Transportes y Turismo

Un día con los directivos de Ryanair en su sede en Dublín

  • Michael O'Leary y Eddie Wilson, CEO de Ryanair, reciben al elEconomista.es
Eddie Wilson, CEO de Ryanair. Foto: EFE
Dublín, Irlanda

La estrategia de Ryanair para democratizar los vuelos la ha convertido en la segunda compañía aérea con más vuelos diarios del mundo, solo por detrás de la americana Southwest. elEconomista Movilidad y Transporte se ha trasladado a Dublín (Irlanda) para entrar en el cuartel general de la aerolínea de la mano de su consejero delegado y nueve de sus directivos y conocer cómo se organizan y planifican los 3.100 vuelos diarios que surcan los cielos europeos. "El fin de las low cost no está aquí", señala Michael O'Leary, CEO del grupo, que cree que seguirán creciendo en los próximos años.

A apenas cinco minutos del aeropuerto de Dublín se encuentran las oficinas centrales de la aerolínea de bajo coste. Dos edificios, que se complementan con un tercero dedicado a la ingeniería y una escuela de pilotos, en los que se desarrolla el día a día de la firma y en los que trabajan algo más de 500 personas. La primera parada será la escuela de pilotos y TCP. Antes de comenzar su formación con AFA y Ryanair, todos los cadetes deben estar en posesión de una licencia de piloto comercial y, con posterioridad, pasan al curso de Conversión a Piloto de Tipo en una aeronave específica, como el Boeing 737 que utiliza la aerolínea. Aidan Murray, director de pilotos de la compañía, en un paseo por las instalaciones de la escuela, recuerda que actualmente se encuentran en periodo de formación hasta 690 pilotos, repartidos por las diferentes instalaciones de la aerolínea, y que, entre julio de este año y junio del que viene, se formarán 1.080 profesionales. La compañía necesita llevar a cabo estas formaciones masivas para dotar de pilotos a los nuevos aviones 737 MAX con los que contará. En este sentido, en un año se han recibido 73 aeronaves y otras 128 hasta el año 2026.

Murray recuerda cómo ha crecido la compañía desde su llegada en 1997, "cuando teníamos apenas cinco aviones que se compraron de segunda mano". El curso de habilitación que imparten a alumnos de todo el mundo consta de cinco semanas de formación teórica en la que se revisan todos los sistemas y procedimientos de la aeronave. Una vez completada esta parte, se pasa a la formación en los simuladores de vuelo, que tiene una duración de cinco semanas. La etapa final del curso de habilitación de tipo consiste en completar un mínimo de seis despegues y aterrizajes y una vuelta en un Boeing 737 sin pasajeros a bordo. Una vez completada toda la formación teórica y práctica, el cadete está cualificado para actuar como copiloto. Durante las primeras 8 o 10 semanas como copiloto, el nuevo cadete será supervisado por un capitán de entrenamiento en vuelos comerciales.

En este mismo centro, del que existen réplicas en otros países, como Reino Unido, Alemania o Italia, también se forman los TCP para los que, además de las clases teóricas, existe una sala en la que se ha simulado un avión para realizar pruebas de todo tipo de situaciones a las que podrían enfrentarse en su día a día. Una vez que entran a formar parte de la compañía, es Darrell Hughes, director de Personas de la aerolínea, quien se encarga de negociar las condiciones laborales de los 19.000 empleados que se reparten en 90 bases de 24 países.

Estrategia

Pero para que estos pilotos y TCP puedan estar en los vuelos, hay varias piezas más que tienen que encajar a la perfección. A la hora de decidir sobre la apertura o el cierre de una ruta o base, entra en juego el departamento comercial. Al frente de él está Jason McGuiness, que persigue el objetivo de abrir rutas que faciliten la creación de demanda y conseguir factores de ocupación muy por encima de la media del sector, es decir, en cotas del 90%. Desde su departamento, recuerda durante la visita, se llevan a cabo las relaciones con los aeropuertos, se controlan las programaciones y promociones.

Otro de los puntos claves es el departamento de Operaciones, que tiene a Neal McMahon como director. "Nuestra estrategia se basa en rutas cortas bajo el modelo punto a punto, además de tener presencia en aeropuertos secundarios, una flota estandarizada y ventas directas desde nuestra web, sin intermediarios". Este departamento controla en tiempo real desde una sala en la planta baja del edificio central dónde están los aviones en cada momento, además de los posibles retrasos o cancelaciones que se produzcan.

A nivel financiero, la máxima responsable de la compañía es Tracey McCann, CFO, que apunta al control de costes como centro de la estrategia de la compañía. Para ello, cuenta con una de las coberturas de petróleo y de créditos de CO2 más importantes de todo el sector. En este sentido, Tom Fowler, director de sostenibilidad de la compañía, recuerda que sigue incrementando el uso de SAF -combustible de aviación sostenible- y se ha fijado como objetivo llegar al 12,5% para el año 2030 y ser emisiones netas cero en 2050.

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