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¿El queso debe estar dentro o fuera de la nevera? Esta es la mejor forma de conservar el curado, semi, tierno y fresco

Tabla de quesos | Firma: iStock

La conservación del queso es un tema que genera muchas preguntas, especialmente sobre si debe guardarse dentro o fuera de la nevera. La respuesta depende del tipo de queso, ya que cada uno tiene características específicas que influyen en su almacenamiento óptimo. A continuación, analizaremos cómo conservar adecuadamente los quesos curados, semicurados, tiernos y frescos.

Queso curado

Los quesos curados, como el Manchego o el Parmesano, han pasado por un proceso de maduración prolongado, que puede durar varios meses. Este tipo de queso tiene un contenido de humedad bajo y una textura más dura, lo que le permite conservarse fuera de la nevera durante periodos cortos sin problemas significativos.

El queso curado debe almacenarse preferiblemente en un lugar fresco y seco, como una despensa. Sin embargo, en climas cálidos, es recomendable guardarlo en la nevera para evitar que se reseque demasiado o se vuelva rancio. En este caso, se sugiere envolver el queso en papel encerado o de cera de abejas, y luego colocarlo en un recipiente hermético para mantener su sabor y textura.

La temperatura ideal para almacenar quesos curados está entre 4°C y 8°C. Por lo tanto, en ambientes domésticos donde la temperatura ambiente puede variar, el refrigerador es una opción segura para la conservación del queso curado. Es importante permitir que el queso curado alcance la temperatura ambiente antes de consumirlo para disfrutar plenamente de sus características organolépticas.

Queso semicurado

El queso semicurado, con un tiempo de maduración menor que el curado, tiene una textura más blanda y un contenido de humedad intermedio. Este tipo de queso es más susceptible a cambios de temperatura y humedad, por lo que su almacenamiento requiere más atención.

Los quesos semicurados deben guardarse en la nevera para mantener su frescura y evitar el crecimiento de moho. La temperatura ideal para conservar este tipo de queso es entre 4°C y 10°C. Es importante envolverlo en papel encerado y luego en un plástico o colocarlo en un recipiente hermético para protegerlo de la humedad y los olores de otros alimentos en la nevera.

El queso semicurado debe mantenerse en condiciones de humedad relativa del 85% al 90% para preservar su calidad. Por lo tanto, guardarlo en la nevera en un compartimento específico para quesos puede ser una buena práctica para asegurar que se mantenga en condiciones óptimas. Revisar periódicamente el queso semicurado para detectar cualquier signo de deterioro es fundamental para asegurar su consumo seguro.

Queso tierno

El queso tierno, con una maduración corta y una textura suave y húmeda, es más delicado y necesita condiciones específicas de conservación. Este tipo de queso se deteriora rápidamente si no se almacena correctamente, ya que su alto contenido de humedad lo hace propenso al crecimiento de bacterias y moho.

El queso tierno debe almacenarse siempre en la nevera, preferiblemente a temperaturas entre 2°C y 5°C. Para evitar que se seque o se contamine con otros olores, es recomendable envolverlo en papel encerado y luego en un plástico, o guardarlo en un recipiente hermético.

Es aconsejable consumir el queso tierno lo más fresco posible, idealmente dentro de una semana después de abrir el envase, para garantizar su calidad y seguridad alimentaria. El queso tierno debe revisarse regularmente para detectar cualquier signo de moho u olores extraños, y desecharse si presenta alguna alteración. Mantener el queso tierno en la parte más fría del refrigerador puede ayudar a prolongar su vida útil.

Queso fresco

El queso fresco, como su nombre indica, no ha pasado por un proceso de maduración y tiene un contenido de agua muy alto. Esto lo hace extremadamente perecedero y debe mantenerse refrigerado en todo momento. Dejar el queso fresco fuera de la nevera incluso por periodos cortos puede llevar a un rápido deterioro y potencial riesgo de intoxicación alimentaria.

El queso fresco debe guardarse en la parte más fría del refrigerador, a temperaturas por debajo de 4°C. Debe mantenerse en su envase original o en un recipiente hermético para evitar la contaminación cruzada y la absorción de olores de otros alimentos. Es crucial consumir el queso fresco dentro de los plazos indicados en el envase, y cualquier queso que haya estado fuera del refrigerador por más de dos horas debe desecharse para evitar riesgos a la salud.

Revisar siempre la fecha de caducidad y las instrucciones del fabricante para el almacenamiento del queso fresco es esencial. Este tipo de queso no debe congelarse, ya que la estructura del queso fresco se deteriora con la congelación, afectando su textura y sabor.

Recomendaciones generales

Además de las especificaciones para cada tipo de queso, hay algunas recomendaciones generales para conservar los quesos de manera adecuada:

  1. Evitar cambios bruscos de temperatura: Los quesos deben almacenarse en condiciones estables, evitando fluctuaciones de temperatura que puedan afectar su textura y sabor.
  2. Mantener la humedad adecuada: El nivel de humedad es crucial para evitar que los quesos se sequen o desarrollen moho. Envolver los quesos correctamente y utilizar recipientes herméticos puede ayudar a mantener la humedad necesaria.
  3. Separar los quesos: Diferentes tipos de quesos deben almacenarse por separado para evitar la transferencia de sabores y olores. Utilizar compartimentos específicos en la nevera o recipientes distintos puede ser útil.
  4. Revisar periódicamente: Es importante revisar los quesos almacenados regularmente para detectar cualquier signo de deterioro o contaminación y consumirlos dentro de los plazos recomendados.

Siguiendo estas recomendaciones y considerando las características específicas de cada tipo de queso, es posible conservar su calidad y seguridad, disfrutando de su sabor y textura óptimos.

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