Transportes y Turismo

Los maquinistas piden parar el tránsito de trenes entre Atocha y Recoletos tras los descarrilamientos

  • El sindicato SEMAF activa una cláusula de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales al considerar que existe un "riesgo grave" para trabajadores y viajeros. 
Tren descarrilado en Atocha el pasado martes. / EFE

El sindicato de maquinistas SEMAF ha iniciado los trámites burocráticos para paralizar la actividad ferroviaria entre las estaciones de Atocha y Recoletos después de que se hayan sucedido tres descarrilamientos de trenes en menos de dos semanas. La organización apela a la potestad otorgada por la Ley de Prevención de Riesgos Laborales para evitar que los trenes sigan atravesando el cambio de agujas que provocó las salidas de vía de varios servicios los días 26 de noviembre y 5 y 8 de diciembre, afectando al servicio habitual de Cercanías Madrid.

Estas incidencias se suman a otras dos acontecidas en el mismo punto en el mes de junio. Detrás de todas ellas parece estar un problema de funcionamiento de un cambio de agujas (también llamado desvío) que permite dar acceso al túnel de Recoletos desde la vía 5 de Atocha, y que es utilizado por un importante número de trenes cada día.

De esta forma, SEMAF ha anunciado la activación de un procedimiento para decretar por vía de urgencia "el cese de la actividad por riesgo grave e inminente para los trabajadores y los pasajeros entre las estaciones de Atocha y Recoletos, tras los múltiples accidentes ocurridos".

"Ante la frecuencia de los accidentes no podemos esperar a que el desenlace del próximo tenga peores consecuencias", esgrimen desde el sindicato, quienes reseñan que puede derivar de un "deficiente mantenimiento de la infraestructura y del material rodante", así como "de la falta de inversión en la red destinada a las circulaciones en vía convencional, que está diciendo basta".

Tras sucederse el tercer incidente, desde Adif emitieron una comunicación en la que explicaban que "los aparatos de vía de Atocha Cercanías son inspeccionados diariamente en las bandas de mantenimiento", y que en el caso del desvío que ha provocado los descarrilamientos, fue revisado antes de que tuvieran lugar los dos últimos sucesos "sin detectarse ningún defecto", además de repararse tras cada uno de ellos y revisarse periódicamente.

Ante la necesidad de mantener la circulación abierta entre Atocha y Chamartín por el único túnel disponible, el de Recoletos —ya que el de Sol está cortado al norte de Nuevos Ministerios—, Adif optó por implantar una limitación temporal de velocidad (LTV) que obliga a los trenes a circular a un máximo de 10 kilómetros por hora a su paso por ese cambio de agujas, algo que no ha sido suficiente para evitar que sigan produciéndose incidencias.

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