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Claves para diferenciar el jamón ibérico del serrano a la vista

  • El mes de noviembre marca el comienzo de la época de Navidad
  • Muchos ya comienzan a hacer una despensa de productos gourmet
  • El jamón es un entrante indispensable de cualquier celebración
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El jamón ibérico y el serrano tienen amplias diferencias (y no solo en el precio). Sin embargo, el aumento de la oferta de este tipo de embutidos de cara a la Navidad podría nublar el poder de diferenciación. Así, es oportuno dar unas claves para evitar ser engañados.

Diferencia entre jamón ibérico y serrano

-El jamón serrano procede de un cerdo blanco que se puede encontrar en otros países, mientras que el jamón ibérico procede de cerdos de raza ibérica, autóctona de nuestro país, con unas características únicas que hacen que los productos sean de mayor calidad.

-El precio es otro factor diferencial, y es que, debido a la calidad del jamón ibérico, este tendrá un precio superior al del serrano.

-Otra de las diferencias está en la alimentación de ambos. El cerdo ibérico se alimenta a base de piensos ricos en ácidos oleicos, mientras que el serrano no, lo cual repercute directamente sobre el sabor de la carne.

-La elaboración del jamón ibérico es mucho más artesanal y se cura en secaderos naturales, mientras que el jamón serrano, en general, se cura en secaderos artificiales.

-El color de la carne también nos ayuda a diferenciarlos: la carne del jamón serrano tiene un tono rojo pálido, tirando hacia rosa, en cambio la del jamón ibérico, es un rojo más intenso, y es que cuanto más ibérico sea, es decir más del 75% ibérico, más color vino tinto tendrá el jamón.

-La pezuña es blanca en el jamón serrano, mientras que, una de las características ideales para diferenciar a la raza ibérica, es que la pezuña del jamón ibérico es negra.

-El cerdo blanco se cría en naves en cambio, el cerdo ibérico de brida verde, roja y negra, se cría en el campo.

-Los procesos de curación del jamón serrano, deben estar nueve meses en curación para ser considerado Bodega, 12 meses para ser Reserva y 15 meses para ser un Gran Reserva. En cambio, un jamón ibérico tiene que estar curándose 24 meses como mínimo.

-La identificación de los jamones ibéricos por la normativa de ASICI, para informar al consumidor, podemos ver en sus envases el color del precinto del jamón, que puede ser negro, verde, rojo o blanco, que nos indicará dentro de su procedencia de cerdo ibérico, las características de su raza y alimentación.

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