, ocho décimas menos que en el primer trimestre.

Además, se observa que la recuperación económica continúa siendo muy heterogénea tanto por el lado de la demanda como por el de la oferta. Entre los componentes de la demanda, el consumo privado y la inversión continúan sin recuperar los niveles previos a la pandemia, mientras que el gasto público se sitúa muy por encima.

Por el lado de la oferta, ni la agricultura ni la construcción han alcanzado su nivel previo a la pandemia. Por el contrario, sí lo ha hecho la industria manufacturera. Entre los servicios, los relacionados con tecnologías de la información y las telecomunicaciones están por encima de los niveles preCovid en su Valor Añadido Bruto (VAB), mientras que los más relacionados con las actividades de ocio siguen sin recuperarse del todo.

La revisión al alza del PIB 2020-2022 publicada la semana pasada por el INE pone de relieve la evolución del PIB en el reparto de rentas, que refleja la situación real del conjunto de las empresas, con una recuperación todavía no completada y recorte de márgenes para evitar trasladar a precios el gran aumento de sus costes ligado a la inflación principalmente de energía y materias primas.

Los beneficios del capital han crecido desde 2019 un 6%, prácticamente la mitad de lo que lo ha hecho la masa salarial, que ha subido un 11% en el mismo período. Este dato es coherente, así mismo, con la evolución del número de empresas con trabajadores que cotizan a la Seguridad Social que todavía son 788 menos que antes que en febrero de 2020 en Aragón (-1,91%) y 6.918 menos en España (-0,52%).

Descensos de facturación

Los últimos indicadores de cifras de negocio y las intervenciones en la Comisión de Coyuntura Económica muestran que las empresas perciben un descenso de su facturación. A este aspecto se suma el endurecimiento de las condiciones de financiación, que frena la demanda de crédito nuevo.

En cuanto a los indicadores de confianza, hay señales mixtas debido a la heterogeneidad de los sectores. No obstante, los índices de gestores de compras (PMI), tanto industriales como de servicios, muestran signos claros de retroceso.

Se observa así para el final del ejercicio un menor dinamismo económico y empresarial. El foco sigue estando en la evolución de la inflación, que se modera, pero sigue sin corregirse. Precisamente su impacto sobre los tipos de interés lastra las posibilidades de consumo e inversión tanto de las familias como de las empresas y es la principal causa de la ralentización.

De momento, desde CEOE Aragón señalan que todo indica que "estamos en un proceso de suave aterrizaje causado por los efectos, ya patentes a todos los niveles, de la política monetaria". Precisamente estos efectos hacen esperar que el Banco Central Europeo no prosiga aumentando los tipos, añaden.

Para la organización empresarial, la variable clave a seguir en los próximos meses es el empleo. De este modo, consideran que, mientras no se produzca un deterioro severo del mismo, se seguirá hablando de enfriamiento económico, pero no de recesión.

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