Retail

El perrito caliente de Nebraska vuelve a la vida en el centro de Madrid

  • Los propietarios de la marca se asocian con JC Hoteles para relanzar el producto estrella de la desaparecida cadena de cafeterías
  • La carta de La Españolita recupera el producto con la receta original patentada además del mini mollete de tortilla de patatas
  • Nebraska cerró en 2017 después de más de 50 años de trayectoria en Madrid

Uno de los iconos de esa restauración moderna que surgió en Madrid a mediados de los años 50 del pasado siglo, el perrito caliente de las legendarias cafeterías Nebraska vive un resurgir incipiente en el centro de la capital gracias al empeño de José Ramón Blanco, hijo de uno de los co-fundadores de la marca.

La cadena madrileña nació en 1955 al calor del éxito de conceptos recién importados del mercado americano como California, una reinterpretación del clásico diner estadounidense pasado por el filtro latino de Cuba. "De hecho, Nebraska fue el resultado del fracaso en un negocio de mi padre y sus hermanos, que junto a su negocio de ultramarinos de la Glorieta de Cuatro Caminos abrieron una marisquería que no funcionó", recuerda Blanco.

La alternativa pasó por comprar una máquina de perritos calientes y empezar con Nebraska, "un nombre muy sonoro que recordara a los Estados Unidos en un momento en el que España empezaba a despegar y a abrirse al mundo".

El modelo de negocio fue creciendo y llegó a sumar hasta siete establecimientos en zonas muy concurridas de la capital gracias a una oferta basada en novedades como los platos combinados, los sándwiches, los perritos calientes, las tortitas, el mini mollete de tortilla de patatas o el banana split, "·pero con la diferencia de que en esta versión española de la cafetería americana se podía pedir vino y cerveza".

Tras varias décadas de trabajo como icono de la hostelería madrileña, en 2017 los propietarios de Nebraska se vieron obligados a echar el cierre en un contexto marcado por la creciente competencia y una estructura de gastos que no se adaptaba a los nuevos tiempos de la restauración moderna. Y es que los cuatro hermanos asturianos que pusieron en pie estas cafeterías habían apostado por un proyecto basado en el buen servicio, la especialización en los puestos de trabajo, plantillas amplias y sueldos dignos que hacían que su red contara con empleados de larga trayectoria. "Con estas características, las cafeterías no podían competir los nuevos modelos de restauración moderna donde los costes están muy controlados y los sueldos y las plantillas están más ajustados", reconoce Blanco.

De esta manera, las cinco cafeterías Nebraska que continuaban operativas echaban el cierre y parecían condenar al característico sabor de la salsa de los perritos al territorio de la memoria. Sin embargo, José Ramón Blanco, lejos de resignarse a que se perdiera el proyecto de su padre y de sus tíos, decidió patentar las recetas de varios de los platos más icónicos de la carta de la cadena a la espera de que la situación permitiera un retorno de la marca. Además, dos ex trabajadores de la cadena mantuvieron viva la enseña, con permiso de los propietarios, en un local de la calle Bravo Murillo.

Cinco años después, este profesor universitario de Ciencias Económicas, parece haber encontrado el momento y al socio adecuado para relanzar Nebraska a través de su plato más reconocible. Tras valorar varias posibilidades de lanzamiento, incluso dentro del negocio del retail, hace unos meses contactaron con Blanco desde JC Hoteles, un grupo empresarial de origen gallego que cuenta con hoteles y negocios hosteleros en el entorno de la Gran Vía, con 40 años de trayectoria, y que llegó a gestionar hasta ocho cafeterías en facultades de la Universidad Complutense bajo el nombre de Faro Finisterre.

El sabor original

"Fue mi tío Juan Carlos quien me empujó a tratar de recuperar el perrito de Nebraska como enamorado de la marca", aclara Adrián Suárez, gerente de la compañía, "y ante la imposibilidad de replicarlo con el sabor y la calidad del original, logramos contactar con José Ramón y nos pusimos a trabajar juntos".

El entendimiento entre gallegos y asturianos funcionó para relanzar hace un mes la marca Nebraska como parte de la oferta del modelo de gastronomía española para llevar o Spanish Street Food de JC Hoteles, La Españolita, "un negocio que adapta el formato de comida rápida con recetas y platos representativos de la gastronomía española como los bocadillos de calamares y de jamón ibérico o las croquetas", explica Suárez. En esta carta, dos de las referencias más reconocidas de Nebraska tenían un encaje perfecto, el perrito con la salsa secreta de mostaza, la receta del pan y la salchicha originales, además del mini mollete de tortilla, dos productos de calidad a precio competitivo.

Los responsables de esta joint venture quieren ir paso a paso, primero con la recuperación del perrito caliente en una ubicación muy transitada como la de La Españolita, en el 44 de la calle Montera casi esquina con Gran Vía, para captar la atención del público más joven que no conoció las legendarias cafeterías Nebraska y después pensar en una expansión del sello mediante formatos como los puestos de perritos o foodtrucks.

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