Transportes y Turismo

Wamos Air sale de pérdidas y acelera la devolución del rescate de la Sepi

  • La compañía se centra ahora en el negocio ACMI y los vuelos chárter
  • Logró un beneficio operativo de 8,5 millones
  • La compañía tiene vencimientos de deuda estatal a seis y siete años
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La aerolínea Wamos sale de los números rojos tras dos años marcados por la crisis del coronavirus y el giro estratégico de su negocio. La compañía dirigida por Enrique Saiz cerró 2022 con unos ingresos de 170 millones de euros, lo que fue suficiente para lograr el primer beneficio neto desde 2019, según explican las fuentes consultadas por elEconomista.es.

La mejor noticia, al margen de los primeros beneficios tras la pandemia, estuvo en la mejora de la rentabilidad de sus operaciones, con una mejora significativa del beneficio operativo, que pasó de ser negativo en -15 millones millones de euros a ser positivo en aproximadamente 8,5 millones.

A falta de presentar las cuentas de este último ejercicio, la compañía tiene ahora en mente la devolución del rescate de la Sepi, que para el conjunto del grupo, que suma a la agencia de viajes Nautalia y las compañías de touroperación y receptivo Mapa Plus y Pegatur, fue de 85 millones de euros.

La aerolínea afronta este 2023 con la perspectiva de mejorar nuevamente sus números vitales y afrontar con comodidad la devolución de la financiación estatal e incluso no descartan acelerar estas amortizaciones. Los términos del préstamo participativo fijan un vencimiento a siete años desde el primer cierre contable posterior a la concesión de la ayuda, con un tipo de interés que se incrementará en función de los resultados. Para el tramo del préstamo ordinario el interés es de un 2% fijo y el vencimiento será a seis años.

La compañía recibió la ayuda estatal condicionada a pignorar activos de varias sociedades del grupo por parte de sus accionistas, el grupo crucerista Royal Caribbean y el fondo Springwater.

Al igual que otras empresas del sector, la pandemia redujo los ingresos y la hundió en pérdidas, aunque las pudo compensar ligeramente apoyándose en el negocio de carga. Aunque se demoró más de lo esperado, el Gobierno justificó su financiación por tratarse de un "grupo turístico integral que desarrolla su actividad en toda la cadena de valor".

Nuevo plan de negocio

Con una operativa en 200 aeropuertos y 87 países, la compañía pretende seguir mejorando este año sus cifras y superar los números prepandemia, según explican las mismas voces. Las previsiones contemplan la nueva operativa con una flota renovada -ha recibido cuatro nuevos aviones en 2022- y después de haber acometido un giro en su modelo de negocio.

En verano traspasó su operativa a Caribe a la aerolínea Iberojet, del grupo Barceló, y apostó por el negocio ACMI (Aviones, Tripulación, Mantenimiento y Seguros) y los vuelos chárter. Así, apoya ahora su nueva hoja de ruta en compañías nacionales como Iberia y Air Europa, pero también con un gran ramillete de aerolíneas extranjeras. Vuela con sus Airbus A330 para Level desde Barcelona hacia Nueva York y para Cóndor desde Frankfurt con destino a Toronto y Punta Cana. También presta sus aviones a la compañía Air New Zeland para los vuelos entre Auckland y Perth.

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