Tecnología

Diez avances tecnológicos que veremos en los próximos diez años

Ordenadores capaces de entender el lenguaje humano, análisis de datos para curar enfermedades, smartphones modulares, robots muy sensibles o realidad virtual. Sólo es una parte de lo que veremos dentro de diez años. Consulte más información en la revista elEconomista Tecnología.

Siempre es difícil aventurarse a pronosticar lo que sucederá de aquí a diez años. Más aún en un sector, el de la tecnología, sujeto a cambios continuos, muchas veces caprichosos. De esas experiencias fallidas aprendemos que la industria debe de ir en clara consonancia con los intereses del público.

La llamada consumerización denota precisamente eso: la autoridad del usuario final para decidir lo que se terminará imponiendo. Vamos, otra forma de decir lo de siempre: que el cliente lleva la razón.

En esta ocasión, sacamos la bola de cristal para ir más allá de tendencias de productos concretos. No discutiremos por tanto si las pantallas serán más o menos curvas o si los wearables se llevarán o no -porque ya forman parte de nuestras vidas-. Hemos querido ir más allá. El Internet de las Cosas (IoT) es ya una realidad consolidada, que nos permitirá interactuar con multitud de dispositivos.

También está más que asentado el Big Data, que, entre otras muchas aplicaciones, está permitiendo a los científicos mejorar en la investigación de enfermedades y diseñar tratamientos cada vez más personalizados. Sin llegar al hombre biónico, sí podemos hablar con bastantes garantías de un diminuto chip que, implantado en la palma de la mano, nos permita pagar en cualquier parte sin pasar por caja. O del smartphone modular, que también se customiza a gusto del cliente según sus necesidades, incorporándole por ejemplo un sensor para medir la glucosa en sangre...

Son algunas de las tendencias que hemos destacado de otras muchas que también se discuten. Lo más importante, aprovechar las nuevas y fascinantes oportunidades que la tecnología nos brinda.

1. Implantes para pagar en comercios sin hacer colas 

Mientras teleoperadores, bancos y fabricantes de móviles van lanzando sus plataformas para realizar pagos a través del smartphone, la tecnología puede dar un salto aún más disruptivo: ¿y si bastara con implantar un chip en la mano para así evitarnos cualquier cola en el supermercado de turno? Es algo que pudimos comprobar en la última edición de la feria IFA de Berlín. Allí, un trabajador de la empresa de seguridad de Internet Kaspersky Lab mostró un microchip que se había implantado en la zona comprendida entre el pulgar y el dedo índice.

El implante no sería mayor que un grano de arroz y nos permitiría cargar los pagos a nuestra cuenta simplemente pasando la mano sobre un lector. El dinero, las tarjetas de crédito e incluso el pago por el móvil podrían quedar relegados si triunfara esta nueva modalidad.

2. El 'machine learning' o cómo los ordenadores aprenden a razonar

Los superordenadores cada vez serán más capaces de entender el lenguaje natural. No se ceñirán a comandos preestablecidos, sino que sabrán interpretar cualquier argumento y valorar cada respuesta a partir de numerosas fuentes de información en múltiples formatos.

Es lo que demostró el IBM Watson hace ya cinco años cuando desafió -y derrotó con descaro- a los concursantes de un famoso concurso de televisión de preguntas de Estados Unidos, Jeopardy. Empresas de muy distintos sectores están implementando ya la tecnología de este ordenador, entre otras La Caixa, que le ha enseñado español a IBM Watson y que lo utiliza como apoyo a sus comerciales a la hora de contratar determinados productos. En caso de duda, Watson se conoce toda la legislación y normativas, y dará la respuesta acertada.

3. Los wearables dirán cuándo descansar y hasta qué comer

Ahora que nos hemos familiarizado con los smartwatches y smartbands, que nos mantienen informados de todas las notificaciones del móvil y de cómo hemos dormido o de cuánto hemos rendido en el entrenamiento, hay que dar un paso más. Nuevas apps y sensores permitirán a los relojes y pulseras inteligentes indicarnos cuándo conviene que descansemos e incluso qué alimentos concretos deberíamos ingerir según las circunstancias -tensión arterial, azúcar en sangre...

Esa monitorización, que nos puede ayudar a mejorar nuestro estado de salud, plantea ya interrogantes sobre la protección necesaria de esos datos sensibles. ¿Qué pasaría si una aseguradora tuviera acceso a esa información que delata que no hacemos nada de ejercicio, que tenemos la tensión por las nubes?

4. Los 'drones' lucharán contra las epidemias en selvas tropicales por nosotros

Los drones empezaron como juguetitos, pero en muy poco tiempo han encontrado aplicaciones muy diversas, desde el cine o la televisión a la observación de cultivos, la cartografía, etc.

Uno de las próximos objetivos, sobre los que ya trabaja -entre otras compañías- la española Arborea Intellbird, es el combate de enfermedades tropicales -dengue, zika...- a través de estas aeronaves no tripuladas.

El programa consiste en atacar a los mosquitos que transmiten estos males directamente en la zona y sin que el hombre tenga que exponerse al contagio. Estos proyectos de momento sólo son viables en zonas despobladas, a baja altura y sin tráfico aéreo, pero a medida que se demuestren sus beneficios para la salud se extenderá. No obstante, si los drones se vienen usando con naturalidad para matar a terroristas, por qué no para mejorar la salud de todos.

5. Cualquier científico podrá disponer de su propio satélite personal

Las economías de escala permiten abaratar la tecnología hasta tal punto que igual que cualquier usuario puede hacerse con un dron, también puede contar con su propio satélite personal. Por unos 2.700 euros, es posible poner en órbita un CubeSat en la misma área donde ahora se encuentra la Estación Espacial Internacional (ISS) o el Hubble. Más allá de grandes corporaciones y Estados, las Universidades, los centros de investigadores e incluso científicos aislados monitorizan ya la actividad de la Tierra a través de 130 de estos minisatélites.

Todo permite pensar que el desarrollo de estas tecnologias irá a más, que el número se multiplicará, si bien es cierto que hay que tener muy presentes los riesgos que conlleva seguir aumentando la basura espacial. Más aún cuando, como decíamos, estos cubos se mueven muy cerca de la ISS.

6. Un dispositivo que obedecerá todas nuestras órdenes de voz en la casa

El CEO de Google, Sundar Pichai, ha anunciado días atrás un nuevo dispositivo -el Google Home- que obedecerá cualquier orden de voz cuando estamos en casa: ya sea escribir un mensaje a un amigo, hacer una reserva en un restaurante, pedir que bajen las persianas, que empiece a sonar una determinada música... Según comentó, tras estudiar la evolución en la venta de ordenadores de los últimos años, "de cara al futuro, el próximo gran paso será que el propio concepto de dispositivo tenderá a desvanecerse".

El principal buscador sigue así los pasos de Amazon con su Echo, otro dispositivo que hace de asistente en el hogar, que integra funcionalidades de entretenimiento bajo un único soporte. Por el momento, habrá que esperar un tiempo para verlos, pues su comercialización sólo está prevista en Estados Unidos.

7. La realidad virtual para ver todos los contenidos como si fuéramos parte de ellos

Ya le dedicábamos el reportaje de portada del número anterior de esta revista a la realidad virtual, pero no podemos evitar volver a hablar de ella en este rápido repaso por las grandes cosas que cambiarán nuestra vida. Este año llegarán algunos de los principales dispositivos -HTC Vive, Playstation VR...- y todo apunta a que irá modificando la manera en que consumimos contenidos de fotografía y vídeo.

Así, a medida que se lancen y popularicen las cámaras que captan imágenes en 360 grados, podremos disfrutar de cualquier contenido, incluso creado por nosotros mismos, como si estuviéramos dentro de ellos. La industria y muy distintos sectores también aprovecharán sus numerosas aplicaciones para videoconferencias, para mostrar el acabado de un proyecto de decoración, una obra arquitectónica, hacer simulaciones.

8. El 'Big Data' para llegar a la medicina de precisión y los tratamientos a la carta

El descubrimiento del genoma humano en el año 2000 abrió la puerta a un nuevo mundo de posibilidades para conocer y explorar la naturaleza humana. Las llamadas ciencias ómicas -epigenoma, transcriptoma, proteoma...- estudian precisamente cómo nuestro cuerpo evoluciona, cómo se comporta ante enfermedades como el cáncer.

La compilación de datos de pacientes de todo el mundo y su gestión en superservidores permiten a los científicos avanzar en el conocimiento de esas patologías, mejorar los diagnósticos y diseñar tratamientos que son cada vez más personalizados. Los expertos lo llaman ya medicina de precisión y permitirá que cada paciente, según la evolución de la enfermedad, sus características únicas, su historial... contará con unas armas distintas a cualquier otro paciente para paliar los efectos de esa patología.

9. El humano se dedicará a crear: para lo repetitivo ya estarán los robots

Una de las principales empresas dedicadas a la robótica industrial, Epson, con 55.000 máquinas de este tipo en fábricas de electrónica, automoción, farmacia... acaba de anunciar un nuevo sistema que modula automáticamente la presión al tomar cada objeto.

La compañía trabaja ya también en un robot de doble brazo capaz de fabricar cualquier producto, "liberando a los humanos de labores repetitivas -o potencialmente peligrosas- y disminuyendo las barreras hacia la automatización", explican. La meta última es que los robots también trabajen en los servicios sanitarios. Para Ernest Quingles, CEO de Epson España, la idea es "alcanzar un mundo en el que humanos y robots coexistan y donde estos liberen a los humanos de labores manuales y repetitivas, permitiéndoles concentrarse en trabajos más creativos".

10. Los telefónos móviles podrán desmontarse casi como los bloques de Lego 

En el último Mobile World Congress, LG ya sorprendió con su iniciativa de convertir al smartphone en un dispositivo modular. Según el caso, se podrían sumar gadgets para proyectar imágenes, tener mejor sonido, hacer fotos con más comodidad. En ese concepto de móvil que se desmonta como los bloques de Lego también llevaba trabajando Google con su proyecto Ara, que parece que finalmente verá la luz durante el próximo año.

Distintos desarrolladores ya trabajan en esa idea, que permitiría por ejemplo mayores opciones a la hora de personalizar el dispositivo. Así, según cada caso, un usuario con diabetes podría sumarle un sensor de glucosa para medir el azúcar en sangre, un fabricante de automóviles podría incluir un módulo que permitiera usar el móvil como llave del coche.

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