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Los emprendedores, futuro del país

Las startups se han multiplicado de forma exponencial en los últimos años. El concepto se ha exportado desde Silicon Valley de forma brillante, porque ha calado en el imaginario colectivo a través de la cultura pop, para bien y para mal. Recuerdo ver la película La red social donde el maestro David Fincher contaba la historia de Facebook, o cómo la esencia del puro emprendedor se transmitía de forma contagiosa en la serie Halt and Catch Fire. Por supuesto no todo son luces, también hay grandes sombras. Hace poco leía estupefacto el escándalo de Theranos y lo que ya muchos medios llaman "el juicio del siglo" en EE UU contra Elisabeth Holmes.

La cultura de las startups se replica en muchas otras ciudades. Tel-Aviv, Singapur, Londres, Berlín, Madrid. Una palabra pegadiza que encierra un significado antiguo: emprender.

Emprender no está necesariamente unido a la innovación pura. De hecho, emprender es literalmente "acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro".

En la definición oficial de la RAE destaca el componente de riesgo. Algo que todo el mundo sabe desde el primer minuto. Estamos rodeados de emprendedores, vemos cientos de ellos cada día al salir de casa. Todo aquel que establece un negocio propio y que nos ofrece cualquier producto o servicio de camino al trabajo, al gimnasio o a tomar algo con los amigos y amigas. Todas y todos ellos tienen algo en común: la tolerancia al riesgo y la incertidumbre.

Sin embargo, durante las últimas dos décadas he aprendido algo valioso que quiero compartir aquí. Existen formas que abrir negocios con mucho menos riesgo y mayor probabilidad de éxito. Y estas formas están disponibles para cualquiera con espíritu emprendedor.

El franquiciado, el otro emprendedor

Me gusta definir al emprendedor como una persona que genera valor y bienestar en su sociedad. Genera riqueza, crea oportunidades y, por tanto, mejora la vida de la gente. Se podría decir que su figura hace crecer la hierba a su alrededor.

He conocido a muchos a lo largo de mi vida. Pero como decía antes, para ver emprendedores solo hay que mirar a nuestro alrededor en la calle. Gente que decide abrir su propio negocio invirtiendo sus ahorros.

Jóvenes que quieren montar un negocio propio para fabricar su propia salida profesional. Gente que se arriesga para hacer realidad su sueño, o incluso personas que emprenden como último paso antes de retirarse.

Sea cual sea la razón, el denominador común de todos los proyectos es el riesgo y la incertidumbre. Sin embargo, no se suele pensar que abrir una franquicia es también una buena forma de emprender minimizando el riesgo y aumentando la probabilidad de éxito. Por supuesto, como en el caso de las startups, no todas las franquicias son una buena idea para invertir. Ahí es donde quiero compartir mi experiencia para guiar a los emprendedores en lo que puede convertirse en una travesía por el desierto.

Un oasis en el desierto de las franquicias

Franquiciar puede ser una buena opción siempre y cuando se trate de un modelo sólido. El mundo de las franquicias está sometido a constantes cambios debido a muchos factores como cambios en los hábitos de consumo, modas, coyunturas económicas, innovaciones, competidores, globalización, pandemias… Es habitual ver situaciones de cambios de dirección o propietarios, cambios de rumbo en las marcas, incluso cambios de concepto de negocio. Esto no es necesariamente malo, recordemos que IKEA (aunque no se trate de una franquicia) comenzó como algo muy distinto a lo que es hoy. Pero en algunos casos, lamentablemente, la idea desaparece o queda completamente desdibujada debido a constantes cambios de criterio y dirección que no aportan estabilidad al modelo de negocio, generan desconfianza y merman la percepción de que algunas franquicias son modelos de negocio perfectamente estables y eficientes para invertir.

Existe un oasis en este desierto, un tipo de franquicias resistentes a los cambios, de largo recorrido y éxito probado, a las que las personas con ganas de montar su propio negocio pueden unirse.

Los emprendedores que se inclinen por este modelo vivirán la experiencia de encabezar su empresa, pero evitarán la mayor parte de la incertidumbre y el riesgo gracias a un negocio que ha sido testado por el juez más severo, el mercado.

La mentalidad emprendedora, el mejor recurso

Tengo una teoría: las personas emprendedoras tenemos unas características comunes. Somos trabajadores, inconformistas, ambiciosos y activos. Una de las claves del éxito de una persona emprendedora es, en mi opinión, no perder nunca de vista el entorno, aunque a veces sea complicado por el efecto de absorción que ejercen los negocios.

Nos encontramos en un momento crucial, único diría yo, donde se mezclan varios factores que representan una oportunidad única. Es, sin duda, un momento de crisis. Sin embargo, y como dice ese complejo y precioso idioma que es el chino, "crisis significa peligro, pero también oportunidad".

Sí, ahora mismo tenemos una oportunidad enorme para los emprendedores, es el momento idóneo para crear nuevos puestos de trabajo y sobre todo para crear nuevos negocios bajo modelos diseñados para soportar crisis.

De la misma forma que comenzaba este artículo me gustaría terminarlo. Existe otro término asociado al emprendimiento al igual que startup. La palabra es "incubadora de empresas".

Me gusta mucho la idea de la incubadora para una idea porque es exactamente el efecto que necesita algo frágil para crecer de forma aislada a la hostilidad del entorno. Me gustaría plantear una reflexión. ¿Una franquicia sólida, con todo el know-how, marca establecida, conocimiento del cliente, tecnología, marketing y modelo de negocio es una incubadora para emprendedores? En mi opinión es una incubadora mucho más segura que la mayoría de las incubadoras de negocios.

Tenemos una oportunidad enorme para los emprendedores, es el momento idóneo para crear nuevos negocios bajo modelos diseñados para soportar crisis

Soy un emprendedor, llevo al frente de mi negocio dos décadas. Soy consciente de que una nueva generación de emprendedores necesita de la experiencia y consejo de los que llevamos tiempo fuera de la incubadora. Porque, sin duda, los emprendedores del mañana son la clave en la construcción de nuestro país.

Emprender no solo acarrea incertidumbre y sufrimiento. También éxito y felicidad. El mejor aliado para vuestro proyecto es el que consiga aislar vuestro negocio de la hostilidad del mercado hasta que prospere por sí mismo.

El futuro de nuestro país depende de vosotros.

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