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La sostenibilidad en la cadena de suministro gana terreno en la legislación europea

Solo el 3% de las compañías españolas compromete a sus proveedores en la reducción de emisiones de carbono.

El pasado viernes 15 de marzo, los estados miembros de la Unión Europea aprobaron la Directiva sobre la diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad (conocida por sus siglas en inglés CSDDD, Corporate Sustainability Due Diligence Directive). Este acuerdo pionero está a punto de introducir un marco que obligue a las compañías que operen en la UE a incorporar prácticas sostenibles y procesos de diligencia debida en sus operaciones y cadena de valor.

Tras esta decisión del Consejo Europeo, la CSDDD todavía debe pasar por el Parlamento Europeo para su aprobación final en una votación prevista para mediados de abril. Pero esta noticia ya es un éxito, ya que la continuidad de la normativa no estuvo garantizada hasta el mismo día de la votación. Durante las semanas previas, se realizaron varias concesiones a la ley para suavizarla debido a las reticencias mostradas por países como Italia, Francia o Alemania.

Ahora, su alcance se ha reducido casi un 70%, y solo aplica a aproximadamente el 0,05% de las empresas de la UE (unas 5.400). Sin embargo, seguirá afectando indirectamente a muchas más organizaciones a lo largo de las cadenas de valor globales, ya que las grandes compañías incluidas en el ámbito de aplicación transmitirán en cascada los requisitos a sus socios y proveedores. Por tanto, el compromiso de la norma por la sostenibilidad permanece intacto y ayudará a mejorar la protección de los derechos humanos y del cuidado por el medio ambiente en las cadenas de suministro.

La CSDDD aplicará a entidades con un mínimo de mil empleados, siempre que las empresas de la UE tengan un volumen de negocios neto mundial a partir de 450 millones de euros o que las compañías externas tengan un volumen de al menos 450 millones generado dentro de la UE. Tras las negociaciones, el enfoque de sectores de alto riesgo se ha excluido, y las empresas que ya están cubiertas por la normativa CSRD no están obligadas a cumplir la CSDDD.

Esta aprobación es un gran paso hacia la sostenibilidad social y medioambiental, ya que no solo repercutirá positivamente en las personas y el planeta, sino que permitirá a las compañías mitigar mejor los riesgos inherentes a una cadena de valor globalizada, tales como las interrupciones del suministro, la volatilidad de los costes y los incidentes relacionados con la reputación. A largo plazo, este marco de mitigación de riesgos y diligencia debida ayudará a las empresas a estar preparadas para cumplir las legislaciones sobre emisiones de carbono e impulsar la transición hacia modelos más sostenibles.

De esta forma, la CSDDD tendrá un impacto claro en los planes de las compañías para reducir las llamadas emisiones de Alcance 3, es decir, las producidas a lo largo de la cadena de suministro por los socios de una empresa. Estas emisiones pueden suponer hasta un 90% de la polución generada. Mientras, actualmente solo el 3% de las compañías españolas compromete a sus proveedores en la reducción de emisiones de carbono, según el Carbon Action Report 2023 de EcoVadis. Esto sitúa a España por debajo de Francia o Alemania, países que ya disponen de una normativa propia de diligencia debida. Mientras, España aún tiene pendiente aprobar su Ley de protección de los derechos humanos, de la sostenibilidad y diligencia debida en las actividades empresariales transnacionales, la cual está pausada desde 2022.

La aprobación de la CSDDD tendrá un impacto directo en estos resultados, pero es fundamental que las entidades se adelanten a la trasposición de las leyes europeas en normativas locales y muestren su compromiso con el medio ambiente y la sociedad. Por tanto, este 2024 cada vez veremos a más empresas avanzando en su actividad sostenible no solo por el mero cumplimiento de las regulaciones, sino con el objetivo de demostrar un compromiso real para minimizar riesgos, construir resiliencia y mejorar las relaciones con sus proveedores.

Muchas veces se percibe el cuidado del medio ambiente como una mera obligación o como un problema, pero en realidad la sostenibilidad actúa como un valor económico y competitivo. De hecho, las marcas que se adelanten a las inminentes legislaciones europeas y registren buenos resultados a nivel de sostenibilidad estarán mejor posicionadas en el sector en comparación con aquellas que todavía no cumplan con los requisitos mínimos.

Así, el compromiso de las empresas por la descarbonización comienza por analizar sus emisiones con evaluaciones como las de EcoVadis. A partir de ahí, es posible identificar objetivos específicos y estrategias de mejora para conseguir resultados reales que impacten positivamente en su actividad, en la sociedad y en el planeta.

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