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El primer negocio de Bill Gates y Paul Allen sin el que no habrían podido fundar Microsoft

  • Los dos fundadores subcontrataron a otros estudiantes en su instituto para montar su primera 'empresa' juntos

La historia de las grandes empresas tienden a dar protagonismo a una única persona. Elon Musk al frente de Tesla, Steve Jobs al de Apple o Bill Gates en Microsoft. Una simplificación que ayuda a hacer su relato más sencillo y también más interesante, pero que en muy raras ocasiones suele ser así. Casi todas las grandes empresas de la actualidad estuvieron fundadas por al menos algún socio más además del fundador por todos conocidos. Ese fue el caso de Paul Allen con Microsoft.

Paul Allen, fallecido en 2018 a raíz de un cáncer con el que estuvo conviviendo desde los años 80, fundó codo con codo Microsoft junto con un Gates al que conocía desde la juventud. Allen salió de Microsoft primero en los 80 a raíz de su enfermedad, y siempre se ha escrito muchos sobre las idas y venidas de su relación con Gates, que pasó por distintas etapas. Una vez fuera de la dirección más estricta, se dedicó a invertir en nuevas empresas, a la filantropía, y a los deportes, comprando los Portland Trail Blazers de la NBA y los Seattle Seahawks de su ciudad natal en la NFL.

Pero mucho antes de que Microsoft fuera lo que empezó a ser Allen y Gates ya habían hecho de las suyas en cuanto a ideas de negocio. Ambos habían sido socios desde sus días en la Escuela Lakeside en Seattle, según las memorias que Allen publicó en 2012.

Se unieron por su pasión por la programación, entonces en sus primeros días. Un verano, yendo aún al instituto, Gates trabajó para una empresa que medía los patrones de flujo de tráfico contando las ruedas de los automóviles que rodaban sobre tubos de goma sensibles a la presión. Cada 15 minutos, una máquina perforaba un patrón de agujeros en un trozo de cinta de papel. Esta cinta se leía manualmente y sus resultados se anotaban manualmente. "El proceso era monótono, ineficiente y asesino a la vista", escribió Allen.

Subcontratar a otros estudiantes para leer tarjetas

Gates y Allen sintieron que este proceso podría realizarse de manera más eficiente y económica, una idea que pronto se convirtió en el primer negocio de los dos amigos: lo llamaron Traf-o-Data. En ese momento, Gates tenía casi 17 años y Allen 19.

Gates comenzó a contratar a estudiantes más jóvenes en Lakeside para que sirvieran como una especie de lectores humanos de cintas de papel para luego copiar los datos a ordenador. Gates pagó a cada estudiante cincuenta centavos por cinta, escribió Allen.

Gates y Allen luego usaban el ordenador de la biblioteca de la Universidad de Washington (donde trabajaba el padre de Allen) para crear gráficos de datos "fáciles de leer" sobre los flujos de tráfico por hora.

Eventualmente, un tercer socio se unió a la empresa y construyó una máquina para automatizar la lectura de las cintas. Más tarde juntaron 300 dólares para comprar un chip microprocesador con el que crearon su primera máquina Traf-o-Data. "Eso es mucho dinero para algo tan pequeño", dijo Bill en ese momento.

Y de ahí a cobrar por ofrecer datos

Con Traf-o-Data, los jóvenes facilitaron mucho el análisis de datos de tráfico para el departamento de carreteras del estado de Washington. Traf-O-Data luego se expandió, cobrando 2 dólares por día por la recopilación de datos a clientes que incluyen pequeños condados cerca de Seattle.

La empresa funcionó durante años, y siguió operativa incluso después de que fundaron Microsoft. Sin embargo, justo cuando el negocio de la empresa comenzó a mejorar, Washington y otros estados comenzaron a ofrecer el mismo servicio de forma gratuita.

En ese momento, dijo Allen, estaba preocupados por dirigir otra empresa en Seattle con Gates: Microsoft. Según sus memorias, obtuvieron casi 20.000 dólares por este primer negocio que invirtieron directamente en la fundación de Microsoft.

Además, a pesar del éxito limitado de Traf-O-Data, Allen ha dicho que fue esencial para prepararlos para fabricar el primer producto de Microsoft unos años más tarde. Si bien Traf-O-Data fue un fracaso comercial, escribió en 2017, les ayudó a comprender los microprocesadores, conocimiento que fue "crucial para nuestro éxito futuro".

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