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Salen a subasta muestras de polvo lunar del Apolo 11 tras décadas de disputas judiciales: esta es su historia

Foto: Bonhams

Cuando Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collin aterrizaron el Apolo 11 en la luna un16 de julio de 1969 no solo grabaron sus nombres en la historia, si no que recogieron muestras de polvo lunar. "Salven primero las rocas lunares. Tenemos muchos astronautas, pero solo contamos con una bolsa de piedras", le dieron al equipo de recuperación del módulo. Cinco décadas después, esas muestras serán subastadas.

Unas piedras lunares que han recorrido un inmenso camino hasta llegar hasta la sala de subastas de Bonhams. Desde que se extrajeron del suelo lunar, esas muestras han pasado por diferentes manos y han sido motivo de grandes polémicas, y hasta de juicios legales por su custodia.

El próximo 13 de abril, el polvo del satélite será subastado en Nueva York, en contra de los deseos de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA), tal y como cuentan desde Forbes.

Las muestras recogidas por Armstrong podrían alcanzar entre 800.000 y 1,2 millones de dólares, según las estimaciones de Bonhams, convirtiéndose en la primera venta legal de polvo lunar verificado por la NASA.

Cinco décadas de disputas judiciales para proteger las muestras

Estas piedras lunares, han vivido cinco décadas de disputas judiciales para alejarlas de las manos de la propiedad privada. Más de 50 años en los que la NASA ha empleado grandes esfuerzos para impedir que aquellas personas que de alguna manera habían obtenido muestras del suelo lunar no pudiesen apropiarse de ellas.

En un primer momento, el polvo se prestó al museo espacial Cosmosphere en Hutchinson, Kansas, para su custodia. Sin embargo, la buena fe de la Administración le supuso una mala pasada. Max Ary, entonces director del museo, fue arrestado por subastar ilegalmente artículos espaciales que la NASA había prestado a la institución, entre los que se encontraban las famosas muestras.

Por suerte, en 2005, el Cuerpo de Alguaciles de EEUU incautó parte de estos artículos robados, incluida la bolsa de polvo espacial. No obstante, en otra vuelta de tuerca, la institución norteamericana volvió a poner la muestra a subasta.

En este caso, la entusiasta de la geología y abogada Nancy Lee Carlson compró el polvo lunar por tan solo 995 dólares, consciente de que su valor podría ser mucho mayor. Pero, de nuevo, poner un artículo tan preciado en manos ajenas puede ser sinónimo de perderlo.

Carlson cedió la muestra a la NASA para que verificase su autenticidad en 2015. Como no podía ser de otra manera, la entidad confirmó que el polvo lunar era real y se negó a devolverlo, alegando que era propiedad del gobierno de los EEUU.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la NASA por retener la muestra, un juez dictaminó que, dado que Carlson había comprado la bolsa, era legalmente de su propiedad.

No obstante, lejos de querer quedarse con el artículo, la abogada decidió vender la bolsa en 2017 por 1,8 millones de dólares en Sotheby's. Pero, como era de esperar, la historia no podía acabar aquí. Cuando Carlson subastó el polvo lunar no era consciente de que faltaba parte de la muestra que adquirió en un primer momento.

Cuando la NASA examinó el artículo que le había cedido Nancy Lee Carlson, aprovechó para retener parte de la muestra, algo que la abogada sintió como un robo, y así lo denunció. El juez volvió a dictaminar que esa parte del polvo lunar también era propiedad de Carlson y la institución estadounidense se vio obligada a devolverla.

Ahora, tras todo el viaje que ha vivido, la muestra será subastada en una semana y comenzará una nueva historia.

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