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Iconos de la moda: Cristóbal Balenciaga, el verdadero 'padre' de la alta costura

  • Nació en Guetaria (Guipúzcoa) en el seno de una familia humilde
  • La marquesa de Casa Torres se convirtió en su mecenas con 13 años
  • Rechazó por completo el 'prêt-à-porter' y decidió retirarse con su llegada
Cristóbal Balenciaga.
Madrid

Cristóbal Balenciaga (Guipúzcoa 1895, Alicante 1972) decía que "un modisto debe ser arquitecto para los planos, escultor para formas, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo en el sentido de la medida". Una premisa que cumplió a raja tabla y que le llevó a ser el diseñador español más importante de nuestro país de todos los tiempos.

El creador nació en la pequeña localidad vasca de Guetaria, en el seno de una familia humilde y católica. Era el pequeño de cinco hermanos, con un padre pescador, que murió en el mar cuando el diseñador tan solo tenía 11 años, y de madre costurera, que fue la encargada de sacar a flote la economía familiar. Desde pequeño mostró su pasión e interés por el mundo de la costura, y dedicaba su tiempo de juego a dibujar diseños que se imaginaba.

Con tan solo 13 años conoció a la marquesa de Casa Torres, abuela de la Reina Fabiola de Bélgica, en uno de sus veraneos en Guetaria. La pasión por la costura del adolescente dejó fascinada a la aristócrata, que le planteó el reto de reinterpretar uno de sus vestidos más preciados en un trozo de tela que ella misma le entregó. Tal fue la destreza que Balenciaga demostró, que la marquesa decidió convertirse en su mecenas. Así, empezó a formarse en las escuelas de diseño y moda más prestigiosos de San Sebastián, donde pudo conocer el modo de vida mucha de las personas de clase alta que veraneaban en ese lugar.

En 1917 Balenciaga abrió su primer taller con la ayuda de las hermanas Lizaso, al que llamaron Balenciaga Lizaso, que tuvo una muy buena acogida entre la clientela de la realeza y alta aristocracia. Tanto fue su éxito que en 1919 decide abrir su segundo taller en San Sebastián, al que bautizó como Eisa en honor a su madre. En 1924, decide abrir sus primeras tiendas en Madrid y Barcelona.

Cuando estalló la Guerra Civil Española, el diseñador vio forzado a cerrar sus tiendas e irse a vivir a París, donde pasó tres largas décadas llenas de gloria. Sus colecciones, basadas en el desarrollo de los volúmenes, la reinterpretación de la tradición española, líneas limpias y puras y la comodidad, le supusieron un rotundo éxito en la ciudad del amor, y consiguieron marcar la moda entre los años 40 y 60. En 1968, la alta costura empezaba a hacerse a un lado para cederle paso al prêt-à-porter, un movimiento rechazo por completo por el diseñador vasco y que supuso su retirada en el mundo de la moda tras 50 años en activo.

Si por algo consiguió destacar Balenciaga fue por su destreza con la costura y los diseños, algo no tan común entre los diseñadores de alta costura de la época, que plasmaban en papel sus diseños pero no los confeccionaban. Tanto fue así que la propia Coco Chanel llegó a afirmar que era el "único de nosotros (los diseñadores de alta costura) que es un verdadero costurero". Su pasión por los grandes maestros de la pintura española como Goya o Velázquez tuvieron una gran influencia en sus creaciones, que también dejan ver influencias cubistas y de la cultura oriental.

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