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Argentina castiga la gestión peronista y debilita al Gobierno en medio de la renegociación con el FMI

  • Es el peor resultado del peronismo desde que existe el movimiento
El presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, y el presidente del Congreso, Sergio Massa. Foto: Presidencia de Argentina

Dice el refrán que "otros vendrán que bueno te harán". Dos años han tardado los argentinos en revolverse contra el peronismo y rehabilitar políticamente al equipo del expresidente Mauricio Macri, con un resultado electoral que ha sacudido el panorama político del país. En la primera vuelta de las elecciones legislativas de este año, la oposición 'macrista', reunida en la coalición Juntos por el Cambio, ha conseguido una inesperada victoria por casi todo el país, incluido el feudo peronista de la Provincia de Buenos Aires, la más poblada y decisiva electoralmente. La respuesta no se ha hecho esperar: la prima de riesgo se ha desplomado 100 puntos en la apertura de los mercados.

Las elecciones de ayer eran las llamadas "Primarias abiertas, simultáneas y obligatorias", o PASO, que permiten a los aprtidos designar sus candidatos al Congreso y el Senado de cara a las elecciones definitivas de noviembre. En la práctica, como el voto es obligatorio y cada ciudadano solo puede votar a los candidatos de un partido, estos comicios actúan como una primera vuelta, indicando el apoyo que suma cada coalición.

Las encuestas indicaban una victoria ajustada pero clara del Gobierno peronista de Alberto y Cristina Fernández. Pero los resultados dejaron en shock al país: el macrismo mantuvo el 40% de hace dos años y ganó en 15 provincias del país, incluidas las 5 más pobladas. El peronismo, sin embargo, se desplomó 18 puntos y se quedó en el 30%, su peor resultado desde su fundación. Parte de esos puntos fueron a los extremos: la izquierda marxista-troskysta y el candidato 'bolsonarista' Javier Milei, con un 6% y un 3% respectivamente, obtendrían unos cuatro escaños cada uno. Todo ello en un entorno de desapego a la política, con la menor participación desde la recuperación de la democracia en 1983.

Si los Fernández no logran revertir la situación antes de la segunda vuelta, en noviembre, su Gobierno podría enfrentarse a dos años de debilidad extrema: con estos resultados, la oposición se convertiría en la primera fuerza en el Congreso y pondría fin a la mayoría absoluta peronista en el Senado. Una posición muy incómoda de cara a las negociaciones que el Gobierno mantiene con el FMI para reestructurar la deuda que tiene abierta con el organismo.

Precisamente, la gestión económica de los Fernández ha sido uno de los principales motivos que ha provocado este castigo: prácticamente todos los indicadores que denunciaban con Macri han empeorado desde su llegada al poder. La inflación ya ronda el 50% anual, casi duplicando el 29% que había estimado la Casa Rosada. La pobreza llegó al 50% de la población a finales de 2020, según la Encuesta Permanente de Hogares. Y la gestión del coronavirus no está siendo ejemplar: solo un 40% de la poblacióne stá vacunada por completo, 30 puntos menos que las vecinas Chile y Uruguay, en parte por la batalla de la la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, contra la farmacéutica Pfizer, que frenó la llegada de dosis de la vacuna americana-alemana durante meses.

Por el momento, estos resultados abren la puerta a que el heredero de Macri al frente de la alcaldía de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y la exgobernadora macrista de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, lancen su candidatura por la presidencia de cara a 2023, tras vencer ambos en sus respectivos territorios. Todas las miradas están puestas ahora en una posible remodelación del Gobierno de los Fernández, una coalición entre el peronismo tradicional y el Kirchnerismo que parece estar desgastando a ambos a marchas forzadas.

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