Internet

Por qué Bitcoin puede llegar a ser el petróleo de las blockchains públicas

La semana pasada tuve la oportunidad de reunirme con el presidente de una importante gestora de valores española que quería conocer por qué había gente que invertía en criptomonedas o tokens de blockchain públicas. Era una cita programada y este era uno de los temas del orden del día.

Así que antes de la reunión había reflexionado sobre cómo explicar, en pocas palabras, cuáles son los fundamentales y el razonamiento de los inversores para apostar por criptomonedas, sin tener que entrar en toda complejidad técnica. La reunión finalizó con una charla en torno a qué tipo de activo es un bitcoin y surgió una comparación interesante con el petróleo.

La mejor explicación corta que he encontrado, por ahora, que cubre todos los aspectos fundamentales es la comparativa del Internet de la Información y el Internet del Valor que explicamos en más detalle en el libro Blockchain: La revolución industrial de Internet que publicará Ediciones Deusto (Grupo Planeta) en mayo de 2017.

Fuente imagen: Joel Monegro/USV con adaptaciones del libro Blockchain de Planeta

Si nos fijamos en la imagen de la izquierda (Internet de la Información) vemos como la capa de protocolos (TCP/IP, HTTP, etc.) se lleva una parte del valor muy pequeña. Situación que provoca que una gran parte del dinero se va a las aplicaciones (los Google, Facebook, Amazon, etc) que basan su negocio en las capas de protocolo comunes que, sin embargo, apenas reciben casi nada del valor generado.

En el Internet del Valor, basado en la tecnología de Blockchains públicas y privadas, la apuesta es que una gran parte de este valor (no sabemos cómo de grande será) podría desplazarse a la capa de protocolo. La razón es que hasta la fecha no había un instrumento para financiar el desarrollo de protocolos abiertos porque normalmente son propósitos complejos técnicos de lento desarrollo.

Pero la llegada de las criptomonedas han democratizado la inversión en protocolos abiertos y descentralizados al crear tokens (la criptomoneda que se utiliza como unidad de cuenta en las blockchains públicas) que pueden revalorizarse en el mercado si se crean aplicaciones útiles para sus usuarios, los cuales, necesariamente, deberán disponer de bitcoins u otras criptomonedas para poder utilizar su tecnología.

Cuantas más aplicaciones haya que sean valiosas para los usuarios que se crean sobre una blockchain como Bitcoin más alta será la demanda por esos tokens. Por eso en el Internet del Valor los protocolos abiertos descentralizados podrían llevarse una parte del pastel mucho más importante de lo que han hecho en los últimos 20 años.

Los inversores en criptomonedas o tokens de protocolos abiertos descentralizados confían en que puedan disrumpir el actual modelo de negocio de las empresas establecidas del Internet de la Información o, por lo menos, en la actual forma de operar de otras muchas industrias asentadas. Una explicación más detallada está en el libro Blockchain de Planeta al que he hecho referencia.

¿Cómo definir una criptomoneda?

Casi al final de la reunión con el gestor surgió la interesante cuestión de cómo se podía definir a una criptomoneda como bitcoin. ¿Es una acción? ¿Es una materia prima o commodity? ¿Es una divisa?

Mi respuesta estaba ya meditada, pues a todos nosotros, antes o después nos surgen las mismas preguntas. Para mí -dije- es lo más parecido a un commodity comparable al petróleo. Mi argumentación era que el petróleo, hasta 1846, no tenía ninguna utilidad práctica y las poblaciones locales que flotaban sobre este mar negro, ni lo utilizaban ni podían sospechar lo que les depararía el futuro.

Todo empezó a cambiar con un primer uso otorgado al petróleo, el alumbrado con queroseno que inauguró un primer mercado. Mercado que se fue dinamizando con la aparición de los motores de combustión interna que, a su vez, abrieron nuevas aplicaciones para el petróleo. Así es como el conocido "oro negro" se convirtió en un activo estratégico ya antes de la primera guerra mundial.

Los países beligerantes de esa primera conflagración mundial llevaban años modernizando sus flotas de guerra, sustituyendo el carbón (barcos más lentos) por petróleo (barcos más rápidos) como fuente de energía. De esta forma, se iniciaba uno de los grandes movimientos geopolíticos para controlar el petróleo de Oriente Medio y otros pocos lugares donde extraerlo. En ese momento el petróleo que hasta hace pocos años no había sido valioso se convirtió en un activo estratégico de alto valor.

No sabemos si a las criptomonedas, como bitcoin, van a tener un recorrido similar, pero la apuesta es clara. Si la infraestructura pública de blockchains públicas se vuelve útil para la proliferación y desarrollo de las aplicaciones -y pensamos que así será-, este nuevo modelo económico triunfará.

Pero hoy no podemos saber la dimensión que puede alcanzar y por tanto si esa unidad de cuenta -token- que hace funcionar el sistema, se revalorizará ni cuanto más todavía. Todo depende del uso que se le pueda dar. Por eso hay inversiones millonarias en la tecnología Blockchain, tanto pública y privada, y en las unidades de cuenta de blockchain públicas como bitcoin.

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