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Las Vegas quiere sobrevivir al coronavirus intentando reinventarse una vez más

  • La alcaldesa de la ciudad ha pedido la reapertura urgente de sus casinos
  • La NBA podría celebrar una especie de fase final con sede en Las Vegas
  • Repasamos la historia de esta colosal urbe de congresos, entretenimiento y juego
Las Vegas no se puede permitir estar más tiempo 'cerrada' al público
Madrid

El cese de actividades económicas con motivo de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus está afectando a todos los sectores empresariales, con especial incidencia en los del ocio y el turismo.

No es de extrañar por tanto que una de las ciudades más 'heridas' por la pandemia sea Las Vegas, colosal urbe que asienta su economía en tres actividades –los congresos, los espectáculos y el juego- que tardarán en recuperar su ritmo normal una vez que pase esta etapa.

Hace un mes, el gobernador Nevada, Steve Sisolak, ordenaba el cierre de hoteles y casinos para luchar contra la propagación del virus en un estado en el que ya cuentan 163 fallecidos y más de cuatro mil contagiados.

Ahora, sin embargo, y espoleada por las irresponsables palabras del presidente Trump llamando a la rebelión contra los gobernadores 'confinadores', la alcaldesa de Las Vegas, Carolyn Goodman, ha pedido a Sisolack que permita a los grandes establecimientos volver a la actividad. "No hay un plan establecido sobre cómo pasar por el cierre o incluso cómo salir de él. Este cierre es una locura total", advertía Goodman: "Los hoteles, casinos y restaurantes, todo nuestro negocio de la industria del turismo y las convenciones, se ha perdido. Debemos abrir nuestra ciudad".

En 1991. Warren Beatty encarnó a Bugsy Siegel, el mafioso que 'inventó' Las Vegas

La buena noticia es que ya hay grandes eventos que están planteándose su traslado a Las Vegas, una vez pasen los días de confinamiento. Es el caso del campeonato de la NBA, que tras varias semanas de cancelación podría celebrar toda la fase final de la temporada 2020 en la 'ciudad del pecado'. Según Sport Illustrated, los responsables de esta competición deportiva estarían valorando esa posibilidad para evitar así que que los equipos viajen por todo el país, lo que expondría a demasiadas personas a una posible infección por la COVID-19.

En este sentido, algunos se preguntan ya si la nueva realidad a la que despertaremos,, a medida que se vayan reduciendo los estragos del coronavirus, obligará a Las Vegas a afrontar una nueva etapa como ya ha hecho varias veces a lo largo de su historia.

Más de 3.500 convenciones cada año y 42 millones de visitantes; un gasto medio de 600 dólares por cliente a su paso por el casino del hotel correspondiente, en el que suele pasar unas cuatro horas por jornada... Las Vegas es una ciudad de números, ya sean los de los naipes, la ruleta, los billetes o las estadísticas. Una ciudad concebida para la diversión y con una leyenda tan apasionante como oscura a la que difícilmente podría acercarse cualquier otro enclave del planeta. A lo largo de su historia, Las Vegas ha pasado por diversas etapas, periodos marcados por quienes han controlado la ciudad en cada momento y por el estilo de vida y diversión que han impuesto en ella.

Fue un español, Antonio Armijo, quien dio nombre a los terrenos sobre los que hoy se levanta la ciudad, a comienzos del XIX, aunque haría falta casi un siglo para que un grupo humano se asentase en aquel valle de ricas áreas verdes en mitad del desierto.

A comienzos del siglo XX Las Vegas era una ciudad principalmente de trabajadores: aventureros, empleados del ferrocarril y mineros en su mayor parte. No en vano, después de Sudáfrica, el estado de Nevada ha sido durante mucho tiempo el mayor productor de oro del mundo. Cuando concluía la jornada de trabajo, todos aquellos hombres, jóvenes y sin familia la mayoría, se encontraban con demasiado tiempo libre y nada en qué emplearlo, por lo que no tardaron en proliferar los burdeles, salas de juego y de consumo de alcohol clandestino.

Imposible sobrevivir sin turistas en los casinos.

Al calor del volumen de hombres que iban haciendo crecer la ciudad, la empresa del ferrocarril presionó al estado de Nevada para que legalizase el juego y poder hacerles así la vida más agradable. En 1931, además de esa ansiada, hubo otros dos hechos que influyeron de forma determinante en el crecimiento de la ciudad: la aprobación de la ley del divorcio en el estado y el comienzo de la construcción de la Presa Hoover. De este modo, Las Vegas es la ciudad estadounidense que ha protagonizado un mayor crecimiento, pasando de los apenas 5.000 habitantes que tenía en 1910 a los cerca de 40.000 en 1940, 54.000 en 1954... Hasta llegar al millón registrado en el área metropolitana en 1995, que supera ya los dos millones.

A comienzos de los treinta comenzaron a levantarse los primeros casinos legales en la ciudad, y una década más tarde llegaron los hoteles-casino, como El Rancho Vegas o The Last Frontier. Pero Las Vegas seguía siendo un pueblo polvoriento en medio de ninguna parte. ¿Quién iba a querer pasarse varios días sudando para ganar o perder unos pocos dólares? Hasta que un mafioso conocido por sus ideas estrambóticas, Ben Bugsy Siegel, tuvo la ocurrencia de levantar allí un verdadero oasis consagrado al juego y el espectáculo aprovechando un invento de reciente creación: el aire acondicionado.

Así fue tomando forma lo que algunos llegaron a denominar 'el patio de recreo de América': ningún otro lugar ofrecía propuestas similares de evasión. Fue entonces cuando el Strip, la avenida principal, vio nacer sus hoteles legendarios: el Flamingo, el Sands, el Desert Inn, el Sahara, el Riviera… Todos y cada uno de ellos estaban controlados de algún modo por el crimen organizado, que a su vez tenía en cartera buena parte de las salas de espectáculos del país.

Sinatra, Dean Martin y el resto del 'Rat Pack' en los años dorados.

En conclusión, si un artista quería tener una agenda de actuaciones nutrida para todo el año, más le valía aceptar la invitación para trabajar en Las Vegas, con lo que la ciudad añadió los grandes espectáculos a su ya generosa oferta de actividades lúdicas. Con Frank Sinatra y sus amigos del Rat Pack a la cabeza (Dean Martin y Sammy Davis Jr.), estos artistas atraían a su vez a los actores, directores, escritores, modelos, políticos y empresarios más conocidos e influyentes, que se convertían en otro de los grandes reclamos de la ciudad.

Tras el éxito de la revolución cubana y la caída de La Habana como destino turístico y de evasión de la jet set estadounidense, solo quedó Las Vegas, y con ello, el volumen de dinero que movía la ciudad llegó a volverse tan excesivo que los grandes magnates del país no podían ni querían seguir dejándolo en manos de la mafia.

Tras la debida intervención del FBI, gigantes de los negocios como el excéntrico Howard Hughes se hicieron con algunos de los casinos más representativos de la ciudad y levantaron otros nuevos, cambiando poco a poco la mentalidad del negocio, apostando por combinar ocio y trabajo hasta convertir así Las Vegas en un macrocentro de convenciones, con una oferta hostelera que jamás se agota y salas para reuniones y exposiciones cada vez más grandes y originales. Todo en el mismo hotel en el que, por la noche, se puede disfrutar de los mejores restaurantes, los espectáculos más comentados y, claro está, el casino.

Robert DeNiro en 'Casino', el fin de una época.

No es de extrañar que desde los sesenta no se haya dejado de invertir en Las Vegas en centros de convenciones y exposiciones: el pasado año, este tipo de turismo generó 7.300 millones de dólares de beneficios no derivados del juego, convocando a más de cinco millones de personas que asistieron a alguna de las 19.000 reuniones y convenciones celebradas en Las Vegas.

Y así, desde sus comienzos, Las Vegas no ha dejado de reinventarse, ofreciendo siempre novedades para atraer a los visitantes. Si primero fueron el juego, el alcohol y la prostitución, y después las bodas y los espectáculos musicales, cuando en los años 90 Las Vegas empezó a sufrir uno de los picos más bajos de popularidad, alguien pensó que la solución pasaba por lavar la imagen de la 'ciudad del pecado', transmutando 'el patio de recreo de América' en una 'Disneylandia para adultos'.

La nueva Las Vegas se ha convertido de este modo en un destino perfecto para todos los públicos, con atracciones de ensueño para cada miembro de la familia y un sinfín de oportunidades para gastar su dinero sin necesidad de salir del gran complejo hotelero. De este modo, dentro o fuera del casino, la casa sigue ganando.

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Jose Diaz
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Es curioso que en el cartel de la foto, de Las Vegas (aparezcan dos nombres españoles: ( Las Vegas y Nevada), territorios que fueron españoles, ¡Que pena de País), lo que fuimos, lo que somos (con todos estos gobernantes ineptos, lenguaraces, felones y parásitos), y lo que acabaremos siendo, algo residual, y sin peso específico en la geopolítica y geoeconomía global, gracias a los ineptos visionarios que nos gobernaron y nos gobiernan, lo dicho, ¡pobre España!

Puntuación 7
#1