Tecnología

Blinklearning o cómo adaptarse a las necesidades de los alumnos a través de la tecnología

Gonzalo Baranda, CEO de Blinklearning.

Son muchos los libros y películas que tienen como trama central qué pasaría si las máquinas sustituyeran la mano de obra. En el sector de la educación, este debate ha estado candente desde hace años por quienes creen que existe un exceso de digitalización en las aulas y quienes apoyan esta herramienta como método de trabajo. Para Gonzalo Baranda, fundador y CEO de Blinklearning, la respuesta es más sencilla: la tecnología sirve para agilizar procesos y adaptarse a las necesidades de cada individuo, pero no como reemplazo.

Justo para combinar estas ideas nacía Blinklearning, una empresa de tecnología educativa que lanzaba Baranda hace 13 años con el objetivo de poder llevar la tecnología al mayor número de profesores. El planteamiento inicial, explica en una entrevista con este medio, era ofrecer a los docentes una herramienta que les permitiera generar su propio contenido digital y poder así adaptarse a los diferentes ritmos de aprendizaje. Hoy, un total de 3,5 millones de usuarios repartidos en 14.000 colegios de España, México, Colombia, Perú, Chile y Brasil trabajan con esta plataforma, así como más de 100 editoriales.

Un total de 3,5 millones de usuarios repartidos en 14.000 colegios de España, México, Colombia, Perú, Chile y Brasil trabajan con esta plataforma

"Les ayudamos [a las editoriales], por un lado, a transformar ese contenido a digital, incluyendo unas funcionalidades que puedan ser elementos de gamificación, de aprendizaje adaptativo, etc. Y también a facilitar el acceso de ese contenido digital a través de cualquier dispositivo, y que sea accesible tanto online como offline", desarrolla el fundador.

En cuanto a la función de Blinklearning en los colegios, continúa, "se trata ofrecer unificado en una única plataforma todos esos contenidos y, sobre los mismos, es posible aplicar una capa de funcionalidades que les permita personalizar y aprovechar muchas funciones adicionales, como pueden ser acceso a datos de valor añadido para los profesores".

Y es que, canalizar y registrar de forma automática datos útiles para que el profesor pueda conocer y adaptarse a las diferentes necesidades de los alumnos es una de las claves diferenciales de esta herramienta. "Cómo se encuentra un alumno antes de empezar un examen o si eso influye en su calificación", expone como ejemplo, "y puedes dar muchos más datos al profesor de valor añadido, que intuitivamente ya sabe, porque al final es quien mejor conoce a los alumnos, pero se facilita la tarea, de tal forma que el docente pueda centrarse en dónde puede haber potenciales necesidades", matiza Baranda.

En cuanto al punto en el que se encuentra este país en materia de tecnología educativa, el CEO reconoce que, pese a los avances y el cambio sustancial que se ha experimentado, todavía existe "un estado embrionario". "La mayor parte de los colegios y de los profesores aprovechan la tecnología. Una de las cosas curiosas que hemos visto a lo largo de los años es que cuando aparece el iPad todo el mundo habla de la motivación de los alumnos, pero rápidamente nos dimos cuenta de que también motiva a los profesores, porque tienen muchas más herramientas que les permiten tener más flexibilidad para adaptarse a sus alumnos", indica.

"También motiva a los profesores, porque tienen muchas más herramientas que les permiten tener más flexibilidad para adaptarse a sus alumnos"

En el mismo sentido, Baranda explica que esta transición hacia la inclusión y personalización tiene aún camino que recorrer. "Dura mucho tiempo, porque también los colegios son muy heterogénicos y la realidad de cada centro es distinta. Por ejemplo, una de las cosas en las que hay que seguir avanzando es la formación en competencias digitales de los profesores. El buen uso que la tecnología requiere, no sólo que los docentes sepan utilizar una herramienta u otra, sino que tengan el criterio para decidir cuándo tienen que utilizar la tecnología y cuándo no, en función de lo que necesiten sus propios alumnos".

La variedad de condiciones a las que se enfrentan en los diferentes países del mundo es otro de los retos de esta herramienta, ya que ni los dispositivos, ni la conectividad, entre otras, se comparten. "Lógicamente, no es lo mismo una zona remota en Perú, que en España, donde los niveles de conectividad son superiores. Eso hace que haya funcionalidades, como todo lo que es el acceso offline, que sean más importante en un país o en otro. En general, los problemas son compartidos, lo que cambia es la intensidad del mismo", sentencia el CEO de Blinklearning.

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