Transportes

Boeing explora el uso de luz ultravioleta y recubrimientos antimicrobianos para plantar cara al coronavirus

Nueva York

El fabricante aeronáutico estadounidense Boeing ha puesto en marcha su Iniciativa para la Confianza de Viaje (Confident Travel Initiative), en la que colabora con aerolíneas, reguladores globales, expertos en enfermedades infecciosas, pasajeros y especialistas para establecer recomendaciones de seguridad para hacer así frente a la pandemia del COVID-19.

Este proyecto está liderado por Mike Delaney, vicepresidente de Transformación Digital en Boeing Commercial Airplanes, que trabajará para desarrollar nuevas soluciones y minimizar los riesgos para la salud de los viajes en medio de la pandemia.

A medida que se reanuda el tráfico aéreo, la compañía busca la implementación de medidas globales coordinadas con los distintos miembros de la industria, que incluyen desde una exhaustiva limpieza de aviones hasta controles de temperatura antes de subir al avión.

De esta forma, todo parece indicar que el proceso y experiencia en los aeropuertos se enfrenta a su mayor transformación desde la creación de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA, por sus siglas en inglés) después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Boeing ha insistido en todo momento en la calidad del aire de sus aviones, equipados con el sistema de filtración de aire HEPA "similar a al utilizado en hospitales", según explicó el viernes el director de marketing y producto de la compañía, Jim Haas, en una conferencia virtual con la prensa. El directivo recalcó que estos filtros cuentan con una efectividad superior al 99,9% para eliminar partículas, incluidos los virus.

En este sentido destacó como los aviones entregados cuentan con la última generación de estos filtros, que es responsabilidad de las aerolíneas el cambiar y modernizar en modelos más antiguos. "La calidad del aire que llega a la cabina es muy bueno", aseguró al mismo tiempo que indicó cómo este, una mezcla de aire externo e interno filtrados, entra en la cabina de forma vertical, del techo al suelo, y se reemplaza cada dos o tres minutos.

No obstante, la filtración de aire ayuda, pero no elimina el riesgo de transmisión de enfermedades. Las bacterias y los virus sobreviven en las superficies, como los bolsillos de los respaldos de los asientos, durante algún tiempo después de una tos o un estornudo.

"Boeing quiere que tanto los pasajeros como la tripulación vuelen sin ninguna duda", dijo Haas, quien apostilló que volar sigue siendo la forma más segura de transporte. Es por ello que la compañía continúa investigando y evaluando nuevas tecnologías para mejorar la seguridad, incluidos los sistemas de desinfección con luz ultravioleta y los recubrimientos antimicrobianos para superficies de alto contacto.

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