Actualidad

Este adolescente desafió a Elon Musk publicando en Twitter sus viajes privados

  • El chico de 19 años le pidió 50.000 dólares por cerrar la cuenta
  • Ahora restrea yates y aviones de oligarcas rusos
Foto: Reuters

Jack Sweeney saltó a la fama en enero tras discutir con Elon Musk en Twitter. Es habitual que el hombre más rico del mundo se enzarce en discusiones con sus seguidores por cuestiones como el bitcoin o la política, pero en esta ocasión fue en privado y en un tono más agresivo.

Este adolescente de 19 años lleva desde junio de 2020 publicando en Twitter las rutas que toma el jet privado del dueño de Tesla, y este le escribió a comienzos de 2022 para pedirle que parase.

Musk: ¿Puedes cerrar esto? Es un riesgo para la seguridad.

Sweeney: Sí, pero te costará un Model 3 [un modelo de coche de Tesla]. Es broma, a no ser que...

M: ¿Qué tal 5.000 dólares por la cuenta y así me ayudas a dificultar que los locos me sigan la pista?

S: Suena factible, la cuenta y toda mi ayuda. ¿Alguna posibilidad de subir a 50.000 dólares?

El empresario dijo que se lo pensaría, pero la oferta no proliferó, y poco después Musk bloqueó al joven de las redes sociales, por lo que a día de hoy continúa su labor. "He trabajado mucho en esto y 5.000 dólares no son suficientes", dijo Sweeney en una entrevista con Insider, y añadió que esa cifra no era suficiente para compensar "la diversión que tengo trabajando en ello".

Sweeney abrió la cuenta (@ElonJet) para que los fans de Elon Musk -y los empresarios de la competencia- pudiesen seguir los pasos del avión en directo. A través de un bot que publica de manera autónoma, en este perfil se puede saber en tiempo real desde dónde despega, a dónde se dirige y cuándo aterrizará el jet de Musk. La precisión es tal que incluye el coste de la gasolina que consumirá y las emisiones de CO2 del viaje.

Como el recorrido de todas las aeronaves es público y se puede consultar libremente en internet, Sweeney no utiliza datos confidenciales, aunque se mueve en un terreno legal farragoso, según los expertos. La clave está en que este seguimiento podría usarse por empresas de la competencia y considerarse espionaje industrial o uso de información privilegiada, ya que podrían desvelar acuerdos de fusiones o adquisiciones.

"La época de recopilar datos y venderlos por cientos de miles de dólares como si fuera el salvaje oeste se ha acabado y podría haber problemas legales", explicó en Bloomberg Colby Howard, jefe de Paragon Intel, una firma especializada en datos aéreos.

La publicidad de los datos fue el principal argumento de Sweeney para mantener abierto el perfil pese a los menajes de Musk. "Esta cuenta tiene todo el derecho a publicar el paradero de los aviones, los datos ADS-B son públicos, todos los aviones del mundo están obligados a tener un transpondedor, incluso el Air Force One [el avión del presidente de EE.UU.]", escribió el adolescente en su cuenta personal de Twitter (@JxckSweeney).

El chico ha explicado en diferentes entrevistas que su objetivo no es poner en peligro a ninguno de los empresarios que expone en Twitter, ni tampoco chantajearles para pedirles dinero a cambio de cerrar los perfiles. De hecho, defiende que el código con el que programa sus bots está publicado en la web GibHub: "Cerrar mi cuenta no solucionaría nada, ya que mi código es abierto y otros usuarios ya han dicho que lo replicarían".

Ahora va a por los oligarcas rusos

El objetivo más sonado de Sweeny ha sido Elon Musk, pero en Twitter ha creado toda una red de espionaje para exponer los aviones de millonarios famosos y empresas punteras americanas. Los aviones de Donald Trump, Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (ex Microsoft) y Mark Zuckerberg (Meta) tienen su propia cuenta. También sigue a jets de famosos de Hollyood y de empresas como Disney, Exxon y NASA. En total, más de 200 aeronaves.

Su último proyecto lo inició a finales de febrero, cuando Rusia inició la invasión de Ucrania. El joven abrió diversas cuentas para monitorizar los yates y aviones de diplomáticos y oligarcas rusos, e incluso abrió un perfil con el jet personal de Vladimir Putin. Aunque Sweeny reconoce que sus nuevos objetivos son mucho más complicados de rastrear, ya que el sistema ADS-B no tiene una gran cobertura en Rusia.

El adolescente -que empezó en este mundo como un hobby porque su padre se dedica a la aviación- contó en Bloomberg que está siendo muy emocionante seguir a los empresarios rusos. "Los aviones que tienen estos oligarcas son una absoluta locura", señalando que los más ricos viajan en aviones de tamaño comercial como un Airbus A319 y un Boeing 737.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.