El magistrado titular del juzgado de lo Mercantil Número 1 de Valencia, Salvador Vilata, ha decretado el inicio de la fase de liquidación de la empresa valenciana Corporación Dermoestética, que se encontraba en concurso de acreedores desde febrero de 2015, dos meses después de haberlo solicitado en diciembre de 2014. El juez adopta la decisión después de que, tras la apertura de la fase de liquidación a instancias del deudor, no se haya presentado ninguna de las propuestas anticipadas de convenio ni de convenio ordinario dentro del plazo legal.
Así consta en un auto del pasado 7 de marzo, facilitado por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana. De este modo, el juez acuerda la conclusión de la fase común del concurso, la apertura de la de liquidación, suspende de facultades de administración y disposición del deudor sobre el patrimonio, acuerda la disolución de la mercantil y declara el vencimiento anticipado de los créditos concursales aplazados, además de la conversión en dinero de los correspondientes a otro tipo de prestaciones.
En diciembre de 2014 la empresa valenciana aseguraba, tras presentar un preconcurso de acreedores ante el mismo juzgado que acuerda ahora su liquidación, que esta decisión no conllevaba el cese de actividad, sus clínicas permanecían abiertas para atender a sus clientes y continuaba prestando servicios "con toda normalidad".
Ante "las dudas" que había generado entre los clientes la situación de preconcurso, la empresa insistía en que esta no comportaba "ni el cese de actividad ni ninguna otra consecuencia distinta", más que la protección jurídica de la sociedad durante el periodo de renegociación de su deuda.
Además, anunciaba el inicio de un proceso de despido colectivo para la totalidad de la plantilla, formada por trescientos trabajadores (doscientos de ellos médicos especialistas).
"Democratizar" los tratamientos
Corporación Dermoestética nació con el objetivo de "acercar la salud, el bienestar y la belleza a toda la sociedad, con las mismas garantías de seguridad y con la máxima calidad de productos", según afirmaba la empresa en su página web, que ya solo está operativa para consultas de clientes y de inversores. En 2014 contaba en España con 54 clínicas propias que le permitían abarcar cerca del 90 por ciento del territorio nacional, y disponía de otras cinco en Portugal.
La empresa dejó de cotizar en la bolsa española hace tres años, tras una opa de exclusión lanzada por su máximo accionista y primer ejecutivo, José María Suescun. La firma salió a bolsa en 2005 con un precio de 9,1 euros por acción, frente a los 0,325 de su última cotización antes de ser excluida.