Turismo y Viajes

El emblemático edificio Carrión de Madrid cumple 85 años

Cuando los turistas y madrileños piensan en la Gran Vía visualizan los principales edificios de la emblemática calle. Pasear por la amplia avenida, considerada como una de las principales arterias de la ciudad, es un fiel reflejo de la evolución arquitectónica de la capital española. En el primer tramo, que va desde la calle Alcalá en ascenso, se pueden observar edificios de alturas medias. Poco a poco se observa que aumentan las dimensiones hasta culminar en la concurrida plaza de Callao, donde el edificio Carrión ilumina las noches de Gran Vía con su tan fotografiado cartel de Schweppes.

La construcción de este majestuoso edificio se remonta a los años 30, cuando Enrique Carrión y Vacín, Marqués de Melín, decide convocar un concurso privado entre arquitectos para ocupar el solar que quedaba entre la calle Gran Vía, plaza de Callao y la calle Jacometrezo. Dos jóvenes arquitectos, Luis Martínez-Feduchi y Vicente Eced Eced fueros los elegidos para este proyecto gracias al aporte de ideas revolucionarias en una propuesta que incluía las novedades de la construcción vanguardista de la época en otros países.

En 1933 finalizó una obra que cambiaría la forma de edificar en la capital española. Como si de la quilla de un barco se tratase, el edificio Carrión saludaba a la Gran Vía y recibía a quienes querían pisar el primer inmueble levantado con vigas de hormigón, con el primer sistema, en Madrid, de aire acondicionado dentro de una finca y un cine que revolucionaba la industria en la historia madrileña por contar con todos sus materiales ignífugos. Además, Martínez-Feduchi y Eced Eced quisieron importar la tendencia americana de iluminar las principales calles y plazas con impresionantes luminosos publicitarios y así fue como Schweppes decidió ser la primera empresa en apuntarse a dicha propuesta.

El edificio Carrión hoy

El paso de los años ha cambiado el hábitat interior de este particular espectador inerte de la vida madrileña que cumple 85 años y que, si bien es postal de recuerdo y emblema de la ciudad, ha pasado de albergar una cafetería, bar, sala de baile, hotel o el primer edificio con apartamentos de alquiler en la ciudad y un revolucionario cine a conservar sólo un hotel, mantener el cine y una tienda de ropa de una conocida marca. Con motivo de su aniversario, hemos podido descubrirlo de la mano de la cadena hotelera Vincci, quien gestiona el hotel con su Vincci Capitol 4*, y que abre sus puertas a sus huéspedes con exclusivas visitas guiadas de las instalaciones.

Con 54 metros de altura y 14 plantas, el Vinci Capitol cuenta con un total de 143 habitaciones, algunas de ellas ambientadas en la temática cinematográfica donde las grandes figuras de la gran pantalla conviven con otros elementos de decoración. Curioso el "aroma" que se respira en sus pasillos, el acceso interno que tiene este hotel al cine hace que se salive con el olor a palomitas que reina en muchas de sus estancias. Además, en la entrada del Capitos Bar&Lounge se encuentra un proyector original del cine Capitol datado del año 1936.

No se pueden pasar por alto dos de las habitaciones, la 1102 y la 1002. Desde ellas se puede apreciar el otro lado de uno de los dos únicos carteles luminosos que ha sobrevivido al paso de los años en España. Sí, estas habitaciones son lo que esconde detrás el anuncio brillante de Schweppes, 104 neones que crean un ambiente mágico y peculiar para los hospedados. Vincci Capitol no solo ha querido rendir homenaje al edificio realizando visitas guiadas a sus alojados sino que también ha elaborado un menú especial que convivirá durante estos meses junto a su carta de otoño-invierno para quienes deseen deleitarse el paladar mientras observan el ajetreo de la Gran Vía desde el Capitol Bar&Lounge.

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Santiago Román Pellicer
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