Comunidad Valenciana

La gran industria valenciana reduce sus emisiones un 2,3%

  • Representa el 35% de todas las emisiones de efecto invernadero de la región
Refiner?a de BP en Castell?n.
Valencia

Las grandes instalaciones industriales que están obligadas a verificar sus emisiones de gases de efecto invernadero en la Comunidad Valenciana consiguieron disminuir en conjunto las cifras del año anterior. Por sectores, destaca la caída del cemento, del 20%, mientras que aumentó la de los ciclos combinados

Las chimeneas de las mayores industrias de la Comunidad Valenciana vertieron al aire 8,72 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) en 2019, un 2,3% menos que un año antes. Así lo refleja el balance de emisiones que elabora la Generalitat Valenciana con los datos verificados de las 174 instalaciones existentes en la región que están obligadas a informar de lo que emiten a la atmósfera según la normativa europea.

La mayoría de estas factorías se encuentran en la provincia de Castellón y pertenecen al sector de la fabricación de baldosas cerámicas y su industria auxiliar. Según los datos de la Conselleria de Agricultura, las azulejeras supusieron un tercio del total de las emisiones contaminantes del año pasado. A ellas hay que sumar las de productores de fritas, esmaltes y colores cerámicos, que supusieron el 4% del total. En el caso de la industria cerámica, después de varios años de incrementos, que se explican por la recuperación de la producción tras la anterior crisis de la burbuja inmobiliaria, en 2019 se recortó muy ligeramente el volumen de gases contaminantes.

También en Castellón se ubica el mayor emisor de CO2 de la autonomía, la refinería de BP en el polígono industrial El Serrallo, que por sí sola aportó 1,28 millones de toneladas, casi el 14,7% del total industrial. La instalación petrolera mantuvo unos niveles muy similares a los del ejercicio anterior.

Frente a la estabilidad de estas dos grandes industrias, el sector que registró una mayor caída en el volumen de sus emisiones de dióxido de carbono fue el del clínker y cemento, con un 20% menos que un año antes. En los últimos años se han cerrado varias cementeras en España por la menor demanda y los costes medioambientales frente a otros países. De hecho, está previsto el desmantelamiento de uno de los dos hornos de la antigua Valenciana de Cementos en Biuñol (Valencia).

La otra cara son las centrales eléctricas de ciclo combinado, que utilizan el gas natural como combustible. Sus emisiones se incrementaron un 16,2%, en 2019 y superaron a la industria cementera como tercer sector por gases contaminantes en la región. Actualmente operan dos grandes complejos de este tipo en la región, uno de Iberdrola en Castellón, precisamente al lado de la refinería, y otro en Sagunto propiedad de Naturgy.

Un tercio del total

Las emisiones verificadas en la autonomía tendrían un valor económico de 132,9 millones de euros en el mercado de comercio de derechos de emisión de gases de efecto invernadero. Aunque hay que tener en cuenta que la mayoría de ellas siguen entrando dentro del cupo asignado gratuitamente. Según la Conselleria las emisiones verificadas han sido un 31% superiores a la cantidad asignada gratuitamente en 2019, lo que supondrá un coste de 39,88 millones de euros para las empresas que tendrán que afrontar la compra de esos derechos.

Hay que tener en cuenta que las emisiones industriales no son las únicas que se emiten a la atmósfera, ya que existen otras fuentes como el tráfico rodado o los aviones. De hecho, el último informe de la Fundación Empresa & Clima cifraba en 2017 en 24,9 millones de toneladas las emisiones en la región, con lo que las de la industria representarían alrededor del 35% del total.

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