Tecnología

La UE aprueba las nuevas normas contra los monopolios tecnológicos como Google o Apple

  • La Directiva de Mercados Digitales prevé sanciones de hasta el 20% de la facturación mundial para los incumplidores
La vicepresidenta de Competencia, Margrethe Vestager. Foto: Comisión Europea.
Bruselas

Las famosas GAFAM (Google, Apple, Facebook y Amazon y Microsoft) lo tendrán un poco más difícil para continuar sus prácticas monopolísticas en Europa a partir de 2023. Después de un largo proceso de negociación, los representantes de los gobiernos europeos han aprobado finalmente la Directiva de Mercados Digitales (DMA) que tiene por objetivo poner coto a los abusos de competencia de los gigantes tecnológicos que se consideran "estructurales" en su sector.

"Las grandes plataformas que ejercen de guardianes de acceso han privado a las empresas y a los consumidores de las ventajas de unos mercados digitales competitivos", dijo la vicepresidenta de la Comisión a cargo de Competencia, Margrethe Vestager. La Comisión Europea lleva años de batallas judiciales contra los abusos monopolísticos de estas grandes empresas en su mayoría norteamericanas. En algunas ocasiones ha conseguido imponerles multas millonarias, pero el ejecutivo comunitario busca que las reglas del juego en Europa impidan directamente llevar a cabo estas prácticas.

Los 'guardianes' tecnológicos

Para ello, la DMA prevé varias medidas que afectarán solo a las compañías que considera "guardianes" del sistema, es decir que tienen una posición ya mayoritaria, arraigada y que sirven de pasarela para que usuarios profesionales tengan acceso a los finales. Hablamos por ejemplo de Apple cuando este da acceso a aplicaciones o servicios de Google en sus iPhone o de Amazon cuando sirve de tablón de anuncios para otras empresas de venta online.

Para ser más concretos, hay tres criterios que definen un "guardián" tecnológico. Primero, que tenga un volumen de negocios anual superior a los 7.500 millones de euros en la UE o que su valor de mercado ascienda como mínimo a 75.000 millones de euros en el último ejercicio. Que explote un servicio básico con unos 45 millones de usuarios de media localizados en la UE. Por último, que tenga lo que Bruselas considera una "posición arraigada y duradera", un requisito vinculado al cumplimiento de los dos anteriores. Todas las GAFAM cumplen estos requisitos, pero otras más pequeñas como TikTok o Booking también son potenciales afectadas.

Fin de la posición dominante

Así pues, todas estas compañías a partir de 2023 (6 meses después que se publique en el Diario Oficial de la UE) deberán aplicar varias medidas para permitir una mayor competencia. Por ejemplo, deberán asegurarse que darse de baja de sus servicios es tan fácil como darse de alta. Permitir a sus usuarios comerciales acceder a sus datos de rendimiento en la plataforma e informar a la Comisión Europea de sus adquisiciones o fusiones.

Pero más importante es el capítulo de las prohibiciones. A partir de ahora no podrán clasificar sus propios productos por encima de los productos de sus competidores. Tampoco podrán preinstalar automáticamente ciertas aplicaciones o que por ejemplo sus navegadores webs e instalen de forma predeterminada al instalar un sistema operativo.

La interoperabilidad

Uno de los cambios que se hará más visible a los consumidores aunque no será tan inmediato es la llamada interoperabilidad. Las plataformas de mensajería deberán garantizar la interoperabilidad de servicios para que un usuario de WhatsApp por ejemplo pueda comunicarse con uno de Telegram sin tener instalada la aplicación.

Si no cumplen todas estas normas, las compañías se enfrentarán a multas de hasta el 10% de su facturación mundial y en caso de reincidencia, la cifra puede escalar hasta el 20%. Además, si los incumplimientos son sistemáticos y se producen como mínimo tres veces al año durante ocho años, la Comisión Europea puede abrir una investigación de mercado y en último recurso, fragmentar la empresa.

Esta ley va de la mano con la Ley de Servicios Digitales (DSA) más centrada en el control de contenidos y la responsabilidad de las plataformas sobre estos. En ambos casos, pero, Europa busca ser pionera en el control del mundo online bajo el principio que lo que es ilegal fuera de internet también tiene que serlo en la red, parafraseando al comisario de Interior, Thierry Breton.

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