Retail - Consumo

La industria alimentaria desata las alarmas con una caída del 2,6% y el cierre de 1.824 empresas

Una empresa cárnica

Las presiones inflacionistas a las que se ha visto sometida la actividad de la industria de alimentación y bebidas en los últimos ejercicios y su efecto en el consumo han intensificado la desaceleración del sector en 2023. La producción cayó el año pasado a 162.459 millones de euros, lo que supone un descenso del 2,6% con respecto a 2022, provocando además el cierre de 1.824 empresas.

Es la primera caída desde que lo hiciera en 2013, a excepción del año 2020 a causa del COVID-19, según el Informe Económico elaborado por la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (Fiab), con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo ha señalado como principales causas el impacto sobre el sector de la prolongación de los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo, por su relación con las cadenas de suministro y la evolución de los costes, además de las consecuencias sobre el tráfico marítimo. Estos hechos, junto con la elevación de los tipos de interés, han perjudicado el consumo y la capacidad inversora de las empresas, aplazando sus estrategias enfocadas al crecimiento del sector.

"Veníamos de dos ejercicios previos con un crecimiento muy excepcional y alejado de la tónica de años anteriores marcados por, primero, la recuperación tras la pandemia y, segundo, el extraordinario avance de los precios industriales. En paralelo, la difícil situación global ha dibujado un escenario muy tenso para el desarrollo del sector, confirmando en 2023 los indicios de desaceleración que ya se venían perfilando en años anteriores", ha destacado el director general de Fiab.

La desaceleración ha impactado también en el tejido industrial y el número de empresas activas en 2023 se cifra en 28.335, lo que supone una caída del 6,5% respecto al año anterior, algo que ha afectado especialmente a las empresas de menos trabajadores o sin empleados.

A pesar de todo ello, la creación de empleo en el sector mantiene su comportamiento positivo. Los afiliados a la Seguridad Social suman 436.900 personas y anota un crecimiento del 2%. Aunque su ritmo de crecimiento es ligeramente inferior al registrado en 2022, del 3,2%, la industria de alimentación y bebidas crece por encima de las manufacturas, que lo hacen a un ritmo del 1,5%, acusando además el avance de las marcas blancas. Al igual que hicieron recientemente los grandes fabricantes a través de Promarca, el director general de Fiab ha reclamado a las marcas blancas "una competencia leal" para poder operar en igualdad de condiciones.

Caída de las exportaciones

En la misma línea también, las exportaciones de la industria española de alimentación y bebidas han crecido un 3,4% en valor, alcanzando los 47.620 millones de euros, aunque registrando una caída en volumen del 6,8%.

Durante su presentación esta mañana, el secretario general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del MAPA, Fernando Miranda, ha destacado "España es una potencia agroalimentaria", cuarto exportador europeo y séptimo a nivel mundial, por lo que el Gobierno va a apoyar e impulsar al sector con la puesta en marcha de una Estrategia Nacional de Alimentación, que entrará en vigor a partir del año que viene.

García de Quevedo ha advertido en este sentido de "la importancia de reforzar la autonomía estratégica del sector en España para evitar el efecto dominó de un contexto inestable". Además, ha valorado positivamente "el esfuerzo llevado a cabo por las empresas del sector, en un 96% pymes, por afrontar este escenario manteniendo el valor, la variedad, la calidad y la seguridad de sus productos".

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