Salud

Brookfield requerirá el 45% del capital para excluir de bolsa a Grifols en una ofensiva exprés

  • Cuenta con el 30% de la familia y necesita el 75% para no lanzar una segunda opa
Sede de Grifols
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El fondo canadiense Brookfield junto a la familia Grifols negocia una opa sobre la farmacéutica catalana. Tras 18 años cotizando en bolsa y más de un siglo como empresa familiar, que ha pasado de generación en generación, la saga fundadora de la compañía y el gigante mundial de la inversión estudian tomar el control de manera conjunta para posteriormente excluir a la compañía del parqué. Para esta operación P2P (public to private), como así se conoce en el sector, la futura oferta pública de adquisición deberá recabar el apoyo de, al menos, el 75% del accionariado. O lo que es lo mismo, el 45% habida cuenta de que el 30% ya está en mano de la familia fundadora.

En la actualidad, la familia Grifols tiene en sus manos este tercio del paquete de títulos a través de cuatro compañías. En concreto, Deria, Ralledor Holding, Ponter Trade y la patrimonial Scranton, conocida por haber estado en el ojo del huracán en los últimos meses y tener una deuda de más de 1.000 millones de euros.

El 65% restante lo poseen inversores institucionales [ver gráfico]. Capital Research and Management es el que tiene un mayor volumen de títulos. En concreto, un 4,57%, según consta en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Le sigue BlackRock, con un 4,3%, y JP Morgan Chase & Co, con un 3,85%. Europacific Growth Fund tiene el 3,22%, Jefferies Financial Group suma el 3,07% y Rokos Global Macro Master Fund llega al 1,13%. Cabe subrayar que un 5% del paquete es de accionistas minoritarios no identificados.

El camino a la exclusión

El diseño de la operación pasa por la posibilidad de tener que lanzar dos opas. En primer lugar, Brookfield y los Grifols deberán lanzar una opa voluntaria en la que supeditará, al menos, el éxito de su propuesta a la adhesión de la mayoría del capital (50% más una acción). Con los datos de cotización actual, el fondo canadiense y la familia tendrían que hacer una oferta de, al menos, 6.000 millones de euros (valor actual del laboratorio) si quisieran conseguir el 100%.

Esta primera ofensiva podría habilitar una exclusión de la compañía de bolsa si se alcanza una aceptación del 75%. De no ser así, el fondo y los Grifols deberían lanzar una segunda opa, en este caso de exclusión, previa autorización de la junta de accionistas, en la que únicamente bastará con imponerse por mayoría simple. Se trataría de un caso similar al que ha sucedido recientemente en la adquisición de Applus por parte del consorcio Amber, formado por ISQ y TDR.

El proceso deberá superar los escollos regulatorios habituales, como las autorizaciones pertinentes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia y sus homólogos extranjeros -como el de Estados Unidos- y la Junta de Inversiones Exteriores (Jinvex), organismo dependiente del Ministerio de Economía.

Brookfield y Grifols reconocieron que este fin de semana el consejo de administración de la compañía se reunió de manera extraordinaria para abordar la potencial oferta. El motivo era que la familia fundadora y el fondo habían solicitado el visto bueno para empezar una due diligence, es decir, los trámites habituales para consultar "determinada información" del laboratorio e investigar a fondo el estado real de la entidad. Un día después, el supervisor bursátil suspendió la negociación de las acciones de Grifols de forma cautelar durante tres horas hasta las 12:00 y posteriormente levantó la suspensión. Ese día a cierre de mercado el valor de los títulos de Grifols había aumentado un 9,70%, hasta los 9,86 euros. Sin embargo, ayer tras terminar la jornada, su valor disminuyó un 2,05% hasta los 9,66 euros por acción.

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