Salud Bienestar

¿Qué es el linfoma no Hodgkin? Síntomas y posibles tratamientos

  • Es un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático y se origina en los linfocitos
  • Su diagnóstico implica una serie de pruebas: desde a análisis de sangre
  • Cualquier combinación de síntomas debe ser evaluada por un profesional
La hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello es uno de los síntomas principales del linfoma no Hodgkin.

El linfoma no Hodgkin (LNH) es un tipo de cáncer que afecta el sistema linfático, una parte vital del sistema inmunológico. A diferencia del linfoma de Hodgkin, el LNH abarca una amplia variedad de subtipos, cada uno con características únicas. Este cáncer se origina en los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco crucial para la defensa del cuerpo contra infecciones y enfermedades.

Síntomas del linfoma no Hodgkin

Los síntomas del LNH pueden variar, y a menudo se superponen con otras enfermedades, lo que dificulta el diagnóstico temprano. Algunos de los signos comunes incluyen:

  1. Aumento de ganglios linfáticos: Hinchazón de los ganglios linfáticos, especialmente en el cuello, las axilas o la ingle, es un síntoma frecuente.
  2. Fiebre: La fiebre sin una causa aparente puede ser un indicador.
  3. Sudoración nocturna: Sudores excesivos durante la noche, que no están relacionados con la temperatura ambiente.
  4. Pérdida de peso no explicada: Pérdida de peso significativa sin cambios en la dieta o actividad física.
  5. Fatiga: Cansancio persistente que no mejora con el descanso.
  6. Picazón en la piel: Picazón sin razón aparente puede ser un síntoma menos común pero presente en algunos casos.

Es importante que cualquier combinación de estos síntomas sea evaluada por un profesional de la salud para un diagnóstico adecuado.

Diagnóstico y clasificación

El diagnóstico del LNH implica una serie de pruebas, que pueden incluir biopsias, análisis de sangre, tomografías y resonancias magnéticas. Una vez confirmado el linfoma, se clasifica según el tipo de células afectadas y la rapidez con la que crece. Esta clasificación es de suma importancia para determinar el tratamiento más efectivo.

Tratamientos para el Linfoma no Hodgkin

El tratamiento del LNH varía según el subtipo específico y la etapa en la que se encuentre la enfermedad. Algunas opciones comunes incluyen:

  • Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento estándar para muchos tipos de linfoma no Hodgkin. Implica el uso de medicamentos potentes para destruir las células cancerosas o detener su crecimiento. Los regímenes de quimioterapia pueden variar según el subtipo de linfoma y la etapa de la enfermedad.

Algunos de los medicamentos comunes utilizados en la quimioterapia incluyen rituximab, cyclophosphamide, doxorubicin, vincristine y prednisone (R-CHOP), entre otros.

  • Radioterapia

La radioterapia utiliza radiación de alta energía para destruir las células cancerosas. Se puede administrar externamente a través de una máquina que apunta rayos de radiación hacia el área afectada o internamente mediante implantes radiactivos. La radioterapia se utiliza a menudo en combinación con la quimioterapia o sola, dependiendo del tipo y la ubicación del linfoma.

  • Terapia dirigida

Esta forma de tratamiento utiliza medicamentos que están diseñados para atacar específicamente las características únicas de las células cancerosas. Un ejemplo común de terapia dirigida en el tratamiento del linfoma no Hodgkin es el rituximab, que se dirige a una proteína específica, CD20, que se encuentra en las células B cancerosas. Otros medicamentos dirigidos incluyen ibrutinib, idelalisib y venetoclax, entre otros.

  • Inmunoterapia

La inmunoterapia es un enfoque de tratamiento que utiliza el sistema inmunológico del cuerpo para combatir el cáncer. En el caso del linfoma no Hodgkin, los anticuerpos monoclonales, como el rituximab, se pueden utilizar para marcar las células cancerosas y ayudar al sistema inmunológico a destruirlas.

También se están investigando otras formas de inmunoterapia, como las terapias con células CAR-T, que implican modificar genéticamente las células inmunitarias del paciente para que reconozcan y ataquen las células cancerosas.

  • Trasplante de células madre

En casos de linfoma no Hodgkin recurrente o resistente al tratamiento, se puede considerar un trasplante de células madre. Este procedimiento implica la eliminación de células madre de la médula ósea o la sangre periférica del paciente, seguida de altas dosis de quimioterapia y/o radioterapia para destruir las células cancerosas restantes, y luego la reintroducción de las células madre para ayudar a restaurar la médula ósea y el sistema inmunológico.

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