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Santiago de Chile lidera índice de ciudades inteligentes y sostenibles de Latinoamérica

  • Ocupa también el puesto 67 en el Índice de Centros Financieros Globales (GFCI)
Imagen: Dreamstime.
Madrid

La capital de Chile, Santiago, fue fundada en 1541 como Santiago del Nuevo Extremo en honor al patrono de España, el apóstol Santiago, cuya festividad tuvo lugar ayer, día 25 de julio.

Santiago está considerada hoy como la ciudad más inteligente y sostenible de Latinoamérica según el IESE Cities in Motion Index (CIMI) 2020. En un estudio que incluye 174 ciudades, figura en el lugar número 68, seguida de Buenos Aires (90), Montevideo (110), Panamá (113), San José de Costa Rica (114), Bogotá (120), São Paulo (123), Medellín (126), Ciudad de México (130) y Asunción (131). Cierra el índice Caracas (174).

El reporte, impulsado por el Centro de Globalización y Estrategia y el Departamento de Estrategia de la IESE Business School (la Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra), examina el cometido de estas urbes en el mundo en nueve acápites: Londres es la ciudad más inteligente y sostenible del listado; Santiago es la mejor de América Latina.

Las dimensiones sobre las que trabajan los equipos investigadores abordan cuestiones tales como gobernanza (el ciudadano es el punto de encuentro para solucionar todos los retos que afrontan las metrópolis), planificación urbana (crear villas compactas, bien conectadas y con servicios públicos accesibles), gestión pública (acciones destinadas a mejorar la eficiencia de la Administración), tecnología (tecnologías de la información y la comunicación -TIC-), medio ambiente (planes anticontaminación, apoyo a edificios ecológicos, energías alternativas, gestión eficiente del agua y la lucha contra el cambio climático), proyección internacional (planes turísticos, atracción de inversión extranjera y representación en el exterior), cohesión social (inmigración, progreso de las comunidades, cuidado de los mayores, eficacia del sistema de salud y la seguridad e inclusión ciudadana), movilidad y transporte (facilitar los desplazamientos y el acceso a los servicios públicos), capital humano (atraer y retener talento, crear planes para mejorar la educación, e impulsar la creatividad y la investigación) y economía (aspectos que promuevan la mejora económica de un territorio).

La inversión en tecnologías 5G en Chile se estima en 3.000 millones de dólares para los próximos cinco años

El informe advierte que "como resultado de la crisis de salud de Covid-19, esta edición nos encuentra en un momento peculiar en la historia. Con desconcierto, observamos cómo las ciudades de todo el mundo quedan desiertas, sus calles vaciadas de sus sonidos cotidianos habituales. Muchas de las recomendaciones que los administradores urbanos han expuesto en los últimos años ya no tienen sentido".

Cabe añadir que este ranking viene publicándose desde hace siete años y ya en 2019 Santiago era reconocida como la más destacada de la región; ahora, junto al resto de localidades citadas, deberá hacer frente a los nuevos desafíos provocados por la pandemia y sus secuelas.

Centro financiero global

Un dato del buen hacer de Santiago fue su inclusión en 2019 en el Índice de Centros Financieros Globales (GFCI, por sus siglas en inglés), elaborado por el Grupo z/Yen. En ese momento ingresó en el lugar 99. A marzo de 2021 había avanzado 32 lugares, situándose en el puesto 67 y subiendo.

¿Qué elementos se consideran para ser reconocido como centro financiero? De entrada, la conectividad internacional, principalmente la infraestructura de telecomunicaciones; la variedad de productos y servicios financieros; la positividad de las regulaciones existentes para las empresas; los índices de corrupción y transparencia; las mediciones de efectividad del gobierno, y algunos otros más.

Santiago y Chile entero, el "país del fin del mundo", han entendido claramente la trascendencia de los enlaces globales que los unan y comuniquen directamente con cualquier punto del mapa. Tan es así que, para lograrlo, realizó un estudio de factibilidad para determinar la mejor ruta que debería seguir el tendido de fibra óptica submarino que finalmente unirá Valparaíso a Nueva Zelanda y Sídney (Australia), desde donde cogerán las conexiones con Japón, China, Corea y Asia toda: hablamos de 13.180 kilómetros de cable.

Brasil se asoció a Chile y Argentina en este primer proyecto que conectará Sudamérica con el Asia-Pacífico sin intermediarios de por medio, al que esperan se unan Paraguay, Uruguay y Bolivia. Un esfuerzo que promete impulsar la conectividad de 270 millones de personas en el continente.

"La adhesión de Brasil le da a este proyecto un impulso definitivo. No solo porque el volumen del tráfico que aporta Brasil es fundamental para la viabilidad económica, sino también porque su participación es también fundamental para la viabilidad política de este proyecto", dijo el ministro de Exteriores de Chile, Andrés Allamand. Añadieron que "el proyecto completará la conexión de fibra óptica de Brasil con sus vecinos, consolidando la infraestructura digital regional y posicionando a Brasil como líder en la transformación digital y el mercado digital en la región". Brasil, Argentina y Chile representan actualmente el 80% del tráfico de internet en Sudamérica.

La red 5G contribuirá a las necesidades tecnológicas de Chile gracias a que multiplicará la velocidad y capacidad de navegación, pero también reducirá la latencia y mejorará la resiliencia de las redes. Igualmente, su implementación facilitará el desarrollo de aplicaciones como internet de las cosas, realidad virtual, blockchain, robótica, inteligencia artificial, entre otras, permitiendo la creación de un ecosistema digital que generará oportunidades para innovar y emprender especialmente entre los más jóvenes. La inversión asociada a la incorporación de tecnologías 5G se acercará a los 3.000 millones de dólares para los próximos cinco años. Asimismo, necesitará duplicar la cantidad de antenas desplegadas en Chile, valuadas en 30.000, dando mejor cobertura e incrementando la capacidad de desplegar nuevos conocimientos. Chile mira hacia adelante; formar y educar para moverse en este nuevo entorno es el gran reto de la dirigencia.

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