Transportes y Turismo

Riesgo de congestión en el aeropuerto de Barcelona y Palma este verano

Foto: iStock

Este verano se espera la consolidación del crecimiento del tráfico de pasajeros y operaciones en los aeropuertos españoles, situándose, en algunos casos, muy cerca del periodo prepandémico, y en otros por encima del mismo. Pero hay un riesgo que puede afectar al normal desarrollo del movimiento aeroportuario, y que se suma al ya de por sí problema que se produce todos los veranos en determinada infraestructuras aeroportuarias por su intenso tráfico de entradas y salidas, que causan retrasos y que congestionan su actividad.

El cambio en el centro de control del espacio aéreo francés en el sur del Mediterráneo, por la reducción de actividad del establecido en Reims hasta finales de agosto por la implementación de un nuevo sistema de navegación aérea, va a ejercer presión en la capacidad de movilidad del centro de control de Marsella, que es determinante para la gestión de todo el tráfico aéreo hacia España y desde España hacia Europa. En especial para los aeropuertos de Barcelona El Prat y del archipiélago balear.

Aunque desde el gestor nacional de navegación aérea de España, Enaire, se considera que la implantación de este nuevo sistema de control de tráfico aéreo en la localidad de Reims, a partir del 5 de abril, y que ha llevado al Gestor de Red Europeo Eurocontrol a implantar un plan de transición hasta principios de agosto, no afecta de forma importante a España, desde la Asociación de Lineas Aéreas (ALA) se advierte que "con la reactivación de las operativas y el incremento, por parte de las compañías, de la capacidad para este verano, se corre un riesgo grave de incremento de los problemas de congestión aérea en Europa".

Para ALA, hay que esperar que la situación se vaya agravando en los próximos meses en Francia por la reducción de la actividad del centro de control de Reims, y se puede acentuar la "acusada saturación" que arrastran ambos centros.

La asociación de líneas aéreas advierte de que esta situación puede provocar alteraciones en las programaciones de las aerolíneas, así como para los pasajeros. Y además puede traducirse en más emisiones de CO2.

A ello, y según ALA, se suma el negativo impacto de la huelgas en el control aéreo que vienen sucediéndose en los centros de París y de Milán, que paralizan el tráfico aéreo, generando preocupantes demoras e inconvenientes especialmente en el momento actual, con la guerra en Ucrania, y cuando se estaba en un momento del remonte de las operaciones de las compañías.

No obstante, desde Enaire se emite un mensaje de tranquilidad, dado que las medidas que se han adoptado desde Eurocontrol consisten en modificar las rutas habituales para evitar el sobrevuelo del espacio aéreo de Reims, lo que ha sido previamente coordinado con los gestores de navegación aérea y las aerolíneas europeas.

Se recuerda que el 18 de enero, a iniciativa del gestor español, tuvo lugar una reunión de coordinación con el gestor de navegación aérea francés, DSNA, y con la participación de Eurocontrol, en la que se impulsaron acciones de mejora en los espacios aéreos de ambos países. Y el resultado fue comunicado a las compañías aéreas.

Alemania y Francia, los más afectados

En cuanto al impacto en los espacios aéreos europeos por la modificación de rutas, desde Enaire se indica que los más impactados son las rutas en Alemania, Suiza y Francia (Marsella), y que en este caso de España, se encuentra entre los países con la afección prevista más reducida, es decir, con un posible aumento de vuelos diarios inferior al 25 de promedio.

Por el momento no se ha registrado ninguna incidencia significativa en el espacio aéreo español gestionado por Enaire, incluso teniendo en cuenta los picos de tráfico registrados en Semana Santa con niveles de 2019 en algunos sectores. Y se espera que haya un desarrollo normal durante los próximos meses.

Las compañías aéreas han programado 215,6 millones de asientos para la temporada de verano en los aeropuertos de la red de AENA (27 de marzo a 29 de octubre), de los que más del 80% corresponden a los meses centrales del verano.

Y destaca, sobre todo, la actividad en los aeropuertos de Canarias y Baleares, que superan ya el tráfico prepandémico, con crecimientos de media, entre un 9% y un 11% respectivamente. Con una recuperación operativa de los dos grandes, Madrid y Barcelona, del 95% y 90%, respectivamente, frente a 2019.

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