Salud

El sector sanitario consume más del doble de energía que los cinco siguientes sectores que más lo hacen

  • El sector consume un 5% de la energía total mundial
  • Los expertos explican que solarizar las instalaciones es una de las tareas pendientes

El sector sanitario en España tiene un impacto significativo en las emisiones de carbono y se considera una de las actividades de mayor consumo de energía en todo el mundo. Según las previsiones, los centros sanitarios consumen más del doble de energía que cualquiera de los cinco sectores que le siguen en dicho consumo: oficinas, comercio, educación y alojamiento), a la vez que se estima que consume un 5% de la energía total mundial. Desde la multinacional alemana B.E.G. (Brück Electronic GmbH) apuntan a que las causas de ello comprenden desde el elevado número de instalaciones sanitarias hasta las altas emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la generación de dicha energía.

España es el quinto país productor de huella de carbono. Dentro del propio sector salud, el 25% de la huella de carbono se le atribuye a la cirugía. Sin embargo, la producción de medicamentos también consume bastante energía. En muchos hospitales el consumo energético se reparte casi a partes iguales entre electricidad (alumbrado, fuerza, refrigeración) y gas natural o gasóleo. Se estima que el consumo de energía de un hospital tipo puede oscilar entre 500 y 1000 kilovatios-hora (kWh) por metro cuadrado al año.

Los expertos puntualizan que gran parte del suministro eléctrico se podría consumir con energía solar. "Solarizar las instalaciones es una de las tareas pendientes en todo el mundo y en España en particular. Tenemos hospitales donde parte del consumo energético se hace en horas de sol y ni las cubiertas y tejados tienen instalados placas solares. Gran parte del suministro eléctrico se podría consumir con energía solar, pero hasta ahora no se ha hecho", explica a este medio Alberto Vizcaíno López, profesor de legislación ambiental del Instituto Superior del Medio Ambiente.

Otra de las soluciones, según el experto, sería optimizar el generador de calor (caldera) para otros usos y hacer una gestión integral del entorno donde se encuentra el hospital. "Hay hospitales en Madrid que están cerca de polígonos industriales. En ellos, se podría hacer lo que se hace en muchos países de Europa: generar calor distrital. Esto consiste en una instalación que genera calor para posteriormente distribuirlo a todo lo que hay a su alrededor", afirma Vizcaíno.

"En B.E.G estamos observando cómo todos los actores del sector sanitario están redoblando sus esfuerzos en el campo de la eficiencia energética como única vía para conseguir que todos los nuevos edificios alcancen el objetivo de cero emisiones de GEI en 2030. Ahorrar energía empieza por utilizar tecnologías de iluminación de última generación. Desde nuestra compañía recomendamos al sector el uso combinado de luminarias energéticamente eficientes y un control inteligente de iluminación. Estos dos sistemas aunados permiten alcanzar el nivel óptimo de ahorro que requiere el sector sanitario optimizado", afirma Luis Claver, country manager de B.E.G. Hispania. emisiones de GEI.

Residuos sanitarios

Un estudio realizado a nivel mundial estima que la producción diaria de material de desecho pasó de 200 toneladas al día a 29.000 solo entre los meses de febrero y septiembre de 2020. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30% de los centros no están equipados para gestionarlos. En España, la gestión de este tipo de residuos representa el 3% de las emisiones de gases con efecto invernadero. En el medio hospitalario, el área que más residuos genera es la de quirófano. Le siguen las unidades de enfermos críticos y las unidades de endoscopia. Estas últimas generan 3,09 kilogramos día y cama de emisiones de carbono a la atmósfera.

La mayor parte de los sistemas de recogida se centran solo en envases de usar y tirar y no contemplan la recogida separada ni el reciclaje de mascarillas, guantes y de otros productos cuyo uso se ha disparado desde que llegó la pandemia. Según los expertos, al no haber sistemas para que se produzca una recogida separada de estos productos, suelen acabar en vertederos o en incineradoras. "Si en un hospital se necesitan incinerar residuos orgánicos o infecciosos, el calor generado en la incineradora igual se podría emplear para calentar agua. Hasta ahora, no ha habido una simbiosis industrial de este tipo de usos", afirma Vizcaíno.

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